SÁNCHEZ SE ENCOMIENDA AL «NO A LA GUERRA» PARA CONTENER LA CRISIS DEL PSOE

Sánchez y el pacifismo de pancarta: Pedro Sánchez ha vuelto a una consigna conocida en la política española y se encomienda al «no a la guerra» y su choque con Trump para contener la crisis del PSOE

 

El presidente del Gobierno ha instalado el «no a la guerra» en el centro del debate sobre la escalada en Oriente Próximo y lo ha acompañado de un choque directo con Donald Trump. En Moncloa creen que esa combinación cumple varias funciones a la vez: reactivar a su electorado y, sobre todo, cerrar el paso al espacio político situado a su izquierda.

 

El movimiento tiene antecedentes claros. El lema remite de forma inevitable a las movilizaciones contra la guerra de Irak en 2003, cuando cientos de miles de personas salieron a la calle contra la decisión de José María Aznar de apoyar la intervención liderada por Estados Unidos. Aquella ola social terminó trasladándose a las urnas en 2004, con el triunfo de José Luis Rodríguez Zapatero. En el proceso, Izquierda Unida perdió casi la mitad de su representación parlamentaria mientras el voto útil se concentraba en el PSOE.

 

En Moncloa creen que ese recuerdo político sigue teniendo fuerza. La lectura que manejan sus sondeos es que la sociedad española mantiene una inclinación pacifista y que la guerra en Oriente Próximo puede convertirse en un factor de movilización. De ahí el esfuerzo del Gobierno por presentar el debate en términos muy reconocibles: un «partido de la paz» (PSOE) frente a un «partido de la guerra» (PP).

 

El marco se completa con el enfrentamiento con Trump. Sánchez ha reafirmado que España no permitirá el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones relacionadas con el conflicto, pese a las amenazas del expresidente estadounidense de revisar las relaciones comerciales con España. En el Ejecutivo consideran que esa posición refuerza su perfil ante un electorado progresista especialmente sensible a la política exterior de Washington.

 

La consecuencia inmediata de ese movimiento es que el espacio situado a la izquierda del PSOE se ha quedado con poco margen para diferenciarse. Sumar y Izquierda Unida han terminado respaldando el planteamiento general del Gobierno, sin apenas espacio para matices, y en medio de una crisis interna

 

La disputa es significativa porque coincide con un momento delicado para la izquierda alternativa. Tras el paso a un lado de Yolanda Díaz para facilitar una candidatura unitaria, las distintas formaciones tratan de recomponer una alianza electoral que evite repetir la fragmentación que ya penalizó al bloque progresista en las elecciones autonómicas y municipales de 2023. En aquellas citas la división de candidaturas contribuyó a la pérdida de varias capitales de provincia y de gobiernos autonómicos como el valenciano o el balear.

 

En el PSOE observan ese proceso con una mezcla de preocupación y oportunidad. Sus cálculos apuntan a que una suma por debajo de los 30 escaños para ese espacio haría prácticamente imposible reeditar una coalición de gobierno en 2027. Pero, mientras esa reorganización se resuelve, Sánchez intenta ocupar parte de ese terreno.

 

El objetivo inmediato es movilizar a los propios y prepararles para el ciclo electoral del año que viene. En Ferraz admiten que una parte relevante de sus derrotas recientes se explica por la abstención de votantes de izquierda que se quedaron en casa. Sostienen que el problema del PSOE es que su base social tiende a desmovilizarse cuando percibe que no hay grandes decisiones en juego. Convertir el debate internacional en un eje de la política doméstica es una forma de ordenar el tablero interno.

