El Ministerio de Hacienda no ha actualizado en 2022 –deflactar, en términos técnicos– la tarifa en función de lo que ha subido la inflación (un 5,6% interanual hasta noviembre 2021), por lo que una parte de los contribuyentes (a los que se les suban sueldos o pensiones), acabarán pagando más dinero en su IRPF pues el abono de la Renta no solo depende de la proporcionalidad de la retribución anual, sino también del efecto de dejar de actualizar la tarifa del IRPF por el alza de precios: “al final pagas proporcionalmente más sin ganar realmente más”
La cuestión de la actualización de la tarifa del IRPF para acompasarla a la inflación viene de lejos, aunque se ha mantenido escondida durante la última década pues desde 2011 la subida de precios ha sido mínima e incluso negativa, como ocurrió en 2015, o en un 2020 marcado por la pandemia. Las Haciendas Forales del País Vasco, con su régimen tributario propio, sí han optado por deflactarla para 2022. Será un ajuste del 1,5%, inferior en cualquier caso al 5,6%.
Un ciudadano que cobre en 2021 por ejemplo 22.000 euros y al que se le incremente un 3% su retribución hasta los 22.660 euros, tendría que pagar en el IRPF 113 € más en 2022 si Hacienda deflactara la tarifa (en función de una inflación del 5,6%), sin contar con la actualización del resto de magnitudes del IRPF, como el mínimo personal. Pero como no lo ha hecho pagará 151€, es decir 38 € más por la no deflactación del IRPF.
Las pensiones contributivas alcanzan a 19 millones de españoles y su gasto es el 12% del PIB (más de 163.000 millones € anuales). Hacienda considera las pensiones como un rendimiento del trabajo a efectos del Impuesto sobre la Renta (IRPF). Es decir, tributa igual que el salario de un trabajador. Los pensionistas pudieron pensar que la revalorización de las pensiones aprobada por el Gobierno podía ser un alivio para unas rentas castigadas por la inflación. Sin embargo, la última apreciación de la pensión llega con un asterisco pues la elevación del tipo de retención aplicable en el IRPF rebajará obteniblemente la cantidad de mejora (hasta un 56% para un preceptor de la pensión máxima)
Las retenciones de una pensión varían según el pensionista y son progresivas, igual que los salarios de un trabajador: a mayor base imponible, mayor carga tributaria. La pensión media se sitúa en 15.085 euros al año y la retención media es del 7%. Los tramos de retención en 2022 son los siguientes:
- Pensiones que no alcanzan los 12.000 euros anuales: 1%
- Pensiones entre 12.001 y 18.000 euros anuales: 2,61%
- Pensiones entre 18.001 y 24.000 euros: 8,7%
- Pensiones entre 24.001 y 30.000 euros: 11,83%
- Pensiones superiores a los 30.000 euros: 15,59% (máxima retención)
Como estos tramos no se han modificado debido a la inflación, el resultado supone una merma en la pensión neta de todos los meses si no se hubiese mantenido el tipo de retención que tuvieron el año pasado.
Por ejemplo, el importe bruto mensual de una pensión máxima de jubilación del régimen general subió desde 2.707,49 € mensuales de 2021 a 2.819,18 € en 2022, lo que se traduce en un aumento de 111,69 €. El importe líquido total, lo que finalmente ingresa en su cuenta bancaria el pensionista, no se corresponde con esta cifra: pasa de 2.172,49 € en diciembre de 2021 a 2.235,61 € en 2022, es decir, solo 63,12 € más. Esta diferencia corresponde a las retenciones por el IRPF, donde se constata un aumento: del 19,76% del importe (535 €) que rigió durante todo 2021, se pasa al 20,70% (583,57 €) que “acompañará” a la pensión durante las catorce pagas de este ejercicio. En pocas palabras, la subida “inicial” de 111,69 € se ha repartido en 63,12 € mensuales para el perceptor de la pensión (el 56,5%) y 48,57 € (el 43,5% del incremento) para Hacienda.
En el caso de una pensión que suponía un ingreso mensual bruto de 1.269,53 € en 2021, la actualización lo eleva a 1.321,90 € en 2022, pero la retención por IRPF sube del 10,62% al 11,25%, por lo que la diferencia bruta entre un año y otro, de 52,4 € mensuales, se reduce en neto en 13,9 € gracias a la retención que realiza Hacienda, y se queda en 38,5 €.



