
ESPAÑA SE QUEDA SIN RELEVO: TRES TRABAJADORES SE JUBILARÁN POR CADA JOVEN QUE ENTRE AL MERCADO
La salida de los ‘baby boomers’ y la baja natalidad estrecharán la población potencialmente activa mientras las empresas afrontan cada vez más dificultades para cubrir determinados puestos y encontrar perfiles cualificados
Labaja natalidad y la caída del nivel de reemplazo lleva años aflorando un problema cada vez más latente: la pérdida de población potencialmente activa. A pesar de la llegada de inmigrantes en los últimos años, la mayoría en edad de trabajar, no es suficiente para cubrir todas las vacantes que se liberarán cuando las generaciones más numerosas alcancen la jubilación. Este escenario está obligando a alargar la vida laboral de los ciudadanos y complicando la tarea de las empresas para encontrar nuevos candidatos cualificados.
Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población en edad laboral pasará de 33,4 millones en 2030 a 31,6 millones en 2050, alcanzando su punto álgido en 2033 con 33,7 millones de personas. Una reducción del 5,4% (1,8 millones de personas menos) que contrasta con el crecimiento de los ciudadanos mayores de 64 años: de 11,5 millones de habitantes en 2030 a 16,3 millones en 2050, un incremento del 41,7%.
Durante la próxima década se estima que unos 5,3 millones de personas de 55 años o más abandonarán la actividad laboral, frente a poco más de 1,8 millones de jóvenes que se incorporarán a la población activa, según el informe Jubilaciones frente a nuevas incorporaciones: mercado laboral de la próxima década de la Fundación Adecco. Esto se traduce en que por cada tres personas que salen del mercado laboral se incorporará una en edad laboral, que incluye a ocupados, desempleados, estudiantes, personas dedicadas a cuidados e inactivos por distintas razones.
La salida de estas generaciones no solo reducirá el número de trabajadores disponibles, sino que también plantea un problema de relevo y transmisión del conocimiento acumulado durante décadas de experiencia profesional. “Además de la falta de relevo generacional, la salida simultánea de profesionales con una larga trayectoria puede provocar una pérdida de conocimiento, dificultar la cobertura de determinados puestos de trabajo y terminar afectando a la productividad”, advierte a Vozpópuli Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.
Esta reducción, originada por la salida del mercado de las generaciones baby boomer y X (más numerosas que los jóvenes), “estrechará la base demográfica” que sostiene el empleo, la actividad económica y el sistema de protección social, de acuerdo con el informe Inclusión y empleo ante el reto demográfico del Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco. También se intensificará la dificultad para encontrar profesionales y cubrir vacantes, además de que aumentará la presión sobre la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones.
El gran problema: un bajo nivel de reemplazo
La baja natalidad desde comienzos de la década de 2010, registrando mínimos históricos en 2023 y 2024, sumada a la previsión de que el dato se mantenga por debajo del nivel de reemplazo ha llevado a una mayor necesidad del talento sénior. Esta situación se da justo cuando las empresas están teniendo dificultades para mantener o contratar trabajadores de estas generaciones.
Los datos del INE apuntan a que el peso de las personas de 50 a 64 años dentro de la población en edad laboral se reducirá de un 35,2% en 2030 a un 32,7% en 2050. Actualmente, este grupo de edad es un 31,7% más numeroso que el de 20 a 34 años, pero la diferencia descenderá a un 24,5% en 2050, por lo que el tramo sénior mantendrá una superioridad mínima durante toda la década siguiente.
Los flujos laborales presentan una mayor movilidad entre los trabajadores de menor edad, de acuerdo con estudios del Banco de España en 2024. No obstante, estos informes también revelan que el constante envejecimiento de la población trabajadora habría contribuido a reducir de forma notable el dinamismo tanto en la entrada y salida en el mercado, como entre diferentes empleos.
Así, las previsiones del BdE indican que “surgirán dificultades en los procesos de reciclaje laboral puestos ya en marcha por las transiciones digital y ecológica de las empresas”. Las estimaciones de la entidad bancaria revelan que, sin el envejecimiento observado, la tasa de entrada al empleo en 2022 habría sido un 0,8% mayor, lo que equivale a unas 122.670 entradas adicionales al mes
Encontrar nuevos candidatos, una tarea que ya es difícil
Una de las mayores preocupaciones de las empresas de cara a la posible pérdida de población potencialmente activa es la dificultad para cubrir vacantes. Aunque la cuestión demográfica todavía no ha eliminado el desempleo, podría agravar los problemas de cobertura de determinados puestos.
