La reforma retrasará la edad real de retiro y reducirá el tiempo de cobro de la paga, según expertos
Las pensiones que se cobran hoy en España tienen una de las tasas de reemplazo brutas más altas de los países de la OCDE (alrededor del 80,4% del último salario). Sin embargo, las proyecciones de la Comisión Europea (Ageing Report) auguran una caída generalizada en los países comunitarios de la generosidad de las pensiones públicas de jubilación, con especial impacto en España: la tasa de beneficio que mide el nivel de la pensión sobre el salario medio bruto caerá más de 16 puntos; el doble que en Europa.
Esto implica que la pensión futura no cubrirá la misma proporción del último sueldo que en la actualidad y, por lo tanto, será necesario complementar en mayor medida la pensión con ahorro privado, o bien retrasar el momento del retiro, o ajustarse el bolsillo durante los años de vida como pensionista.

Estas son algunas de las advertencias que lanza el informe Situación de las pensiones en España, realizado por KPMG, donde se analiza el impacto de las últimas medidas de reforma del sistema público (desplegada entre 2021 y 2023) y se evalúan sus consecuencias a largo plazo para los futuros pensionistas y las finanzas públicas.
Otro de los avisos a navegantes es que la penalización por retiro anticipado, junto a las mayores ventajas de la jubilación demorada o activa y flexible, desplegadas tras la reforma, están diseñadas para retrasar la edad efectiva de jubilación y reducir el tiempo de cobro de la prestación pública.
El informe examina también las implicaciones del nuevo sistema de cálculo de la pensión que ha echado a andar en 2026, según el cual conviven el cómputo de la base reguladora de los últimos 25 años y el nuevo cómputo de 29 años (descartando los 2 peores). Se aplicará la opción más favorable para el trabajador durante el periodo transitorio. Este método favorece a quienes hayan sufrido periodos de desempleo o inestabilidad salarial al final de su vida laboral, al permitirles descartar los dos peores años, ponen de relieve estos expertos.
Riesgo de futuros ajustes, según KPMG
Este panorama individual se podría complicar aún más si España tuviera que realizar nuevos ajustes para sostener el sistema de pensiones público similar al de la actualidad, sugiere este informe. Sus autores exponen que las previsiones de la OCDE auguran que el gasto español en pensiones subirá del 13,67% del PIB en 2025 al 17,2% en 2050, manteniéndose en niveles muy elevados durante las décadas siguientes.
Asimismo, según las proyecciones de la Comisión Europea, España será el país de la OCDE que mayor proporción de PIB use para pagar pensiones en 2050 (entre un 16,8% y 17,2%).
«Como la reforma del sistema de pensiones en curso incorpora una cláusula de evaluación trienal mediante la AIReF (Real Decreto-ley 2/2023, regla de gasto), no se descartan ajustes legislativos adicionales a medio y largo plazo si se superan los umbrales de gasto establecidos», recuerdan estos expertos.
Con este horizonte, se acrecienta la necesidad del ahorro complementario: dado el estrechamiento de la cobertura pública, KPMG advierte de que la pensión de la Seguridad Social no podrá sostener por sí sola los niveles de vida acostumbrados. Por ello, aconseja recurrir a la previsión social para tratar de cerrar la brecha de ingresos durante la jubilación
Reforzar el ahorro en planes privados y de empleo
La previsión social empresarial, que constituye el segundo pilar de pensiones, es un fiasco: tan solo el 27,15% de las empresas cuenta con plan de previsión de ahorro a largo plazo y para la jubilación de sus empleados. Es decir, menos de 1 de cada 4 ofrece a sus plantillas vehículos de ahorro para complementar el importe de la pensión pública.
El informe de KPMG constata que España sigue muy rezagada frente al entorno europeo: solo un 15% de la población ocupada está cubierta por planes de empleo, frente al 28% de media europea o al 90% en países como los Países Bajos.
Ante este panorama, subrayan que desarrollar estos planes colectivos es «fundamental para reforzar el sistema de pensiones y lograr frenar la brecha creciente entre salario y pensión futura para una parte relevante de la población activa del país». Además, este sistema es complementario al ahorro individual que se puede generar mediante planes privados de pensiones.


