No logra converger en este indicador clave ni en períodos de máxima bonanza

Una combinación de informes de la Comisión Europea y de Eurostat muestran que España sigue lejos del sueño de la convergencia con Europa en indicadores clave de prosperidad para los ciudadanos pese al crecimiento macroeconómico. Una muestra es que la Comisión Europea incluyó este martes a España en la lista de los que están «bajo vigilancia» por sus limitados avances, incluso en períodos de máxima bonanza como el actual, en el índice de ingresos reales per cápita, que es considerado clave para medir el progreso de los ciudadanos de un país. En paralelo, la Oficina Estadística de la Comisión, Eurostat, señaló a España como el país que ha registrado menor crecimiento en este indicador en los últimos 20 años, sólo superado por los que incluso han retrocedido: Grecia e Italia. España sólo ha podido elevar los ingresos reales per cápita un 11% en 20 años frente al 22% de media europea y a enorme distancia de más del 90% en el caso de Polonia, Malta, Lituania o Rumanía. La rescatada Portugal ha avanzado un 20% en el mismo período.
De las cifras de Eurostat se desprende también que España no logra alcanzar la media de ingresos reales europeos ni un solo año desde 2010, pese a períodos de alto crecimiento a mitad de la pasada década y tras la pandemia. La cuarta economía del euro no está ni entre las 20 primeras en este indicador y, aunque ha crecido, nunca tanto como la media de los socios del club
El ingreso real per cápita es la cantidad total de dinero disponible para gastar y ahorrar después de restar los impuestos sobre la renta y las contribuciones a pensiones, más los bienes y servicios individuales (como los servicios de educación y de salud) recibidos gratuitamente por parte del gobierno y de las instituciones sin ánimo de lucro que suministran a los hogares, según explica Eurostat. Y lo considera «real», porque tiene en cuenta el índice de precios.

El Gobierno puede alegar, con fundamento, que España registró en 2024 un notable aumento en este indicador superior a tres puntos con respecto a 2023. Pero, como señala la Comisión Europea en su informe, hay que situar a España bajo vigilancia junto a Países Bajos, Austria o Chipre, porque «a pesar de las mejoras, sigue por debajo de la media». El problema es que España también dio un salto en 2016 y 2017, pero volvió a caer tras la pandemia y siempre sin acariciar la media de los 27.
Según Eurostat, en términos generales en la UE «el ingreso real per cápita creció de forma constante entre 2004 y 2008, se estancó entre 2008 y 2011 debido a la crisis financiera mundial y disminuyó en 2012 y 2013. Desde entonces, los ingresos retomaron un crecimiento constante hasta 2020, año en que volvieron a bajar por la pandemia mundial».
En 2021 se registró una recuperación, pero el crecimiento se ralentizó en 2022 y 2023. Los primeros datos de 2024 muestran una aceleración en el aumento de los ingresos, pero el resultado tras dos décadas es desigual. «Los aumentos más limitados se registraron en España (11%), Austria (14%), Bélgica (15%) y Luxemburgo (17%)», añade.
El dato de Eurostat va en línea con el que publicó antes del verano sobre la renta real disponible de los europeos que, en este caso, mide específicamente los recursos económicos disponibles tras descontar impuestos y contribuciones sociales, y ajustado por poder adquisitivo. Sería por tanto, en su caso, el dinero que realmente queda para gastar o ahorrar, reflejando la capacidad de consumo y el nivel de vida de las personas. En este caso, según Eurostat, en España apenas creció entre 2010 y 2024 mientras que la media europea lo hizo en un 20%, como publicó este diario el pasado 17 de septiembre.
Detrás de estas posiciones rezagadas en la convergencia con Europa se encuentran varios factores, entre ellos la productividad y la tasa de desempleo en los que España se sitúa por debajo de la media en lo que va de siglo y es actual campeón, respectivamente.
En el caso de la productividad, es el indicador esencial para la prosperidad de una economía a largo plazo y la sostenibilidad de su sistema de pensiones. La variación por ejemplo en el período 2013-2023, según un informe del Instituto de Estudios Económicos, ha sido mínima en comparación con la media europea y los países del Este. También Alemania e Italia han superado a España en este indicador. «Los países que presentan los niveles de productividad más elevados, tanto por hora como por ocupado, se corresponden, en la mayoría de los casos, con los países donde los niveles de PIB per cápita son mayores, siendo el crecimiento y la mejora sostenida de la productividad la principal vía para el aumento del nivel de vida de los territorios en el largo plazo», señala el informe del IEE.
Otro factor fundamental de ser un país rezagado con la UE es la tasa de paro, en que España se mantiene como el único país con doble dígito y que, por ejemplo, la agencia de calificación Standard&Poor’s, no prevé que baje del 10% antes de 2028.


