IPC NEGATIVO ¿CÓMO ME AFECTA?

  1. QUE ES EL IPC
  2. IPC Y SALARIOS
  3. IPC Y ALQUILERES
  4. IPC Y PENSIONES POR ALIMENTOS
  5. IPC Y PENSIONES DE LA SS
  6. IPC Y PRESTACIONES SOCIALES (SEPE Y SS)

La inmensa mayoría de las prestaciones sociales, tanto en sus requisitos de acceso como en sus cuantías, están vinculadas al Salario Mínimo Interprofesional (SMI) o al Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) y, sobre todo, fundamentalmente a lo dispuesto anualmente por el Gobierno en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) o en algún Real Decreto Ley específicos.

Sin embargo, hay muchas cuestiones cotidianas que están vinculadas a la evolución (normalmente anual) del Índice de Precios al Consumo (IPC) y si este es negativo, como ha sucedido, aunque no sólo, en 2020 se abren una serie de posibles debates.

VER: TODO SOBRE EL IPREM

1.- QUE ES EL IPC

IPC son las siglas de índice de precios al consumidor(o índice de precios de consumo), una media de varios bienes y servicios de consumo que se usan como indicador de la inflación. Los movimientos del IPC se suelen expresar en porcentajes, donde los movimientos positivos hacen referencia a la inflación y los negativos a la deflación. 

El IPC es un índice económico en el que se valoran los precios de un predeterminado conjunto de bienes y servicios (conocido como «cesta familiar») determinado sobre la base de la encuesta continua de presupuestos familiares (también llamada «encuesta de gastos de los hogares»), que una cantidad de consumidores adquiere de manera regular, y la variación con respecto del precio de cada uno, respecto de una muestra anterior. Mide los cambios en el nivel de precios de una canasta de bienes y servicios de consumo adquiridos por los hogares. Se trata de un porcentaje que puede ser positivo (lo que indica un incremento de los precios) o negativo (que refleja una caída de los precios).

El IPC NO es un dato absoluto, el IPC es un indicador que sólo tiene sentido cuando se establecen comparaciones en el tiempo. El dato del IPC “absoluto” que usualmente se utiliza es el IPC mensual, es decir, la variación del precio de los bienes de consumo de un mes respecto al mes anterior pero ese número índice no tiene apenas significado si no se establece una comparación con índices de otros períodos, para obtener las tasas de variación correspondientes (puede ser un mes, un año, o cualquier otro período de tiempo).Por ejemplo cuando se dice que el IPC de enero 2021 es del 0,1 se está refiriendo a la variación mensual (respecto a diciembre de 2020), pero el IPC de enero de 2021 es también el 0,6, que es la variación anual (respecto a enero de 2020). Decir que el IPC tiene un valor concreto NO tiene sentido, a no ser que se sobreentienda que es el IPC mensual

Su objetivo es medir la evolución de los precios de los bienes y servicios representativos de los gastos de consumo de los hogares de una región.

Los usos que se le suelen dar son:

  • Indicador de inflación (sabiendo que el IPC no incluye los precios de los consumos intermedios de las empresas ni de los bienes exportados).
  • Deflactor de las cuentas nacionales (o contabilidad nacional) y de otras estadísticas.
  • Estimador del costo de vida (sabiendo que el IPC no puede ser un índice de costo de vida por tener grandes diferencias con él).
  • Se usa también para invocar las cláusulas de revisión salarial.

El IPC Armonizado (IPCA)

En caso de que queramos comparar el nivel de precios de la economía española con el de otras economías de la zona euro, deberemos usar el IPC Armonizado en lugar del IPC. El IPC Armonizado se utiliza escogiendo los mismos productos y servicios en todos los países para un mismo tipo de población, ya que el IPC normal varía en función de los patrones de consumo de los diferentes países, y resulta más difícil compararlos.

El IPC Subyacente

El IPC subyacente es aquél que NO tiene en cuenta el precio de los productos energéticos ni de los productos alimenticios no elaborados. De tal forma que se calcula restando al IPC los dos grupos anteriores.

Cómo se elabora el IPC:

El IPC se elabora con cerca de 220.000 precios de 479 artículos representativos (estos artículos se conocen como la cesta de la compra), de los cuales informan unos 29.000 establecimientos distribuidos en 177 municipios de todo el territorio nacional. Cada pocos años la cesta de la compra se revisa. Por ejemplo, en 2017 se incorporaron artículos como los servicios en línea de vídeo y música, los juegos de azar o el café monodosis, mientras que salieron otros como el brandy, la videocámara o el DVD grabable

Los 479 artículos cuyos precios se vigilan mensualmente pertenecen a estos doce grupos.

