Trabajo y jubilación en sociedades longevas

Expertos en Seguridad Social y Derecho del Trabajo del IVIE y la Universitat de València abogan por «flexibilizar» la edad de jubilación y que la retirada del mercado laboral en España contemple que tanto las prejubilaciones como las jubilaciones anticipadas «sean opciones que garanticen el disfrute del tiempo libre y el envejecimiento activo»

España es uno de los países líderes en longevidad en todo el mundo y la Comunitat Valenciana acompaña esa tendencia con una esperanza de vida que supera los 83 años de media. ¿Cuándo es conveniente dejar la actividad laboral y pasar a la reserva? El mejor momento para jubilarse depende de las finanzas personales y familiares, de la salud y de las metas personales que se fije cada profesional en el mundo del trabajo. Desde el punto de vista legal y económico, el escenario ideal es hacerlo a la edad ordinaria (65 años con 38 años y medio cotizados, o 67 años sin ellos) para cobrar el 100 % de la pensión pública.

Algunos expertos en el Derecho del Trabajo y la Seguridad Social abogan por la libertad y la flexibilidad. Según el investigador del IVIE y catedrático de Economía Financiera y Actuarial de la Facultat d’Economia de la Universitat de València Enrique Devesa, «la retirada del mercado laboral jubilación es un proceso personal y voluntario que decide principalmente el trabajador. Es un derecho individual. Eres tú quien decide cuándo retirarse, siempre y cuando cumplas con los requisitos de edad y cotización exigidos por la Seguridad Social para acceder a la pensión contributiva», puntualiza.

En su opinión, las empresas y la sociedad «se benefician de la valiosa experiencia y conocimientos que los trabajadores mayores pueden transmitir a las nuevas generaciones». También destaca que desde el ámbito médico, se asegura que continuar activo evita el aislamiento, mantiene rutinas, reduce el riesgo de deterioro cognitivo y mejora la calidad de vida.

En el debate social y laboral surge la duda de si los jubilados que deciden seguir trabajando son un problema o una ventaja para el mercado de trabajo. «La decisión de los jubilados de seguir trabajando se considera principalmente una ventaja social y económica. Permite mantener activo el talento senior, alivia la presión sobre el sistema público de pensiones y aporta ingresos. Sin embargo, a nivel individual, a menudo es una necesidad para compensar el déficit de ingresos», apunta Enrique Devesa, uno de los doce ‘sabios’ que nombró el Gobierno en 2013 vinculados con el ámbito de los seguros y la actualización de la Seguridad Social para elaborar un plan de sostenibilidad de las pensiones.

Y es que, las prejubilaciones y salidas anticipadas se concentran principalmente en el ámbito financiero, sector tecnológico industria. Sus empresas suelen recurrir a planes de rentas o despidos colectivos, complementando el salario del empleado hasta en un 80% neto. Suelen aplicar reestructuraciones frecuentes que incluyen planes de prejubilación con una edad media de acceso en torno a los 57 años. En la industria es otro cantar. Si son grandes puede haber bajas incentivadas y prejubilaciones, en las pymes, es menos frecuente. Las empresas aplican salidas mediante despidos individuales, especialmente en áreas de manufactura y fábricas. Todo ello supone más gasto para las arcas estatales.

Según el actual Gobierno, el coste de las prejubilaciones y jubilaciones anticipadas para la Seguridad Social supera los 3.300 millones de euros anuales solo por el impacto de eliminar penalizaciones, además de la pérdida de ingresos por cotizaciones, ya que el sistema debe pagar la pensión antes de lo previsto mientras el trabajador deja de aportar.

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