El problema, además, no parte de cero. Según el Barómetro de Preocupaciones de las Empresas de InfoJobs, la escasez de talento cualificado ya es la principal preocupación para el 54% de las compañías. Entre aquellas cuyos procesos de selección se prolongan durante tres meses o más, el 83% identifica problemas relacionados con la cualificación de los candidatos. “No se trata únicamente de disponer de más o menos trabajadores, sino de conseguir que las competencias disponibles respondan a las necesidades de las empresas”, explica a Vozpópuli Mónica Pérez, directora de Comunicación y Estudios de InfoJobs.
Actualmente, en España hay 22.779 millones de ocupados y 2.495 millones de parados (un total de 25,274 millones de activos), según la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2026. Esto deja una tasa de paro del 9,87% y de actividad del 59,29%. Por otro lado, datos del INE del primer trimestre de 2026 revelan la existencia de 159.785 vacantes, de las cuales 86,6% correspondía al sector servicios.
De esta forma, la escasez de trabajadores y el desempleo pueden coexistir cuando hay un desajuste entre cualificaciones, sectores, territorios y condiciones de los puestos que ofrecen las empresas, así como las características de las personas que buscan trabajo. Esto demuestra que la carencia se encuentra realmente en determinados perfiles y competencias.
Las personas de 55 años o más ya representan el 32% de los desempleados de larga duración, frente al 14% que suponían en 2015, de acuerdo con el informe Estado del mercado laboral en España, elaborado por InfoJobs y Esade. Además, el 56% de los desempleados mayores de 55 años lleva más de un año buscando trabajo.
“Ante un escenario de progresivo envejecimiento de la población, el desafío será doble: favorecer la incorporación y formación de nuevas generaciones y, al mismo tiempo, aprovechar mejor la experiencia y el conocimiento del talento sénior”, señala Pérez.
La inmigración no será suficiente
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) presentó a finales de 2025 una serie de documentos de proyección demográfica en los que se indica que la población española aumentará hasta los 52,1 millones en 2050 gracias a la mayor longevidad y las migraciones exteriores netas. Esto representa un crecimiento del 4,6%, según el último dato del INE correspondiente al 1 de julio de 2026 (49,8 millones de habitantes).
Pese al incremento de la población total, la AIReF calcula que el número de personas en edad de trabajar (menor de 16 y mayor de 66) comenzará a reducirse a partir de 2029, señalando que la inmigración no será suficiente para evitar este descenso.
Entre 2022 y 2024, el ritmo medio del avance anual del PIB per cápita en España fue del 2,9% con una aportación media directa de la población extranjera de entre el 0,4% y 0,7%, según el Banco de España (BdE). De acuerdo con los análisis de la entidad, esta contribución es similar, en términos relativos, a la estimada en otras fases expansivas previas.
El BdE indica que el crecimiento se ha visto condicionado, principalmente, por el avance en el proceso de asimilación de los inmigrantes que llegaron a España a principios de siglo. Además, se han observado mejoras en el nivel educativo y en la distribución ocupacional de los extranjeros llegados en los últimos años.
La inmigración, sin embargo, no puede ser la única respuesta ante un desequilibrio que tiene un componente estructural. La propia evolución demográfica de la población extranjera limitará progresivamente su capacidad para compensar el envejecimiento español. Será necesario “combinarla con otras palancas como una mejor incorporación de los jóvenes al empleo, el aprovechamiento del talento sénior, la formación y recualificación de los profesionales y las mejoras de productividad”, apunta Pérez.
Cómo recuperar fuerza laboral
El talento sénior ya tiene un peso relevante en el mercado laboral. Actualmente, las personas mayores de 55 años representan el 22% de la población activa en España, frente al 15% de hace una década, según la Fundación Adecco. Así, facilitar la reincorporación del talento sénior será fundamental para cubrir necesidades de contratación, evitar la pérdida de conocimiento y sostener la actividad de las empresas.