Cómo calcular cuánto ha subido el IPC en un año

 El INE pone a disposición una calculadora con la que se puede saber cuánto ha aumentado el IPC entre dos fechas. Así, para saber cuánto ha subido en un año natural, se introduce en ella el periodo de diciembre a diciembre y elige la opción de índice ‘General Nacional’.

Ejemplo: para saber cuánto ha subido en 2020, hay que introducir el periodo de diciembre de 2019 a diciembre de 2020 (12 meses). En este ejemplo, la subida del IPC ha sido de -0,5%.

ENLACE A LA CALCULADORA

2.-IPC Y SALARIOS

Vale recordar algunos conceptos importantes. Sabido es que el salario base es la cuantía que viene establecida el convenio laboral o el contrato individual como sueldo fijo o retribución mensual pactada. En la nómina suele aparecer como tal, salario base, pero también se refleja con otras nomenclaturas como salario o sueldo. Cuando hablamos de salario, se trata de salario bruto para jornadas completas, es decir, antes de que se apliquen las retenciones al IRPF y las cotizaciones a la Seguridad Social que realice la empresa. Las pagas extraordinarias también se tienen en cuenta para calcular el salario. Por otro lado, para calcular el salario mínimo se tiene en cuenta el salario en dinero, no el de especie, por ejemplo ayudas a la comida y/o aportaciones que haga la empresa a planes de pensiones.

Los pluses para calcular el salario son los comunes, es decir, lo que se pagan a todos los empleados por igual, independientemente de las condiciones y circunstancias personales de cada uno. También se llaman absorbibles porque el empresario los puede utilizar para compensar posibles subidas del salario base. La nómina viene a reflejarlos como pluses por convenio o a cuenta de convenio.

Los complementos salariales dependen de circunstancias personales(antigüedad, idioma, títulos), del trabajo realizado(nocturnidad, turnos, etc.) o los vinculados a los resultados de la empresa (productividad, bonus) y no se tienen en cuenta en el cálculo de salario. En la nómina pueden venir reflejados con distintos nombres, como plus, prima, incentivo, bonus, etc.

Los complementos extrasalariales, como pueden ser dietas, vestuario o gastos por transporte, son pagos por los gastos realizados como consecuencia de la actividad laboral.

Sobre la posible revisión a la baja de los salarios el Tribunal Supremo ha respondido a esta cuestión en múltiples sentencias (entre otras, la del TS de 21 de junio de 2018). Para que se produjera el efecto de revisión a la baja, sería preciso que así se hubiera establecido de manera clara y expresa en el pacto en virtud del cual se acordaba la revisión.

En el ámbito de la negociación colectiva existía en nuestro mercado laboral una larga, reiterada y uniforme práctica de convenir en la aplicación del IPC previsto, con revisión al alza de acuerdo con el que acabara siendo el IPC real al final del año. Nunca se pactó revisión a la baja, porque nunca, desde que se implantó la negociación colectiva, la inflación real a fin de año había sido inferior a la prevista. Cambiar ese uso general y sin excepciones aceptado por los componentes de las mesas negociadoras, habría exigido que así se estableciera de manera expresa

El TS en su sentencia de 13 de febrero de 2018, recuerda lo siguiente:

“En el problemático asunto de los incrementos retributivos de todo orden conforme al IPC, hemos sostenido la tesis conforme a la cual siempre ha de estarse a la regulación específica de cada cláusula convencional, que puede dar lugar en cada caso a matizaciones sobre las conclusiones a alcanzar”.

El mismo criterio sobre los complementos salariales se ha venido reiterando en múltiples sentencias de todos los tribunales, desde primera instancia hasta el TS y hay que partir en cada caso concreto de la literalidad del acuerdo y a falta de que esté contemplado específicamente en el conveniono procederá la revisión a la baja (Tribunal Supremo. Sala de lo Social, de  25/01/2018).

