EL FIASCO LABORAL DE PEDRO SANCHEZ

Siete de cada diez empleos de 2026 los crea el BOE, no el mercado

«Una economía no crece de verdad cuando su motor son los precios más altos y los impuestos crecientes»

 

La Seguridad Social cerró agosto con 22,34 millones de afiliados, la cifra más alta jamás registrada para ese mes. El Gobierno lo celebró como cabía esperar: la afiliación cayó «solo» en 162.840 personas, el menor descenso de un mes de agosto desde 2021, y el paro registrado subió 44.419, el repunte más moderado para un agosto desde 2007. Buenas cifras, sin duda. El problema se esconde detrás del titular.

 

De las altas acumuladas en lo que va de 2026, 337.917 proceden de un único origen: la regularización extraordinaria de inmigrantes que el Gobierno puso en marcha en abril. Esa cifra, sobre los algo más de 500.000 afiliados netos que suma el año, equivale al 68% del empleo neto creado. Dicho de otro modo: siete de cada diez cotizantes nuevos no son empleos que la economía haya generado, sino trabajadores que ya estaban aquí y a los que un decreto ha convertido, de la noche a la mañana, en afiliados. Funcas advierte de que ni siquiera se sabe cuántos trabajaban ya.

 

Conviene detenerse en la diferencia, porque no es semántica. Crear empleo significa que una empresa decide que necesita a alguien y asume el coste de contratarlo. Regularizar significa aflorar una relación laboral que ya existía en la economía sumergida y trasladarla a la estadística oficial. Lo primero mide el pulso del mercado; lo segundo, la actividad del Boletín Oficial del Estado. Incorporar 337.917 personas al registro es una buena noticia para las cuentas de la Seguridad Social y, sobre todo, para quienes salen de la informalidad. Pero presentarlo como prueba de la fortaleza del mercado laboral es confundir el termómetro con la fiebre.

 

El dato encaja, además, en un patrón que ya señalamos en esta columna el pasado junio. El empleo de extranjeros ha crecido un 51,4% desde 2019, según la EPA, frente a apenas un 5,3% el de los nacionales; hoy más de 3,55 millones de afiliados son extranjeros, cerca del 15,9% del total. El modelo de crecimiento español descansa cada vez más sobre mano de obra intensiva y de bajo valor añadido, concentrada en hostelería, agricultura, cuidados y construcción. La regularización no corrige ese sesgo, sino que lo consolida. Y lo hace en el mismo momento en que la productividad por ocupado sigue estancada, lo que confirma que sumamos horas y personas, no eficiencia.

 

Tampoco la calidad del empleo aguanta el relato oficial. La tasa de temporalidad ha bajado hasta el 13,4%, cierto, pero buena parte de esa «mejora» se explica por el contrato fijo discontinuo, que estadísticamente figura como indefinido aunque el trabajador pase meses sin actividad ni salario. La precariedad no desaparece, solo cambia de casilla. El empleado que espera la llamada de su empresa ya no cuenta como temporal, pero tampoco está trabajando.

 

Hay, por último, una lectura fiscal que rara vez se hace. Cada afiliado regularizado empieza a cotizar, y esa recaudación adicional aparece de inmediato en las cuentas de la Seguridad Social; el gasto asociado (prestaciones hoy, pensiones mañana) llegará mucho más tarde. Es la misma lógica que sostiene buena parte del optimismo oficial: ingresos ahora, obligaciones después. Un sistema que fía su equilibrio a la llegada continua de nuevos cotizantes no ha resuelto su problema demográfico; solo lo ha aplazado, y lo ha hecho descansando en un flujo que ni controla del todo ni puede garantizar.

 

Nada de esto niega los avances. La afiliación crece un 3,13% interanual, con 679.023 cotizantes más que hace un año, y España genera empleo. Pero un mercado laboral sano no necesita decretos de regularización para exhibir buenas cifras, del mismo modo que una economía no crece de verdad cuando su motor son los precios más altos y los impuestos crecientes. Cuando el 68% del empleo del año lo firma la Administración y no las empresas, la pregunta pertinente no es cuántos afiliados hemos sumado, sino cuántos habríamos sumado sin la ayuda del BOE.