Por ello insta a la inclusión, luchando contra el edadismo, y apuesta por “trayectorias laborales más largas, flexibles y saludables”. “Hoy el edadismo suele manifestarse de forma más sutil, a través de sesgos inconscientes que cuestionan su capacidad de adaptación, aprendizaje o manejo de la tecnología”, explica Mesonero. Estos prejuicios pueden condicionar las decisiones de selección y dificultar la reincorporación de profesionales que han perdido su empleo.
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La adaptación de un mayor número de trabajadores en edad mediana-avanzada “requiere eliminar obstáculos, reforzar la empleabilidad y generar oportunidades reales”, además de facilitar la permanencia de quienes desean seguir en su puesto, apuntan desde Adecco. En este sentido, defienden que los sénior aportan “experiencia, conocimiento y competencias como la madurez o la templanza”. En paralelo, la nueva regulación de la jubilación flexible abre nuevas vías para compatibilizar pensión y empleo y facilitar una transición gradual hacia la jubilación.
Además de fortalecer el talento sénior y otros grupos que sufren discriminación (como las personas con discapacidad), hay otras vías para potenciar la productividad pese a la reducción en el número de trabajadores. Herramientas como la inteligencia artificial (IA), la automatización y la digitalización pueden ayudar a mantener o aumentar la producción. Por parte de las empresas sería necesaria una inversión en capital, formación para sus empleados y una reorganización del trabajo.
Fuente España se queda sin relevo: tres trabajadores se jubilarán por cada joven que entre al mercado
JÓVENES Y JUBILACIÓN: HORIZONTE MUY LEJANO, PRESENTE CRUCIAL. ¿QUÉ COSAS TENER EN CUENTA Y APLICAR YA?
Para muchos jóvenes de la Generación Z (nacidos a partir de 1995) y de la última “camada” de la Generación millennial (aquellos nacidos a partir de 1989), la jubilación es una idea abstracta, un destino tan lejano que no merece prestarle atención en el día a día.
Sin embargo, empezar hoy con pequeños y constantes esfuerzos de ahorro repartidos a lo largo de los años puede ser la clave para que tu Yo futuro tenga un retiro extraordinario.
Las realidad económica y demográfica actual exigen un cambio de perspectiva: planificar para esa etapa no es una opción, es una necesidad. Cuanto antes se comience, más sencillo y fructífero será el camino.
Mejor aún si se comienza a ahorrar tan pronto se logra la independencia económica, una vez incorporado al mercado laboral.
El gran desafío: aliviar el peso tan grande sobre la pensión pública
El primer pilar sobre el que se asienta cualquier sistema de pensiones de jubilación, especialmente en los sistemas de reparto, es la pensión pública. Pero para las generaciones más jóvenes, este pilar muestra signos de una aún mayor fragilidad futura.
El sistema de pensiones en España enfrenta y enfrentará importantes desafíos de sostenibilidad, de desequilibrio financiero entre ingresos y gastos, y de autonomía financiera del Sistema de Seguridad Social sin tener que recurrir a ingresos del Estado (vía impuestos y endeudamiento), de mayor déficit y crecimiento de la deuda pública.
En 2025 el déficit entre ingresos por cotizaciones sociales y prestaciones por pensiones alcanzó -6.849 millones de euros, y la deuda pública acumulada por pensiones se situó en 136.179 millones, un 8% más que en 2024, lo que suponía el 8% del PIB.
El progresivo envejecimiento de la población (en 2024, la esperanza de vida al nacer alcanzó por primera vez 84 años) y la baja tasa de natalidad (1,10 hijos por mujer) están desequilibrando la relación entre trabajadores cotizantes y pensionistas, que ni siquiera la inmigración consigue compensar. La tasa de dependencia (elporcentaje de mayores de 64 años sobrepoblación en edad de trabajar), que actualmente se sitúa en el 31,6%, se estima que alcanzará el 52,7% en 2050. En ese 2050, cuando la generación millennial comience a jubilarse la tensión sobre el sistema será muy elevada si no se toman medidas adecuadas.
Este contexto ha llevado a reformas que, aunque necesarias para reforzar la sostenibilidad del sistema y que han endurecido las condiciones y requisitos de acceso para los futuros jubilados, se están mostrando insuficientes:
- A partir de 2027, y con el fin del periodo transitorio de la reforma, la edad legal de jubilación se situará en los 67 años, a menos que se acrediten 38 años y 6 meses de cotización (lo que permitiría acceder a la jubilación ordinaria con 65 años).
