El ingreso mínimo se traduce en una reducción del 12% en la probabilidad de que una persona quiera trabajar
En España, el 25% de los trabajadores cobra menos trabajando que si percibieran ayudas. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), una familia con dos hijos cobraría un ingreso mínimo vital de 1.400 euros al mes, una cifra a la que la cuarta parte de los trabajadores en España no llega a cobrar.
Para la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), el ingreso mínimo se traduce en una reducción del 12% en la probabilidad de que una persona quiera trabajar. Los expertos aseguran que estas ayudas desincentivan el empleo porque, ¿quién va a querer trabajar si gana más obteniendo ayudas?
Dichas ayudas pueden llegar a convertirse en un ingreso de 1.400 mensuales a una familia con dos hijos, es decir, el mismo sueldo que actualmente perciben cinco millones y medio de asalariados en España. Y en el caso de que una persona viva con sus cuatro hijos menores, esta puede llegar a cobrar hasta 1.700 euros del subsidio, una cantidad muy por encima de lo que le otorgaría una oferta acorde a su formación profesional. Lo que ha provocado que el interés por encontrar trabajo caiga, generando a largo plazo un empobrecimiento de la población.
Alfonso Hernández, decano del Colegio Oficial de Graduados Sociales, ha afirmado que «lo que habría que hacer es una búsqueda activa de empleo y buscar empleo en condiciones donde se pueda cubrir esa necesidad del puesto de trabajo». Esto permitiría frenar lo que los expertos denominan síndrome del subsidio.
Además, el decano subraya que habría que establecer un tope al rechazo de la oferta, y recalca que tendría que restablecerse ese subsidio al no rechazar ninguna oferta de empleo y también habría que aumentar la calidad del empleo y de su remuneración.
La subida de esta ayuda pública que ofrece el Estado desde 2020, junto a otros muchos apoyos de todas las administraciones, revela la distorsión que provocan las subvenciones, son necesarias para los hogares más vulnerables, pero cada vez se aproximan más a lo que cobran 5,5 millones de trabajadores. La prueba de que el sistema de protección español no es lo eficiente que debería se encuentra en la estadística de hogares que consiguen salir de la pobreza antes y después de recibir estos apoyos.
A todo esto, España se sitúa en los últimos lugares de ese ranking al conseguir que la tasa de hogares en situación vulnerable baje poco más de 6 puntos porcentuales tras recibir apoyos públicos, según la estimación del Instituto de Estudios Económicos (IEE) a partir de los datos de Eurostat. Una brecha muy lejana a la que consigue recortar la media de la eurozona, donde el porcentaje de familias que mejoran su situación es del 8,5%; por otro lado, en la de Irlanda logra mejorarla un 13% o en el caso de Francia un 10%.
Este análisis coincide con Jesús Fernández-Bravo, presidente de Asesores Laborales del Consejo General de Economistas, que afirma que «el objetivo no es solo proteger renta, sino facilitar transiciones efectivas al empleo»
Fuente: Trabajar en España no compensa: el 25 % de empleados cobra menos que con ayudas en España



Lo cierto es que el pasado 27 de marzo entró en vigor el Real Decreto 240/2026, que regula la compatibilidad del IMV con rentas del trabajo para motivar a los beneficiarios del IMV Mínimo Vital para que se incorporen al mercado laboral y obtener ingresos provenientes del trabajo sin que supongan la pérdida automática e inmediata de la prestación La Ley 19/2021 ya preveía que el Ingreso Mínimo Vital fuera compatible con el empleo, pero el desarrollo reglamentario anterior (el Real Decreto 789/2022) resultó difícil de entender y el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha decidido reformarlo. En el caso de que ese incremento de renta sea inferior o igual a 6.000 euros, se excluirá del cómputo de rentas el 100% de ese incremento. Esto significa que una persona que cobra el IMV y empieza a trabajar no verá reducida su prestación mientras sus nuevos ingresos no superen ese umbral. Si el incremento supera los 6.000 euros, los primeros 6.000 siguen exentos al 100% y del resto se excluye el 50%. “Y en el caso de unidades de convivencia a las que corresponde el complemento por discapacidad o monoparentalidad, el porcentaje de exención para la cuantía que supere los 6.000 euros sube al 55%”, añade Muñoz. El Anexo III del Real Decreto 240/2026 recoge los porcentajes exactos. La norma también excluye del cómputo de ingresos el subsidio no contributivo por desempleo cuando estuviera extinguido a la fecha de solicitud del IMV, algo que elimina otra penalización que afectaba a quienes transitaban entre prestaciones.… Leer más »