La Seguridad Social cerró el primer trimestre con un superávit de 3.329 millones, un 14,6% más que un año antes
El aumento de las cotizaciones sociales sigue permitiendo a la Seguridad Social financiar el pago de las pensiones contributivas, aunque el margen comienza a reducirse. Durante el primer trimestre de 2026, los ingresos por cotizaciones ascendieron a 50.803 millones de euros, un 8,3% más que un año antes, mientras que el gasto en pensiones contributivas alcanzó los 44.353 millones, tras crecer un 6,2%. La diferencia entre ambas partidas se situó en torno a 6.450 millones de euros, inferior a la registrada en ejercicios anteriores, reflejando la creciente presión que ejerce el envejecimiento de la población sobre las cuentas del sistema. Pese a ello, la Seguridad Social cerró el trimestre con un superávit de 3.329 millones de euros, un 14,6% superior al del mismo periodo de 2025, según la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE).
Las cifras, analizadas por THE OBJECTIVE, muestran el inicio de un cambio demográfico que marcará las cuentas públicas durante la próxima década. España ha comenzado a jubilar a las primeras generaciones del baby boom, nacidas entre finales de los años cincuenta y mediados de los setenta, mucho más numerosas que las anteriores y, en términos generales, con carreras laborales más largas y bases de cotización más elevadas. Aunque las cotizaciones siguen creciendo con fuerza gracias al empleo y a las reformas introducidas en los últimos años, el gasto en pensiones aumenta de forma sostenida y empieza a estrechar el margen entre los principales ingresos del sistema y su mayor partida de gasto.
Ese relevo generacional tiene un impacto directo sobre las cuentas de la Seguridad Social. Los nuevos jubilados acceden al sistema con pensiones iniciales superiores a las de quienes causan baja, un fenómeno conocido como efecto sustitución, que incrementa el gasto incluso sin grandes revalorizaciones anuales. A ello se suma el aumento del número de pensionistas y una esperanza de vida cada vez mayor, prolongando la duración de las prestaciones. La combinación de estos factores explica que, pese al crecimiento de las cotizaciones, el diferencial respecto al gasto en pensiones se haya reducido desde más de 8.100 millones de euros en el primer trimestre de 2022 y 9.100 millones en 2024 hasta alrededor de 6.450 millones en 2026.
Primeras generaciones del ‘baby boom’
El resultado es un crecimiento sostenido del presupuesto destinado a pensiones. Así, durante el primer trimestre, la factura de las prestaciones contributivas alcanzó más de 44.000 millones de euros, un 6,2% más que un año antes. El incremento supera ampliamente la actualización anual de las pensiones y refleja el peso creciente que tienen las nuevas jubilaciones y el envejecimiento de la población sobre las cuentas de la Seguridad Social.
Frente a esa presión sobre el gasto, el Gobierno ha optado por reforzar los ingresos del sistema mediante un incremento de las cotizaciones sociales. La IGAE destaca que los ingresos crecieron un 8,3%, impulsados tanto por la buena evolución del empleo y de los salarios como por las reformas aprobadas en los últimos años. Entre ellas figuran el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que aumenta las cotizaciones para reforzar el Fondo de Reserva, y la cotización de solidaridad, aplicada sobre la parte de los salarios que supera la base máxima de cotización.
Gasto en clases pasivas
Los datos del primer trimestre muestran que esa estrategia está permitiendo, por el momento, mantener el equilibrio financiero del sistema. Mientras el gasto en pensiones aumentó por encima del 6%, el crecimiento de las cotizaciones fue suficiente para compensar ese incremento y elevar el superávit de la Seguridad Social hasta los 3.329 millones de euros, un 14,6% superior al registrado un año antes.
Aunque las cuentas del primer trimestre muestran un saldo positivo, los expertos coinciden en que la presión financiera irá aumentando durante los próximos años conforme avance la jubilación del baby boom. El número de pensionistas seguirá creciendo y las nuevas prestaciones continuarán siendo, de media, superiores a las que abandonan el sistema. En ese escenario, la evolución del empleo y de las cotizaciones sociales será determinante para sostener el equilibrio financiero de la Seguridad Social sin recurrir a nuevas transferencias del Estado o a futuras reformas del sistema.
Pensiones vs cotizaciones
El informe de la IGAE confirma así que el modelo diseñado para reforzar los ingresos comienza a ofrecer resultados en términos contables. Sin embargo, también pone de manifiesto que el crecimiento del gasto en pensiones responde a una tendencia estructural ligada al envejecimiento de la población y al relevo generacional, un desafío que continuará marcando las cuentas de la Seguridad Social durante la próxima década
Fuente: Las cotizaciones crecen un 8,3% y sostienen el aumento del gasto en pensiones por el baby boom