- Además, a partir de 2027, alcanzar una pensión igual al 100% de la base reguladora requerirá haber cotizado un mínimo de 37 años. Esto significa que una carrera laboral más corta o irregular, algo cada vez más común, se traducirá en una pensión pública inferior.
- Otras medidas, como la modificación de las penalizaciones de la jubilación anticipada desde 2022, o las bonificaciones e incentivos a la demora de la edad de jubilación, o las reformas adoptadas entre 2025 y 2026 para mejorar la compatibilidad entre trabajo y pensión (jubilación parcial, jubilación activa, jubilación flexible), pese a sus aceptables resultados no parece que estén ni que vayan a solucionar de raíz el problema de sostenibilidad mencionado.
- La extensión del periodo de cotización considerado para calcular la pensión (su base reguladora), aplicado a partir de 2026, que en su concepción inicial parecía que iba a aligerar el coste en pensiones por suponer un ajuste en las pensiones de la mayoría de los trabajadores (considerando 35 años de carrera laboral, casi una carrera completa), finalmente la reforma adoptada supondrá un incremento del coste en pensiones por elegirse siempre la mejor opción para cada trabajador, entre considerar los últimos 25 años cotizados o bien los últimos 29 descartando los dos peores.
Además, se están mostrando insuficientes, para compensar el déficit entre ingresos por cotizaciones y gastos por pensiones, otras medidas aprobadas para el incremento de los ingresos, como la introducción desde 2023 del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que consiste en una cotización adicional a la Seguridad Social para afrontar la jubilación de la generación del baby boom, que no genera derechos de pensión adicional, y que alcanzará el 1,2% en 2029, así como el establecimiento desde 2025 de la cuota de solidaridad para los salarios por encima de la base máxima de cotización (también sin derecho a pensión adicional), y la revalorización anual de la base máxima de cotización por encima del IPC (IPC+1,2 pp).
¿Qué pueden hacer los jóvenes? Algunos consejos
Algo que puede ayudar a generar mayores derechos de pensión futura, y que algunos jóvenes desconocen, es que desde 2024, las prácticas formativas ya cotizan a la Seguridad Social en todos los casos. Es un pequeño paso para empezar a construir un historial de cotización desde el inicio de la vida profesional.
Ahorro personal complementario: pilar olvidad Dada la incertidumbre sobre la suficiencia futura de la pensión pública, el ahorro complementario se convierte en un pilar suplementario fundamental.
El Informe Ageing Report 2024, de la Comisión Europea, estima que la tasa de sustitución de la pensión pública (porcentaje que representa sobre el último salario previo a la jubilación) pase del 77% en 2022 a un 65% en 2050, debido a la expectativa de una mayor subida de los salarios que de las pensiones y por subir menos el tope de pensión máxima que de base máxima de cotización. Ello hará aún más necesario el ahorro complementario.
Sin embargo, la realidad es que la cultura del ahorro a largo plazo está aún poco arraigada en España. Solo un 15% de la población ahorra para la jubilación a través de planes de pensiones. Este porcentaje es aún menor entre los menores de 45 años.
Las razones para esta falta de ahorro complementario para la jubilación son múltiples:
- La principal es la falta de capacidad de ahorro. Los jóvenes menores de 29 años ganan un 35% menos que la media salarial, y el esfuerzo para acceder a una vivienda en alquiler absorbe una parte creciente de sus ingresos. En este contexto, pensar en el ahorro para dentro de 40 años parece un lujo inalcanzable.
- Factores psicológicos y educativos. A menudo, el ahorro se pospone por pereza, miedo a perder dinero o simplemente por no saber por dónde empezar. Son las barreras de la inercia (las personas no tomamos decisiones racionales y nos dejamos llevar por la inercia), el miedo y la falta de conocimiento. De hecho, el conocimiento financiero entre los menores de 40 años es notablemente inferior al de los mayores de esa edad. Además, el sesgo del presente hace que elijamos antes la satisfacción de hoy (consumir ya) que la gratificación futura (ahorrar para la jubilación). Superar estas barreras es tan importante como tener ingresos para ahorrar.