3.- IPC Y ALQUILERES

Según la ley de arrendamientos urbanos (LAU), la renta mensual se actualiza aplicando a la misma la variación del IPC general nacional correspondiente a un periodo de 12 meses inmediatamente anteriores a la fecha de la actualización, y se toma como mes de referencia para la primera actualización el que corresponda al último IPC publicado en la fecha en que se celebró el contrato. Por lo tanto, en primer análisis parece que si el IPC baja deberían bajar los alquileres, pero legalmente la obligación o no de hacerlo depende de los términos en los que esté redactado el contrato.Todos los contratos de alquiler deben llevar la claúsula de revisión de arrendamiento por lo que el precio del alquiler oscilará dependiendo de las variaciones del IPC interanual (aumentando o disminuyendo con él),  pero hay que leerse muy bien la letra pequeña del contrato, ya que si en éste se apunta que el alquiler se incrementará según el IPC, no necesariamente se verá afectado por la bajada de la inflación.

En el caso de que el casero se niegue a aplicar la caída del IPC, el inquilino podrá instar las medidas judiciales pertinentes, aunque en ningún caso debe aplicar unilateralmente la rebaja que corresponda ni puede dejar de pagar la renta, ya que entonces el arrendador podría iniciar el proceso de desahucio

4.- IPC Y PENSIONES POR ALIMENTOS/PENSIÓN COMPENSATORIA

Si en el convenio (o sentencia) se indica que la pensión se adaptará anualmente conforme a las variaciones que experimente el índice de precios al consumo que publica periódicamente el Instituto Nacional de Estadística, significa que puede subir y bajar.

Por ejemplo, la sentencia audiencia provincial de Granada de 22 de mayo 2020, indica:

“… la estipulación cuarta del convenio regulador aprobado en sentencia, se dice: «…esta cantidad se adaptará anualmente conforme a las variaciones que experimente el índice de precios al consumo que publica periódicamente el Instituto Nacional de Estadística». De lo cual es lógico inferir que el término «adaptará» asociado a «las variaciones que experimente» el IPC, por su significado de ajuste o fluctuación, incluye de manera clara e indiscutible la contingencia de la disminución en caso de deflación.

También la sentencia audiencia provincial de Asturias 12 abril 2019:

“Dicha cantidad será actualizada anualmente conforme a las variaciones que experimente el Índice de precios al consumo, que anualmente publique el Instituto Nacional u organismo oficial, público o privado, que en el futuro lo sustituya» Como se deduce de su literalidad, la previsión del título habla de la actualización de la pensión, no solo de su incremento, por lo que el término empleado comprende también su decremento.

Sin embargo, otras audiencias provinciales entienden que, aunque no ponga nada, la pensión de alimentos no puede bajar porque baje el IPC y si queremos reducirla hay que acudir a un proceso de modificación de medidas. Por ejemplo, sentencia audiencia provincial de Vizcaya de 4 de marzo 2019. :

Además, la Sala entiende que la cláusula de actualización de una pensión de alimentos conforme a IPC no puede ser utilizada para la reducción del quantum de la pensión de alimentos, porque su sentido teleológico es, precisamente, el contrario: asegurar que el transcurso del tiempo no afecte negativamente a la pensión por el efecto de la inflación y la consiguiente pérdida de valor adquisitivo; y también servir, en la medida de lo posible, como mecanismo de incremento paulatino de la pensión para adaptarse al crecimiento de las necesidades del alimentista parejo a su propio desarrollo personal. Resultaría contrario al fin tuitivo de los intereses del menor la introducción de una cláusula que supusiera una rebaja del importe de la pensión de alimentos por transcurso del tiempo, pese a que, al crecer este, cada vez tenga más necesidades y de mayor coste.

Ante esta situación la solución está muy clara, y no es otra que redactar convenios reguladores que contengan todas las posibles contingencias que puedan suceder, redactando cláusulas como estas:

“Referida cantidad se actualizará anualmente conforme al IPC que publique el Instituto Nacional de Estadística u Organismo Análogo que lo sustituya, para ello se tomará la fecha de la sentencia y por lo tanto la pensión se actualizara por primera vez a los 12 meses de la fecha de la sentencia, para lo cual se deberá aportar certificado del instituto nacional de estadística, y comunicarlo por medio fehaciente, momento en el cual se tendrá que abonar el incremento de la pensión de alimentos. Si dicho IPC fuera negativo uno o varios de los años no se aplicará y por lo tanto la pensión solo se incrementará por esta causa y nunca disminuirá.”

5.-IPC Y PENSIONES DE LA SS

La actualización anual de las pensiones

Las pensiones están ligadas a la evolución del IPC interanual en los últimos 12 meses desde finales de 2018, cuando el Gobierno, que entonces ostentaba en solitario el PSOE tras la moción de censura, aprobó un decreto que derogaba el sistema implantado desde 2013, que vinculaba la evolución de las pensiones mediante al aún vigente legalmente Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP), que condenaba a las pensiones a subir sólo un 0,25% cada año en situaciones de déficit del sistema, con lo que si el IPC subía por encima de esa cantidad, los pensionistas perdían poder adquisitivo.

