TELETRABAJO EN ESPAÑA PARA UNA EMPRESA EXTRANJERA

En los últimos años, son muchas las empresas que han implementado el teletrabajo, permitiendo a sus empleados trabajar desde casa y son las empresas multinacionales extranjeras las que más uso hacen del trabajo a distancia

 

Para el caso de que el teletrabajador brinde servicios a una empresa extranjera, es preciso analizar aspectos como su residencia fiscal y la de la empresa para la cual trabaja. Asimismo, es preciso comprobar si se trata de un caso con el cual España tiene suscrito un convenio, lo cual evita que se caiga en una doble imposición.

 

Si empresa extranjera desea tener un número de trabajadores muy reducido, cuya flexibilidad a la hora de trabajar es muy amplia (jornada, horarios…) y cuya retribución vaya muy ligada a objetivos concretos (por ejemplo, comisiones sobre ventas) lo usual es suscribir un contrato de naturaleza mercantil. La Seguridad Social española obliga en dicho caso que el trabajador solicite el alta en Seguridad Social y es dicho trabajador el obligado de cotizar cada mes la cuota correspondiente.

 

Si la empresa opta por abrir una filial en España, dicha filial tendría personalidad jurídica propia y poseería su propio número de Seguridad Social siendo de aplicación la Seguridad Social española y el Derecho del Trabajo español.

 

En último lugar, también es posible que la empresa contrate directamente al trabajador desde el otro país y en este caso el contrato de trabajo sería un contrato de trabajo internacional, que muchas veces conlleva problemas a la hora de determinar qué Derecho es el aplicable o qué Tribunales conocerán de las controversias que pudieran surgir.

 

HACIENDA: RESIDENCIA FISCAL, IRPF Y RETENCIONES.

En la legislación interna española, la residencia fiscal de las personas físicas se determina en virtud de lo dispuesto en el artículo 9 de la Ley 35/2006,  LIRPF. En concreto, en el art. 9.1 establece los requisitos que hay que cumplir (entre ellos, permanecer más de 183 días, durante el año natural, en territorio español). Además, se presumirá, salvo prueba en contrario, que el contribuyente tiene su residencia habitual en territorio español cuando resida habitualmente en España el cónyuge no separado legalmente y los hijos menores de edad que dependan de aquél.

 

En definitiva, una persona física será considerada residente fiscal en España, en base a:

– la permanencia más de 183 días, durante el año natural, en territorio español, computándose, a tal efecto, las ausencias esporádicas, salvo que se acredite la residencia fiscal en otro país.

– que radique en España el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos, de forma directa o indirecta.

 

En el caso de residencia fiscal en España, el ciudadano será considerado contribuyente del IRPF y tributará en este impuesto por su renta mundial, y ello con independencia del lugar donde se hayan producido las rentas y cualquiera que sea la residencia del pagador de las mismas, según se deriva del artículo 2 de la LIRPF y ello sin perjuicio de las particularidades que, para cada tipo de renta, se establezcan en los Convenios para evitar la doble imposición que sean aplicables en cada caso.

 

Para determinar si el trabajo podría entenderse ejercido en el otro país, los Comentarios al artículo 15 del Modelo de Convenio Tributario sobre la Renta y sobre el Patrimonio de la OCDE, establece:

“(…) El citado trabajo se realiza efectivamente en el lugar donde el empleado esté físicamente presente cuando efectúa las actividades por las que se paga dicha renta. Como consecuencia de ese principio, un residente de un Estado contratante que perciba una remuneración, en concepto de un trabajo dependiente, de fuentes situadas en el otro Estado, no puede estar sujeto a imposición en ese otro Estado respecto de dicha retribución por el mero hecho de que los resultados de su trabajo se exploten en ese otro Estado”.

Por lo tanto, las rentas del trabajo dependiente que se realicen desde el domicilio de un trabajador situado en España, aunque los resultados de dicho trabajo sean para una empresa radicada en otro país y siendo el trabajador considerado residente fiscal en España, solamente tributarán en este país.

 

En relación con la obligación de retener, el artículo 76 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, dispone que tienen esta obligación:

“c) Las personas físicas, jurídicas y demás entidades no residentes en territorio español, que operen en él mediante establecimiento permanente.

  1. d) Las personas físicas, jurídicas y demás entidades no residentes en territorio español, que operen en él sin mediación de establecimiento permanente, en cuanto a los rendimientos del trabajo que satisfagan, así como respecto de otros rendimientos sometidos a retención o ingreso a cuenta que constituyan gasto deducible para la obtención de las rentas a que se refiere el artículo 24.2 del texto refundido de la Ley del Impuesto sobre la Renta de no Residentes.”