Claves para “construir” una jubilación plena, desde la juventud
Afrontar este desafío de garantizarse una jubilación financieramente plena requiere un cambio de mentalidad y pasar a la acción desde ya. Para ello, es recomendable:
- Planificar con realismo. No se trata de privarse de disfrutar en el presente, de hacer sacrificios, sino de entender que pequeñas aportaciones (esfuerzos) realizadas de forma constante pueden marcar una gran diferencia gracias al interés compuesto (ver aquí que es). El ahorro para la jubilación es un maratón, una carrera de larga distancia, no un sprint.
- Informarse y perder el miedo.La falta de información es uno de los principales frenos para una adecuada planificación de la jubilación. La tecnología puede ser una gran aliada, ofreciendo herramientas digitales que simplifican el acceso a productos de ahorro e inversión. Para menores de 40 años, sería conveniente entrar en el Simulador de Pensión Pública de la Seguridad Social al menos una vez cada dos o tres años. Además, BBVA Mi Jubilación ofrece herramientas gratuitas para la planificación de la jubilación como el Simulador de Pensión Pública o el de Ahorro complementario para Jubilación.
- Cuando una persona está en condiciones de elegir empleador o sector en el que trabajar, debería preguntarse y tener en cuenta en la decisión de elección de empleador: ¿Qué beneficios adicionales a la retribución dineraria ofrecen?, ¿incorporan entre los mismos la inscripción en planes de pensiones de empleo y la realización de contribuciones a los mismos, adicionalmente a la retribución dineraria?.
- Los jóvenes autónomos pueden ahorrar en planes de pensiones de empleo simplificados de trabajadores por cuenta propia, o en planes simplificados sectoriales si el convenio sectorial de su adscripción lo recoge, o bien combinándolos con planes de pensiones individuales, hasta el límite de 750 euros anuales y deducirse esos importes en la base imponible de su IRPF.
Complementariamente, ahorrar apoyándose en aplicaciones que convierten el consumo en ahorro, que buscan hacer el ahorro más accesible y automático, a través de acciones como el redondeo en el pago con la tarjeta de crédito débito.
Definir un objetivo de ingresos durante la jubilación, vinculado a la estimación de salario previoestimado (con la ayuda de Simuladores)
Definir un perfil inversor del producto/s de ahorro-inversión/previsional elegido/s para invertir ese ahorro. No se trata solo de «ahorrar», sino de hacerlo de forma eficiente, eligiendo productos adaptados al perfil de riesgo y al horizonte temporal de cada persona.
Sin embargo, una jubilación feliz no se construye únicamente con una generosa dotación de fondos para la jubilación. Los aspectos no financieros son igual de cruciales para el bienestar. La salud, tanto física como mental, es el activo más valioso.
Mantener hábitos de vida saludables durante la vida activa (etapa laboral) es la mejor inversión a largo plazo. Además, la llegada de la jubilación supone un cambio vital radical. Dejar de trabajar puede conllevar una pérdida de identidad, de contactos sociales, y una caída en la rutina.
Por eso, cultivar una vida social activa, desarrollar aficiones y, sobre todo, tener proyectos vitales propios es fundamental para afrontar esta nueva etapa con ilusión y propósito.
En definitiva, la jubilación no es un punto de llegada, sino una etapa más de la vida que requiere su propia planificación. Para los jóvenes, HOY es el momento de empezar a construir, pieza a pieza, el escenario que les permita vivirla con tranquilidad financiera y plenitud personal. El futuro no está escrito, pero sí se puede planificar.
EL VEREDICTO DE LOS JÓVENES A LA PENSIÓN: 9 DE CADA 10 DESCONFÍAN DEL SISTEMA Y MUCHOS SE LANZAN A INVERTIR POR SU CUENTA
La Generación Z se ha desplazado cada vez más hacia los productos de inversión como forma de acumular riqueza. Esto, que en principio es positivo, revela una desconfianza en la continuidad del sistema de pensiones en España. Una parte creciente de millennials y de la Generación Z da por hecho que la pensión pública no les garantizará el retiro que vieron en sus padres.
En 2026 varios informes, encuestas de empleo y barómetros de inversión coinciden. Hay recelo hacia el sistema de reparto y el ahorro se mueve hacia fondos, ETF, acciones y plataformas digitales.
La encuesta de Funcas sobre pensiones y educación financiera, hecha entre el 20 de mayo y el 5 de junio de 2026 a 1.127 personas de 18 a 75 años, mide esa desconfianza. El 68% cree que el pago de las pensiones se convertirá pronto en un problema importante para la economía. Entre los 18 y los 45 años la cifra sube a alrededor de tres cuartas partes.
