El servicio de estudios del banco señala que la inflación tras Irán lleva a los más vulnerables a tasas de ahorro negativas
BVA alerta de que las familias con las rentas más bajas son incapaces de ahorrar y de que ganan hasta la mitad de lo que gastan. El servicio de estudios del banco hace este pronóstico ante la subida de la inflación tras la guerra de Irán, partiendo de los últimos datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares.
El informe, analiza la capacidad de los españoles ante las nuevas turbulencias y el papel del ahorro para hacer frente a los desafíos que se presentan. Los expertos de BBVA concluyen que los hogares con los mayores ingresos llegan a ahorrar casi el 50% de su renta disponible, mientras que aquellos que están en estado más precario muestran tasas de ahorro que incluso llegan a ser negativas. En el peor de los casos, hasta en un 50%, por lo que se produce el escenario completamente contrario.
Esta situación hace que los más vulnerables se vean obligados a tirar del dinero guardado, en el caso de lo que tengan, o reclamar préstamos para llegar a fin de mes. También pueden acudir a otro tipo de ayudas, como las aprobadas por el Gobierno, o ir a los servicios sociales para sostenerse. Y, además, rebajar los costes.
La amenaza del desempleo
Para el servicio de estudio del banco, «estar en una situación de desempleo es particularmente negativo» para aquellos que ganan menos, tras analizar la situación laboral de la persona sustentadora principal del hogar, el régimen de tenencia de la vivienda y el tamaño familiar. Así, vivir en alquiler pagando precios de mercado, reduce la capacidad de ahorro en los deciles más pobres, mientras que «el acceso a una vivienda protegida la incrementa de manera generalizada». Por último, los hogares con más miembros disponen, en general, de menor margen para guardar dinero.
El peligro de la inflación
Pero la entidad advierte de que «si durante los próximos trimestres observáramos un aumento de la inflación similar al registrado en 2022, mantener la senda de crecimiento del consumo privado requeriría llevar la tasa de ahorro a niveles alrededor del 7% de la renta bruta disponible, similares a los vistos en algunos años durante la pasada década». «Por lo tanto, esto sugiere que, en términos agregados, si bien existe cierto margen para absorber un shock adverso, este espacio de maniobra es menor que hace cuatro ejercicios», pone de manifiesto.
Las familias decidieron mantener el consumo mientras su poder adquisitivo se deterioraba en 2022. Así, cuando la renta bruta disponible caía un 1,2% en términos reales, el gasto de los hogares aumentaba casi un 5%. La manera en la que financiaron esto fue a través de una disminución del ahorro, que se situó en el 9,2% de la renta disponible ese año, frente al 14,5% de 2021 o al 12,1% que promedió en el período 2022-2025.
El grupo vasco se pregunta en el informe qué implicaciones tiene todo este escenario para la política económica. Responde que, ante eventuales perturbaciones que elevaran la inflación, una parte de la población estaría preparada para usar el ahorro como mecanismo para mantener su nivel de consumo. Sin embargo, para el resto, sería necesario intervenir, centrando las ayudas en los hogares de ingresos bajos, con la persona sustentadora principal en paro, con un número relativamente elevado de miembros en el hogar y sin acceso a una vivienda protegida.
Fuente: BBVA alerta de que las familias con rentas más bajas ya ganan la mitad de lo que gastan


