La Fiscalidad de los Planes de Pensiones ¿Sólo para las rentas altas?

Cuando ya han pasado más de 25 años desde la creación de los planes de pensiones en España, hay varias razones que explican el escaso éxito como producto de ahorro previsional, pues según las últimas cifras publicadas por Inverco el volumen de activos de los fondos de pensiones se sitúa en 107.033 millones de euros, es decir, 4.091 millones menos que en 2017.

Estas razones se pueden resumir esquemáticamente en:

Rentabilidades inferiores a la de los fondos de inversión. Desde hace unos años, los planes de pensiones más conservadores (“los monetarios”) están en pérdidas pues tienen que invertir en depósitos, letras del tesoro y renta fija que vence a menos de 18 meses, que es donde hoy en día hay menos rentabilidad debido a los bajos tipos de interés y a las convulsiones político-económicas de la UE.

Comisiones de gestión-administración altas y superiores a las de los fondos de inversión. La comisión establecida por la legislación es del 0,20 % por la comisión depositaria y de una media del 1,25 % por gestión. La comisión máxima de gestión si es de renta fija es del 0,85 %, si es de renta mixta, es del 1,30 % y si es de renta variable, la comisión es de 1,50 %. No obstante, los planes de pensiones indexados tienen comisiones entre el 0,60% y el 0,80% del capital invertido

Liquidez reducida condicionada a situaciones casi de emergencia. Aunque desde 1 de enero de 2025 podrá solicitarse el reembolso de aquellas aportaciones con al menos 10 años de antigüedad, hasta ahora, los supuestos que permiten el rescate, más allá de la jubilación son desempleo de larga duración, incapacidad laboral, fallecimiento del partícipe, situaciones de dependencia y enfermedad grave.

Pero lo fundamental es que los pretendidos incentivos fiscales sólo son interesantes para las rentas altas. La OCDE ha elaborado una comparativa entre los incentivos fiscales de los planes de pensiones respecto a una cuenta de ahorro, simulando las mismas aportaciones a ambos instrumentos durante toda la vida laboral de un trabajador con ingresos medios, y pasando a valor presente los beneficios fiscales obtenidos. Estos beneficios, expresados como porcentaje del valor presente de las aportaciones, y los resultados son desalentadores: si los comparamos con otros países somos el 6º peor país de los 26 analizados en cuanto a inventivos fiscales, por detrás de todas las grandes economías europeas.

Para las rentas altas puede ser atractivo ahorrar con planes de pensiones, pero para las rentas medias y bajas no, tal y como aseguraba la OCDE en su último informe. Ello se debe a que las aportaciones al plan se desgravan de la base imponible del IRPF, con lo cual los sueldos altos tienen mayores ventajas. Incluso desde los Técnicos de Hacienda (Gestha) han criticado que el incentivo fiscal de los planes de pensiones es regresivo, es decir, favorezca más a los que más tienen.

Las rentas medias-bajas no disponen de ahorro para depositarlo en un instrumento tan poco rentable y con poca liquidez. Hay que tener en cuenta que el 85% de los declarantes del IRPF tienen rentas inferiores a los 30.000 € anuales. Son así las rentas altas (a partir de 150.000 €) quienes más provecho extraen tanto de la exención en la aportación, como de la exención del rendimiento y de la tributación en el momento del rescate.

Llegado el momento de la jubilación, a la hora de recuperar el capital invertido, hay que elegir cuidadosamente la mejor fórmula para que Hacienda no se lleve una importante tajada: en forma de capital, de renta o con una fórmula mixta. También aquí las rentas altas son las más beneficiadas.

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