Entre quienes aún no se han jubilado, el 79% considera que las reformas hechas hasta ahora no bastarán para asegurar la pensión que ellos recibirán. En el tramo de 31 a 45 años esa desconfianza llega al 90%. Además, el 86% de los hombres entre 18 y 30 años cree que tiene sentido invertir para complementar la pensión en caso de mayores problemas.
Un estudio de la Fundación BBVA y el Ivie de 2025 parte de un hecho laboral para explicar en parte esto. Hoy trabajan menos jóvenes que antes de la crisis y empiezan sus carreras laborales más tarde. En 2007 tenía trabajo el 58,7% de los de 16 a 29 años. En 2024, el 43,2%. Eso recorta los años de cotización. El estudio calcula que, en 2065, mantener el nivel de vida al jubilarse exigiría 40 años cotizados y salir a los 65. Si solo se han cotizado 35, la edad sube a 68. Si son 30, a 71.
De la pensión a la inversión
La juventud lleva varios años invirtiendo cada vez más, sobre todo en ETFs y a través de neobancos o plataformas digitales. El neobanco alemán N26, muy usado por los más jóvenes en España, ilustra ese salto. En 2025, el número de clientes españoles de la Generación Z que invirtió en acciones y ETF creció un 230%. Esa franja, de 18 a 29 años, ya supone el 24% de los inversores en renta variable de la plataforma, y la mitad de todos sus inversores tenía menos de 35 años.
BlackRock cifra también el auge de los ETF en este grupo poblacional. El número de inversores españoles en estos productos ha crecido un 169% desde 2022 y el 36% de los partícipes tiene menos de 35 años. El barómetro de 2026 de Mintos sitúa a las personas de 25-34 años como la franja más activa y afirma, además, que más de la mitad-un 56%-tiene ya algún producto de inversión en el mercado, con la más que probable tendencia de que esta dinámica aumente todavía más. Sobre los motivos, estos se repiten. La plataforma Fidelity también desvela diferencias claras en los objetivos financieros según la generación. El 35% de los menores de 35 invierte para conseguir independencia financiera y un 31% mira el futuro y su jubilación como principales motivos.
Riesgos de esta inversión
Pero hay una grieta en este relato de generación empoderada a nivel financiero. Cuanto más rápido entran los jóvenes en los mercados, menos preparados admiten estar para hacerlo. El propio Informe sobre el sentimiento de los inversores de Fidelity International remarca que casi uno de cada dos inversores españoles menores de 35 años reconoce que le cuesta entender sus propias finanzas. También, según BlackRock, más de la mitad de los adultos españoles nunca ha oído hablar de un ETF y casi el 74% no lo comprende en su plenitud. Esto es especialmente grave ya que precisamente está detrás del grueso del despegue inversor juvenil.
Esa mezcla de prisa y desconocimiento no es casual. BlackRock calcula que los menores de 35 años son más propensos que el resto a empezar a invertir simplemente por ver cómo otros ganan dinero, el clásico FOMO(Miedo a quedarse fuera), trasladado ahora a la cartera de inversión. La generación que huye de la incertidumbre sobre su pensión pública corre el riesgo de aterrizar en otra incertidumbre distinta al no entender del todo dónde ha puesto su dinero.
Y, sin embargo, son también los más confiados. Un 74% de los jóvenes cree que su cartera actual le permitirá cumplir sus objetivos a largo plazo, el porcentaje más alto de todos los grupos de edad, frente al 68% de los inversores de mediana edad y el 57% de los mayores de 54. Es decir, la franja que menos entiende lo que compra es, paradójicamente, la que más segura está de haber acertado. Ese desajuste entre confianza y comprensión puede ser, a largo plazo, tan determinante para el futuro de esta generación como la propia sostenibilidad del sistema público de pensiones.
El miedo a que la pensión pública no alcance ha empujado a una parte de la juventud a invertir para asegurar patrimonio. Que más gente entre en los mercados es, sobre el papel, una buena noticia, pero también deja a la vista que una generación entera ha dejado de fiarse del retiro público que durante décadas se dio por sentado en España además de crear nuevos riesgos que, a tenor de lo complejo que muchas veces resulta invertir, pueden generar sus propios problemas.