 

Seis noticias negras que el Gobierno ha ocultado tras la pancarta del «no a la guerra»

Con un Gobierno asediado por la corrupción, maniatado por Junts en el Congreso y sin Presupuestos, en España han seguido sucediéndose las malas noticias y polémicas en la última semana, a pesar de que Pedro Sánchez haya logrado ocultarlas todas tras la pancarta del «no a la guerra». Por ahora. Hay seis casos de especial trascendencia que, sin la guerra de Irán por medio, a buen seguro habrían abierto portadas e informativos. Son estas:

 

  1. El precio de la vivienda ha registrado su mayor alza en 18 años. Los datos los avanzó el viernes el INE los precios subieron otro 12,7 % de media. La de segunda mano, más aún, un 12,9 %. La realidad es que el acceso a la vivienda es el principal problema para el 42,6 % de los españoles —según el CIS—

 

  1. El Gobierno ha iniciado el asalto a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), se trata de un órgano cuya tarea es precisamente fiscalizar al Ejecutivo. Hasta ahora. Este postuló la semana pasada a un alto cargo del Ministerio de Hacienda para presidir la Airef. En concreto, a la secretaria general de Financiación Autonómica y Local, Inés Olóndriz. La presidenta saliente había señalado que sería «inadmisible» que el Gobierno propusiese a uno de los suyos, dinamitando así el principio de independencia, y eso es precisamente lo que ha hecho. No obstante, por ley el Congreso tendrá que aprobar el nombramiento.

 

  1. El Tribunal Supremo ha señalado el inicio del juicio a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama. Ocurrió el pasado miércoles, precisamente el día en el que el presidente proclamó «no a la guerra» en una declaración institucional desde la Moncloa. La vista oral por el llamado caso de las mascarillas se desarrollará entre el 7 y el 30 de abril. La presidenta del Congreso, Francina Armengol, y el ministro Ángel Víctor Torres declararán como testigos el 22 de abril. Este es el primer juicio previsto a la corrupción del sanchismo, pero no el último: el grueso está en fase de instrucción en la Audiencia Nacional, incluida una pieza separada sobre la financiación del PSOE.

 

  1. La Audiencia Nacional se ha declarado competente para investigar el rescate a Plus Ultra, una aerolínea que el Ejecutivo rescató en 2021 con 53 millones de euros. Lo hizo el martes pasado, un día después de que José Luis Rodríguez Zapatero compareciera en la comisión de investigación del Senado. En el interrogatorio, el expresidente no supo aclarar cómo es posible que la empresa Análisis Relevante, la de su amigo Julio Martínez Martínez -que fue detenido en diciembre en el marco de esta causa-, tuviera como único cliente a Plus Ultra y como únicos proveedores al propio Zapatero y a la empresa de sus hijas, Whathefav. Él facturó 460.000 euros a la compañía y sus hijas, otros 200.000.

 

  1. Los primeros días de «No a la guerra» han dejado también la imagen del hermano de Sánchez, David Sánchez, recogiendo en la Audiencia Provincial de Badajoz una citación judicial, y el inicio del juicio el 28 de mayo en el que se sentará en el banquillo de los acusados por presuntos delitos de prevaricación y tráfico de influencias, en el marco de su

 

  1. El pasado martes trascendió que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios había denunciado a la Guardia Civil que los informes de Adif sobre las soldaduras del tramo de Adamuz fueron manipulados tras el descarrilamiento mortal. El órgano encargado de la investigación técnica detectó «incongruencias» en uno de los informes, que tiene dos versiones en fechas distintas: una primera del 25 de junio de 2025 y otra del 1 de febrero de 2026, tras el accidente. Adif se apresuró a echar la culpa a la ingeniería Ayesa, autora de los dosieres. Pero es que no era la primera anomalía: días antes, la Benemérita había alertado a la jueza instructora de que un trabajador de Adif se había llevado pruebas del lugar del accidente sin autorización.

 

Con este escenario, el presidente señaló el pasado viernes, al término de una cumbre entre España y Portugal: «Lo que está sucediendo en sus bolsillos o pueda suceder nada tiene que ver con las decisiones que haya tomado el Gobierno de España, sino con una guerra ilegal que va a traer mucha resaca». En otras palabras: él no es responsable de nada

 

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