 

Es decir, si la empresa no tiene establecimiento permanente y no realiza actividad alguna en España por tanto no obtiene rentas en España de las que las retenciones pudieran constituir gasto deducible, y en consecuencia no tendrá obligación de retener.

 

No obstante, en el momento en que pudiera entenderse que la contratación de trabajadores en España, aunque trabajen desde sus casas, determina la existencia de un establecimiento permanente o la realización de una actividad económica en territorio español sin mediación de establecimiento permanente, la empresa extranjera estaría obligada a practicar retenciones por los rendimientos del trabajo satisfechos.

 

Pero la delimitación de la existencia o no de un establecimiento permanente en territorio español es muchas veces complicada. Se entiende que una empresa no residente tiene un establecimiento permanente cuando disponga en España, de forma continuada o habitual, de instalaciones o lugares de trabajo de cualquier índole, en los que realice toda o parte de su actividad. Por tanto, es necesario analizar cada caso concreto a efectos de conocer la estructura de la empresa no residente y su manera de operar en España para determinar las consecuencias y obligaciones fiscales respecto a sus trabajadores.

 

SEGURIDAD SOCIAL. TRABAJADORES DESPLAZADOS

La normativa armonizadora de la UE estipula que se aplicará la legislación española cuando una empresa nacional desplace temporalmente un empleado para que preste sus servicios por su cuenta en otro Estado miembro, siempre por un período no superior a 5 años. Es responsabilidad de la empresa asegurarse de que el empleado está cubierto en ese país en caso de contingencia. De manera que si un teletrabajador no supera ese tope máximo de los 5 años, la empresa deberá pagar la cuota a la Seguridad Social de la manera habitual.

 

Ejercicio de actividades en dos o más  Estados miembros.- Artículos 13.1 y 13.2 del Reglamento 883/04 y artículo 14 del Reglamento 987/09.

“1.-La persona que ejerza normalmente una actividad por cuenta ajena en dos o más Estados miembros estará sujeta a:

  1. la legislación del Estado miembro de residencia, si ejerce una parte sustancial de su actividad en dicho Estado miembro”

 

En definitiva, la SS depende del país de residencia del trabajador siempre que realice en él una parte sustancial de su actividad, así lo dispone el artículo 14, apartado 8, del Reglamento (CE) Nº 987/2009:

“… se entenderá que el trabajador ejerce «una parte sustancial de su actividad» por cuenta propia o por cuenta ajena en un Estado miembro si ejerce en él una parte cuantitativamente importante del conjunto de sus actividades por cuenta propia o ajena, sin que se trate necesariamente de la mayor parte de esas actividades.

Para determinar si una parte sustancial de la actividad se ejerce en un Estado miembro se tendrá en cuenta la siguiente lista indicativa de criterios: a) en el caso de las actividades asalariadas, el tiempo de trabajo o la remuneración, y b) en el caso de las actividades por cuenta propia, el volumen de negocios, el tiempo de trabajo, el número de servicios prestados o los ingresos. En el contexto de una evaluación global, el hecho de alcanzar un porcentaje inferior al 25 % para los criterios antes mencionados será un indicador de que una parte sustancial de las actividades no se ejerce en el Estado miembro de que se trate.”

 

Además, el art. 7.1 de la LGSS indica expresamente:

Estarán comprendidos en el sistema de la Seguridad Social, a efectos de las prestaciones contributivas, cualquiera que sea su sexo, estado civil y profesión, los españoles que residan en España y los extranjeros que residan o se encuentren legalmente en España, siempre que, en ambos supuestos, ejerzan su actividad en territorio nacional y estén incluidos en alguno de los apartados siguientes:

  1. a) Trabajadores por cuenta ajena que presten sus servicios en las condiciones establecidas por el artículo 1.1 del texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, en las distintas ramas de la actividad económica o asimilados a ellos, bien sean eventuales, de temporada o fijos, aun de trabajo discontinuo, e incluidos los trabajadores a distancia, y con independencia, en todos los casos, del grupo profesional del trabajador, de la forma y cuantía de la remuneración que perciba y de la naturaleza común o especial de su relación laboral”.

 

Por lo tanto la empresa, aunque sea extranjera sin instalaciones ni ninguna otra actividad en España, tiene que solicitar un Código de Cuenta de Cotización para dar de alta al trabajador y cotizar por el en España..

 

CONCLUSIONES

Como consecuencia de lo expuesto:

 

1.- COTIZACIÓN EN ESPAÑA DEL TELETRABAJO PARA EMPRESA EXTRANJERA

Teletrabajando en España como contratado de una empresa extranjera que no tiene establecimiento permanente en España, dicha empresa debe solicitar el CCC y cotizar en España por el trabajador.

