El Instituto de Estudios Económicos, tradicionalmente vinculado a CEOE acaba de publicar un documento de propuestas orientado a suavizar la caída de la producción económica que se viene observando desde hace meses, las propuestas se pueden resumir en 8 recomendaciones, brevemente:
1.- Profundizar en las medidas adoptadas y mantenerlas durante la reactivación. Han desaparecido casi 76.000 empresas si bien esta cifra podría ser mucho mayor a finales de año. Las actuaciones de liquidez con avales ICO son vitales para evitar la sangría. que han permitido hasta julio un total de 663.995 operaciones de refinanciación, valoradas en 85.150 millones de euros. En la misma línea van los ERTE, vitales para sostener el empleo y evitar un colapso del mercado laboral que no solo tendría graves consecuencias económicas, sino también sociales.
2.- Crear un clima favorable a la actividad empresarial como motor de prosperidad. Mejorar el marco de política económica y ponerle una alfombra roja a las empresas que generan empleo y riqueza ayudaría a consolidar un entorno generador de confianza y favorable al crecimiento, lo que aceleraría y fortalecería la recuperación.
3.- No olvidar la consolidación presupuestaria. La misma debe abordarse por el lado de la eficiencia y la contención del gasto. España tiene un 14% menos de eficiencia en el gasto público que el promedio de países de la OCDE, de modo que es posible financiar un mismo volumen de recursos públicos con unos desembolsos mucho menores. Las auditorías del gasto público realizadas por la AIReF han puesto en la diana más de 30.000 millones desembolsados anualmente en concepto de subvenciones y gasto asimilado.
4.- No subir impuestos en un contexto en el que sería especialmente contraproducente. La presión fiscal puede parecer menor al promedio europeo, pero se esfuma al ajustar los datos para tener en cuenta la renta por habitante o el peso de la economía sumergida. Además, el Índice de Competitividad Fiscal muestra que el sistema impositivo español es un 8% más gravoso que el promedio europeo. Intentar cerrar la brecha de recaudación con Europa mediante subidas normativas de impuestos podría provocar una contracción de la actividad de hasta 10 puntos de PIB y una destrucción del orden de 2 millones de empleos».
5.- Aprobar rebajas fiscales puntuales en algunos tributos. Tal es el camino explorado por Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Estados Unidos, Grecia, Italia o Reino Unido, donde se han introducido mejoras en algunos impuestos, bien de forma generalizada, bien de manera específica en algunos sectores de actividad especialmente afectados por la pandemia.
6.- Transmitir confianza y certidumbre al resto del mundo, para evitar un colapso de la inversión foránea y favorecer la entrada de capital en España.
7.- Favorecer la innovación, la digitalización, la modernización económica y la unidad de mercado. Si el margen de actuación fiscal es limitado se sugiere que se reduzcan las trabas que limitan la actividad económica, especialmente en campos vitales para la adaptación a la economía post-coronavirus.
8.-Utilizar los fondos de ayuda europeos con responsabilidad, transparencia y eficiencia Reclama proyectos viables, con visión de largo plazo y orientados en sus principales hitos por una visión empresarial. Cabe recordar que España es el segundo país, tras Luxemburgo, que peor ha gestionado los fondos europeos del periodo 2014-2020, de modo que urge un cambio notable en este frente.
ENLACE AL INFORME DEL IEE