Desde el cambio en 2018, las pensiones han acumulado 2 años consecutivos ganando poder adquisitivo, incrementándose un 2% más que la inflación tras perder 2 puntos de poder de compra entre 2008 y 2018.

La última propuesta por parte del ministro Escrivá a los agentes sociales es que las pensiones se revaloricen según el IPC medio en los 2 años anteriores, en lugar de mantener su referencia a las previsiones del Índice de Precios de Consumo (IPC) para el año siguiente. El objetivo de este cambio sería desvincular la revalorización de las pensiones de decisiones políticas no siempre vinculadas a la evolución oficial de los precios.

Con la propuesta de Escrivá, las ganancias de poder adquisitivo en las prestaciones de jubilación se moderarían durante los 3 años siguientes mediante la aplicación de la media de avance del IPC de los 2 años anteriores, limitando su capacidad para situarse por encima de la evolución de los precios. Así, las pensiones no bajarían ante un IPC negativo y sus subidas inesperadas se compensarían paulatinamente en el sistema, Escrivá afirma que “si el IPC baja un año, no tienen por qué bajar las pensiones. Cuando hablamos del poder adquisitivo, hay que verlo en un horizonte de unos cuantos años y con esta fórmula de ventana plurianual las pensiones no se rebajarían en un año de IPC negativo, pero si otro año los precios experimentaran una fuerte subida, las pagas tampoco subirían tanto, sino que las hipotéticas subidas se compensarían con los anteriores años negativos. 

Indice de actualización (IA) de las bases de cotización para el cálculo de la pensión.

Sabido es que en el cálculo de la Base Reguladora (BR) de las pensiones se tienen en cuenta el IPC en el llamado Índice de Actualización de las Bases de Cotización (I25). Por ejemplo en el cálculo de la pensión de jubilación la fórmula es:

(se ha puesto el caso más general de tomar las Bases de Cotización de los últimos 25 años)

Siendo:

  • Bila base de cotización del mes i.
  • Ii el IPC del mes i,

La fórmula pretende traer, a la fecha de jubilación, todas las bases de cotización pasadas. Las bases de cotización de los 24 meses inmediatamente anteriores al mes previo al del hecho causante (nótese que las bases del propio mes de la jubilación y las del mes anterior no computan para el cálculo de la BR) se toman por su valor nominal. Las restantes bases de cotización se actualizarán de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumo (IPC) desde el mes a que aquéllas correspondan hasta el mes inmediato anterior a aquél en que se inicie el período a que se refiere el párrafo anterior. Por lo tanto, esta fórmula tiene dos partes: una primera en que las bases de los 2 años anteriores no sufren ninguna actualización, y una segunda con el resto de bases hasta cubrir los 25 años cotizados. Este segundo sumando es casi el 90% del total de la Base Reguladora, de ahí la importancia del factor I25

¿Cómo funciona el I25?

Cuanto más grande sea el valor que tomó en ese mes el IPC, más alta será la base reguladora y, por tanto, más alta será la pensión de jubilación (de no existir límites). En otras palabras, la BR depende del mes concreto de la jubilación.

Los IA que utiliza, por ejemplo, el simulador de pensiones del portal TuSS son conformes a los datos del INE y además los IPC se revisan en el programa todos los meses.

Las estimaciones sobre la previsible variación de los IPC futuros son por definición “previsiones” y pueden ser más o menos acertadas con lo que los resultados son orientativos si la jubilación se produce más tarde de los 24/25 meses a partir de la fecha de la simulación y en los casos de que el plazo sea menor de los 24/25 meses el cálculo es fiable dado que los IPC afectados por el Índice de Actualización son ya reales y públicos. En caso de IPC negativo (usual en los últimos años) el Índice de Actualización se considera como la unidad.

6.- IPC Y PRESTACIONES SOCIALES (SEPE Y SS)

La cuantía de los subsidios y ayudas por desempleo del SEPE se revaloriza siempre que el Gobierno revalorice la cuantía del IPREM para ese año, dado que la cuantía del subsidio es el 80 % del IPREM mensual vigente en cada momento, y por lo tanto el IPC no afecta directamente en absoluto ni a los requisitos de acceso ni a las cuantías económicas de las prestaciones/subsidios/ayudas de desempleo.

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