 

2.- PENSIÓN COMPATIBLE CON EL TELETRABAJO PARA EMPRESA EXTRANJERA.

El teletrabajo contratado por una empresa extranjera siendo residente en España es compatible con la jubilación flexible y la jubilación activa siempre y cuando la contratación se produzca en España y se cotice en España. Si la contratación se produce con legislación extranjera no sería compatible.

ANEXO

Hacienda se vuelve a pronunciar sobre el teletrabajo desde España para empresas extranjeras en una reciente Consulta Vinculante (V0194-21, de 8 de febrero de 2021).

 

El caso concreto planteado

A un trabajador le han ofrecido un empleo para empezar a trabajar a partir de 1 de enero de 2020, por el cual una empresa británica le contrataría para ofrecerles servicios de soporte informático. Dicha empresa le permitiría trabajar en remoto desde España con la condición de que el consultante pase más de 91 días al año en Inglaterra. Se plantea dónde debe tributar y, en caso de tributar en España, forma de eliminar la doble imposición.

 

La respuesta de Hacienda

En el presente caso hay que tener en cuenta que el consultante percibe rentas del trabajo, por un lado, por el trabajo realizado en Inglaterra y por otro por el trabajo realizado “en remoto” en España.

El consultante, residente fiscal en España, trabajará desde España la mayor parte del año, por lo que su permanencia en territorio español más de 183 días dentro del año determina que sea considerado residente fiscal en España. Para el cómputo de dicho plazo de permanencia se tienen en cuenta las ausencias esporádicas salvo que el contribuyente acredite su residencia fiscal en otro país.

No obstante, si, en aplicación de alguno de los criterios señalados en el artículo 9 de la LIRPF, el consultante resultase ser residente fiscal en España y al mismo tiempo pudiera ser considerado residente fiscal en Reino Unido, de acuerdo con su legislación interna, se produciría un conflicto de residencia entre los dos Estados. En este caso, este conflicto se resuelve por el apartado 2 del artículo 4 del Convenio entre el Reino de España y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte para evitar la doble imposición

Si el consultante resultase ser residente fiscal en España, y puesto que se trata de rentas del trabajo prestado por el consultante, habrá que estar a lo establecido en el art. 16 del Convenio.

En el presente caso hay que tener en cuenta que el consultante percibe rentas del trabajo, por un lado, por el trabajo realizado en Inglaterra y por otro por el trabajo realizado “en remoto” en España.

En relación con los rendimientos percibidos por el trabajo realizado en Inglaterra será de aplicación el apartado 1 del artículo 16 por el que se establece la potestad compartida entre ambos Estados para gravar esas rentas:

Por un lado España como Estado de residencia y por otro lado Inglaterra como Estado en el que se realiza el trabajo ya que, al ejercer el empleo en Reino Unido, Reino Unido podrá gravar las rentas derivadas de ese trabajo, a no ser que se den todas las circunstancias previstas en el apartado 2 del artículo 16 del Convenio, en cuyo caso tributarán únicamente en el país de residencia, esto es, España.

En el caso de que las rentas del trabajo señaladas tributen tanto en España como en Reino Unido, España, como país de residencia del consultante, eliminará la doble imposición que se pudiera producir de acuerdo con lo señalado en el artículo 22.1 del Convenio.

 

Rendimientos del trabajo

Respecto a los rendimientos percibidos por el trabajo, teletrabajo, realizado en España “en remoto”, hay que tener en cuenta lo establecido en el párrafo 1 de los Comentarios al artículo 15 del Modelo de Convenio Tributario sobre la Renta y sobre el Patrimonio de la OCDE (en adelante, MCOCDE):

“(…) El citado trabajo se realiza efectivamente en el lugar donde el empleado esté físicamente presente cuando efectúa las actividades por las que se paga dicha renta. Como consecuencia de ese principio, un residente de un Estado contratante que perciba una remuneración, en concepto de un trabajo dependiente, de fuentes situadas en el otro Estado, no puede estar sujeto a imposición en ese otro Estado respecto de dicha retribución por el mero hecho de que los resultados de su trabajo se exploten en ese otro Estado.

Del escrito de consulta se deduce que el consultante realiza el trabajo desde su domicilio privado en España (teletrabajo), siendo los frutos de dicho trabajo para una empresa británica.

Por lo tanto, al obtener rentas del trabajo derivadas de realizar teletrabajo desde un domicilio privado en España, se entenderá que el empleo se ejerce en España (siendo irrelevante que los frutos del trabajo se perciban por una empresa británica), por lo que dichas rentas solamente tributarán en España.

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