La jubilación y tener unos ingresos estables para esa etapa es la principal inquietud de los mayores de 65 años, pero no la única: la brecha digital y la inclusión financiera también se sitúan entre sus preocupaciones
Cumplir años en España se ha convertido en una prueba silenciosa para el sistema económico y social. Hoy, cerca de 10 millones de personas mayores de 65 años —una quinta parte de la población— afrontan un doble desafío: asegurar ingresos estables para su jubilación y no quedarse atrás en un mundo donde el dinero se mueve, cada vez más, a golpe de pantalla. La pensión actúa como bastón financiero del colectivo sénior, pero la incertidumbre sobre su sostenibilidad sigue siendo la principal preocupación de los más mayores y de los futuros jubilados. A ello se suma una brecha digital que limita la autonomía: solo el 23,1% de los sénior utiliza banca online y, a partir de los 85 años, la tecnología se convierte casi en un muro infranqueable.
Esta situación, además, no es algo coyuntural, sino que se acentuará todavía más en los próximos años. Según el informe ‘Un perfil de las personas mayores en España 2025: envejecimiento, salud y bienestar en cifras’, elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la previsión es que en 2045 casi el 30% de la población tenga más de 65 años.
En este contexto, es importante conocer el perfil demográfico del colectivo sénior y, sobre todo, sus inquietudes, sus preocupaciones, su forma de vivir y sus necesidades. De eso se encarga también el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS): en un informe reciente sobre edadismo preguntaba a las personas mayores de 64 años cuáles eran sus principales preocupaciones. La parte económica ocupa el primer puesto del ránking, ya que los encuestados, retirados del mundo laboral, afrontan una nueva etapa de su vida marcada por la pensión de jubilación. A lo que sigue la soledad y los problemas de salud.

Pensiones: inquietan a los mayores (y a los no tan mayores)
Que la jubilación sea un posible foco de preocupación para el colectivo sénior resultaba algo previsible, pero lo cierto es que no solo lo es para ellos. Tal y como reflejan las frecuentes encuestas del CIS, el estado de las pensiones está entre las principales preocupaciones de todos los españoles año tras año.
Brecha digital e inclusión financiera
En el día a día de las personas mayores en España, hay otra preocupación que se abre paso: la inclusión financiera. Y esta inclusión financiera no solo viene derivada de su nivel de vida o sus ingresos, sino también de su forma de relacionarse con el banco.
Porque casi todo el mundo parece haberse habituado a una banca cada vez más digital, pero ¿qué pasa con aquellas personas que no han crecido de manera nativa con la tecnología? Un informe del Observatorio de Inclusión Financiera refleja claramente que las personas mayores cada vez valoran más los esfuerzos que hace su banco a la hora de formarles digitalmente o de darles una alternativa presencial a la banca online. Sin embargo, hay algo que consideran todavía imprescindible: que las entidades no se olvien de los clientes menos habituados a la tecnología y que les den un trato personalizado en sus propias oficinas.