 

Porque las regularizaciones, por definición, no se repiten cada año. El colchón de 337.917 altas es un ingreso único que en 2027 no estará. La duda, entonces, no es retórica: ¿qué sostendrá el récord cuando el Boletín Oficial deje de firmar empleos?

 

Fuente: Siete de cada diez empleos de 2026 los crea el BOE, no el mercado

 

El 40% de los nuevos contratos duran menos de un mes

La duración media de los contratos inscritos se situó en 37,85 días, prácticamente en el mismo nivel que en agosto de 2025.

 

Pese al triunfalismo del Gobierno, la economía española no va «como un cohete». Muestra de ello es, por ejemplo, el funcionamiento del mercado de trabajo, donde impera la precariedad y la temporalidad, incluso después de una reforma laboral que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, prometió que acabaría con los problemas de nuestro mercado laboral.

 

Así las cosas, el mercado laboral español registró en agosto 1.144.827 contratos, de los que 704.553 fueron contratos temporales. Una parte significativa de esta contratación tuvo una duración reducida: el 40,6% de los contratos registrados en el mes no superó los treinta días. Concretamente, según los últimos datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), 241.176 contratos —el 21,6% del total— tuvieron en agosto una duración igual o inferior a siete días. Del mismo modo, otros 81.307 contratos —que representaron el 7,3% del total— se prolongaron entre siete y 15 días.

 

Por su parte, a estos se sumaron 131.591 contratos —el 11,8% del total— con una duración de entre 15 días y un mes. De este modo, en conjunto, 454.074 contratos —es decir, el 40,6% de todos los registrados en agosto— tuvieron una duración igual o inferior a un mes.

 

Cabe destacar además que, si se amplía el periodo hasta los tres meses, esta proporción asciende al 52,7%. Concretamente, de acuerdo con las cifras proporcionadas por esta entidad, se registraron 134.336 contratos con una duración de entre uno y tres meses, equivalentes al 12% del total. Asimismo, no podemos olvidar que la duración media de los contratos inscritos en los servicios públicos de empleo se situó en 37,85 días, prácticamente en el mismo nivel que en agosto de 2025, cuando fue de 37,82 días.

 

En cualquier caso, debemos considerar también que, con el dato de agosto de 2026, la duración media de los contratos realizados en este mes encadena cinco años consecutivos por debajo de los 40 días. Así, en agosto de 2024 la media fue de 37,14 días; en 2023, de 38,11 días, y en 2022, de 39,01 días. En 2021 se situó en 43,84 días y en 2020, en 43,71 días. En agosto de 2019 alcanzó los 40,60 días.

 

La duración de los contratos de los últimos años debe interpretarse además teniendo en cuenta los cambios introducidos por la reforma laboral de 2021. Al respecto, resulta especialmente relevante que esta reforma laboral estableció el contrato indefinido como modalidad ordinaria y eliminó el contrato por obra y servicio.

 

La reforma introdujo también una cotización adicional para los contratos temporales de menos de 30 días que se abona a su finalización, con el fin de desincentivar la utilización de contratos temporales de muy corta duración. Concretamente, esta cotización adicional está actualmente fijada en 33,62 euros, un 3,1% más que en 2025.

 

Con todo, antes de la reforma laboral, el contrato por obra y servicio representaba cerca del 40% de la contratación en España y podía prolongarse durante meses o años. Sin embargo, su desaparición de las estadísticas ha reducido la duración media registrada y hace que tenga un peso mayor la duración de la contratación temporal que permanece en la serie.

 

En este contexto, en el mes de agosto se registraron 440.274 contratos indefinidos —un 14,1% más que en el mismo mes de 2025—, que representaron el 38,46% del total. De ellos, 181.395 fueron indefinidos a tiempo completo, 109.989 a tiempo parcial y 148.890 fijos discontinuos. En cambio, los contratos temporales alcanzaron los 704.553 —un 7,71% más que un año antes— y supusieron el 61,54% de toda la contratación registrada durante el mes.

 

Por otra parte, no podemos olvidar que entre enero y agosto se han efectuado más de 10,55 millones de contratos, un 4,8% más que en el mismo periodo de 2025. De ellos, 4,41 millones fueron indefinidos y 6,14 millones temporales.

 

Fuente: El fiasco laboral de Sánchez: el 40% de los nuevos contratos duran menos de un mes – Libre Mercado

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