Varios centenares de ciudadanos (muy mayores en general) convocados a través de mensajes por whatsapp se concentraron el pasado domingo 23 de noviembre frente al Tribunal Supremo en Madrid para protestar contra la condena al Fiscal General del Estado, Álvaro García-Ortiz. A la concentración han asistido la ex ministra de Justicia Dolores Delgado (63 años), actual Fiscal coordinadora de Derechos Humanos y Memoria Democrática y predecesora de García Ortiz al frente de la de la Fiscalía General del Estado, y su marido el exjuez Baltasar Garzón (70 años) . Entre gritos de “vergüenza”, “golpistas con toga” o “esto es política, no justicia”, los manifestantes portaban carteles hechos a mano que decían cosas como «Álvaro no estás solo» o «La Justicia es fascista». Y entre grito y grito, se quejaban del frío en las rodillas
El domingo pasado en Madrid amaneció muy fresco, pero con el sol en todo lo alto. El tiempo pasaba lento, como pasa siempre cuando ya no se tiene que fichar en ninguna parte. Y los yayoflautas, esa tropa imbatible de jubilados revolucionarios, en un día estupendo para quedarse en la cama, unos cuantos abuelos con mucha energía y poco sentido del ridículo, gritaban contra los jueces porque qué mayor injusticia puede haber en la España de 2025 que un alto cargo progresista tenga que rendir cuentas ante un tribunal.
A estos mismos yayoflautas no les hemos visto nunca exigiendo que bajen los tipos de interés para que sus hijos y nietos puedan pagar una hipoteca. Para ellos estas cosas no merecen ni media pancarta. Cuando un joven de 30 años tiene que volver a casa de sus padres porque cobra 1.200 euros y paga 900 de alquiler, los yayoflautas están ocupados aplaudiendo que el Gobierno suba otro 8% las pensiones no contributivas cantando a Víctor Manuel, Ana Belén o Miguel Ríos, celebrando el «pijoprogresismo». Y cuando el precio de la luz vuelve a dispararse en invierno, los yayoflautas se ponen el jersey de lana y dicen que «antes también se pasaba frío, no dramaticemos». Porque mientras ellos gritan «¡No a la Justicia patriarcal!” y «¡Álvaro, amigo, el pueblo está contigo!», sus hijos están haciendo cábalas para ver si pueden permitirse tener un segundo hijo antes de los 40. Ellos, casi todos propietarios (y vuelvo a repetir que se han ganado lo que tienen), son los que ahora se erigen en defensores de unos «oprimidos» especialmente privilegiados.
El domingo al sol fue, en realidad, un ejercicio de nostalgia mal entendida. Nostalgia de cuando la izquierda significaba defender a los débiles y no a los fiscales generales del Gobierno. Nostalgia de cuando manifestarse era por el pan y el trabajo y no por mantener los privilegios de los amigos del poder. Nostalgia de cuando los jubilados, en lugar de hacer de escudo humano de los poderosos, se dedicaban a disfrutar de la vida tras tantos años de lucha y esfuerzo. Este artículo no busca la gerontofobia, este texto es contra la casta privilegiada y acomodada de algunos yayoflautas. Esos yayoflautas de la foto no cobran la pensión mínima y en su vida laboral hubo de todo, incluidos muchos liberados. Como no van a apoyar entonces a los partidos y sindicatos de izquierda que nos les piden ningún sacrificio. Harán lo que sea por ellos. Son personas agradecidas y solidarias con el poder que les ampara
Dicen que con la edad uno se vuelve más comprensivo, más generoso, mas relativo. ”El tiempo doblará tus rodillas” cantaba Eric Clapton. Por eso chirrían tanto estos “yayoflautas” de domingos al sol emperrados en la defensa y apoyo de lo indefendible. Si a estos abuelos de puño cerrado en alto el tiempo no les ha hecho “doblar las rodillas” pero sí se puede estar seguro es de que ese mismo tiempo no les ha dotado de un solo gramo más de humanidad y sentido común del que pudieran haber tenido a los 20 años. A partir de los 60,y si a uno no se le ha ido la olla, es reconfortante que en esa manifestación de marras en apoyo al FGE hubiera tan pocos desnortados.
EN REALIDAD SOLO ACUDIERON UNAS 300 PERSONAS,
AÚN QUEDA ALGO DE ESPERANZA.



