El problema que el Gobierno va a dejar es mayúsculo al desincentivar el trabajo
Los socialistas, en campaña electoral, siempre acusan al PP de querer acabar con las pensiones: ya utilizó esa treta González en 1993, cuando dijo que Aznar quería recortar 8.000 pesetas (48,08 euros) al mes a cada pensionista. González dejó a la SS una deuda de 600.000 millones de pesetas (3.606,07 millones de euros) en la Seguridad Social en 1996 y el Gobierno de Aznar tuvo que pedir un préstamo a los bancos para poder pagar la paga extra de Navidad a los pensionistas, tras lo cual saneó el sistema gracias al crecimiento económico que entonces se produjo e inauguró el fondo de reserva se la seguridad social.
Después, Zapatero también alertaba de que con el PP llegaría un recorte de las pensiones. . Zapatero congeló las pensiones, es decir, las bajó en términos reales, haciendo que los pensionistas perdiesen poder adquisitivo y dejó toda la economía nacional en la práctica quiebra, mientras Rajoy, aunque pudiese haber habido una manera más eficiente de hacerlo, la saneó. Ahora, Sánchez dice que el PP quiere acabar con el sistema de pensiones.
Sánchez ha realizado una reforma, junto con Escrivá, que pone en riesgo las pensiones, porque pone en riesgo el trabajo de calidad, no hay cotizantes, y eso es lo que está poniendo en peligro Sánchez, pone en riesgo la Seguridad Social y las pensiones con su reforma, porque incrementa los problemas del sistema:
La subida de la cotización adicional iniciada en 2024, pasando de un 0,6% adicional (0,5 a cargo de la empresa y 0,1 a cargo del trabajador) hasta el 1,2% en 2029 (1% el empresario y 0,2% el trabajador), medida que será mantenida hasta 2050, supondrá una barrera al empleo, encareciendo la contratación de los trabajadores y mermando su renta disponible, que puede desembocar en una caída de contrataciones y de recaudación, perjudicando a la sostenibilidad del sistema. Si hay menos empleo, hay menos cotizantes; si hay menos cotizantes, hay menos recaudación; si hay menos recaudación, pone en problemas a la Seguridad Social.
- La imposición de una cuota adicional a los trabajadores con base máxima, que en 2025 fue un punto adicional, con subidas incrementales de 0,25 puntos, hasta llegar a seis puntos más en 2045, pero sin subir las pensiones máximas, constituye un paso hacia la transformación del sistema en asistencial en lugar de contributivo, socavando la confianza en el mismo. Puede suponer una fuga de los mayores talentos profesionales hacia otros países, perdiendo valor añadido y recaudación. De nuevo, con esta medida socialista, se pierde empleo, recaudación y equilibrio presupuestario en el sistema.
Con estas medidas, por tanto, el Gobierno ahonda en sus desequilibrios, ataca la competitividad de las empresas, va contra el empleo y contra el número de cotizantes y pone en riesgo la recamudación y el equilibrio del sistema.
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El IRPF de las pensiones
Hacienda eleva un 11,4% las retenciones del IRPF a los pensionistas, frente al 6,7% de crecimiento del gasto La recaudación se ha doblado desde 2018
El Gobierno de Pedro Sánchez ha convertido la subida de las pensiones en uno de sus principales argumentos políticos en plena precampaña electoral, aunque los datos oficiales revelan que Hacienda incrementa sus ingresos fiscales a un ritmo muy superior al crecimiento de estas prestaciones. Desde 2018, la cantidad recaudada ha crecido el doble que el gasto en esta partida (un 120% frente a un 57%, o un 96% frente a un 45%, según la fuente). Las retenciones sobre las pensiones públicas aumentaron un 11,4% interanual hasta agosto de 2026, frente al 6,7% que creció la masa total abonada a los beneficiarios.
La recaudación por este concepto avanza así un 70% más rápido que el gasto, lo que evidencia la diferencia entre las revalorizaciones anunciadas en términos brutos y su efecto sobre los ingresos netos de los pensionistas. El contraste resulta especialmente significativo porque Hacienda no solo ingresa más debido al crecimiento de las prestaciones, sino también porque aumenta el porcentaje medio que descuenta a sus beneficiarios.
Según la Agencia Tributaria, el tipo medio efectivo de retención subió un 4,4% en términos relativos. Esto significa que, si anteriormente se retenía un 10% de una pensión, un incremento de esa magnitud lo elevaría al 10,44%. La subida anunciada por el Ejecutivo se calcula sobre cantidades brutas, pero el dinero que finalmente recibe cada jubilado depende también del IRPF.
El colectivo sobre el que más se ha subido la recaudación por el IRPF son los pensionistas: la recaudación ha crecido un 11,5%, mientras que en los empleados de grandes empresas lo ha hecho un 9,8%, en las pymes un 8,9% y en la Administración un 8,5%» La base sobre la que tributan las pensiones crece, desde el primer semestre de 2018 hasta el mismo semestre de 2026, un 57%, mientras que la recaudación ha crecido un 120%. Si en 2018 el tipo medio impositivo era del 7,4%, ahora es del 10,9%.
El importe de las pensiones pagadas ha aumentado en 64.122 millones de euros (un 45%). En paralelo, las retenciones sobre las pensiones se han incrementado en 10.441 millones, es decir, un 96%.
La presentación de las revalorizaciones como una ganancia directa para los pensionistas puede resultar engañosa cuando se omite su efecto fiscal. El IRPF es progresivo y, cuando los ingresos aumentan sin que se actualicen proporcionalmente los parámetros del impuesto, también puede elevarse la tributación. Este mecanismo, conocido como «progresividad en frío», permite incrementar la recaudación sin aprobar nuevos tipos impositivos, de manera que una subida destinada a compensar la inflación puede traducirse en una mejora neta considerablemente inferior a la anunciada.
Algunos pensionistas pueden incluso comprobar que la cantidad ingresada en su cuenta disminuye si el aumento de las retenciones supera la revalorización bruta, aunque los datos agregados no permiten determinar cuántos se encuentran en esa situación. Tampoco todos los jubilados pagan más impuestos, puesto que muchos perceptores de rentas bajas están exentos de retención. Hacienda reconoce que en el aumento del tipo medio también influyen la incorporación de nuevos pensionistas con prestaciones superiores y los cambios en la composición de los beneficiarios.
Las retenciones constituyen pagos anticipados del IRPF, cuya liquidación definitiva depende de las circunstancias personales de cada contribuyente. Sin embargo, el incremento del porcentaje medio descontado confirma que una proporción creciente de las prestaciones queda inicialmente en manos de Hacienda, reduciendo el efecto inmediato de las revalorizaciones sobre los ingresos disponibles.
El Ejecutivo utiliza las actualizaciones como uno de los principales argumentos de su gestión, especialmente relevantes ante las próximas elecciones y para un colectivo que supera los 9,5 millones de beneficiarios. Sin embargo, compensar la inflación no equivale necesariamente a ganar poder adquisitivo, sobre todo cuando también aumenta la tributación.
El Gobierno anuncia subidas para proteger a los jubilados de la inflación mientras Hacienda aumenta sus retenciones a un ritmo superior al crecimiento de la masa de pensiones. Las mejoras brutas existen, pero su efecto real debe medirse después de impuestos y descontando el encarecimiento de la vida, dos factores que pueden reducir considerablemente el beneficio finalmente percibido



