El pago asistencial a los desempleados foráneos se disparó un 24% en 2025, frente al 6% de los nacionales
En pleno anuncio del Gobierno de una nueva regularización de inmigrantes (más de 500.000), las prestaciones asistenciales a los parados extranjeros se han disparado al no tener las cotizaciones suficientes y se están convirtiendo en sus principales aportaciones económicas en detrimento de las prestaciones contributivas. Según la estadística oficial, el número de trabajadores foráneos con subsidio de desempleo en 2025 ha aumentado un 24% respecto al año anterior (7% y 4% en los dos ejercicios precedentes), frente 6,3% de los españoles. Es decir, la paga asistencial de los procedentes del exterior sube cuatro veces más que la de los parados nacionales.
La cifra de subsidiados medios ha alcanzado ya el récord de 77.877 (más de 86.000 si se incluye los casi 8.200 más que figuran en el subsidio agrario, la renta agraria y la renta activa de reinserción), frente a los 62.799 del año anterior o, por ejemplo, los 58.648 de 2023 y los 56.172 de 2022. Es decir, sólo en el último año se ha incrementado en más de 15.000 personas.
Este espectacular incremento, que puede contribuir también al denominado efecto ‘llamada’ de la regularización, coincide sobre todo con la reestructuración del nivel asistencial que realizó el Ejecutivo a finales de noviembre de 2024 y que favorece el subsidio particularmente para quienes no dispongan de cotizaciones suficientes mejorando incluso las cuantías a percibir (unos 570 euros mensuales). La reforma ha flexibilizado las condiciones de acceso a esta prestación no contributiva para quienes no hayan apenas cotizado y no puedan optar a una prestación ordinaria (se podrá obtener con menos días que antes), amplía el subsidio a menores de 45 años, permite compatibilizar el cobro con el desempeño de un empleo a tiempo parcial y además el requisito de la renta familiar para causar derecho se reduce al ámbito individual del parado. También se ha eliminado el mes de espera obligatorio para solicitar la subvención tras agotar la prestación contributiva.
Este aumento del número de subsidiados se produce sin que todavía se haya generalizado en este colectivo de extranjeros el reconocimiento de la prestación para los parados mayores de 52 años (con una cotización a cargo del sistema del 125% de la base común), ya que la mayoría no se encuentra aún en este rango de edad (la inmigración suele atraer a efectivos más jóvenes). De todas formas, la situación está empezando a cambiar ya que hay al menos 33.000 (42% del total) de los que reciben la paga asistencial que son mayores de 50 años.
Esos 77.877 extranjeros con subsidio (el 61% son mujeres) representan ya el 34% (38% si se incluyen a los del sector agrario y de la renta activa de reinserción) del total de desempleados foráneos que son beneficiarios de algún tipo de prestación (229.180). El otro 64% (143.176) cobra la prestación contributiva, pero su número ha aumentado sólo un 5% en el último año (el alza es del 2% entre los españoles), es decir, es casi cinco veces menor que ese 24% de incremento de subsidiados. Estos perceptores suponen ya el 10% del total de los parados (nacionales y extranjeros) que perciben una prestación asistencial (781.000).
Beneficiarios por autonomías
Por autonomías, la Comunidad Valenciana (con casi 13.300), Cataluña (13.000) y Andalucía (con 12.000) son las que más personas foráneas tienen subsidiadas. En términos relativos, frente al 24% de aumento de la media nacional es muy llamativo el ‘subidon’ del 62% en Extremadura; del 53% en Asturias; del 49% en Navarra, del 43% en Murcia; o del 37% en Cantabria, Castilla y León o Galicia. En Baleares, quizá por la alta rotación y concentración de la hostelería, es dónde menos crece esta prestación (5%).
Aunque en la estadística sólo aparecen inscritos los que presentan la demanda de empleo para poder cobrar una prestación, de los 2,1 millones de parados oficiales existentes en España unos 337.000 son extranjeros (el 61% procede del sector servicios, mientras que el 70% es personal no comunitario). Es decir, casi uno de cada siete desempleados es foráneo. En todo caso, en el último año se ha producido un descenso del 4,4%. Lo que significa que se está reduciendo el paro entre los inmigrantes, pero curiosamente se está desbocando el número de receptores de pagas asistenciales (ese 24%).
Todo esto está produciendo un incremento del coste de las prestaciones contributivas y sobre todo asistenciales. El gasto total de diciembre ha vuelto a superar la barrera de los 2.000 millones mensuales, pese a bajar el paro en 337.000 personas, y ya ha habido que recurrir a los Presupuestos Generales delEstado para financiar el déficit (no sucede así con el de las pensiones que se sustancia con créditos) al no haber ingresos suficientes con las cotizaciones obtenidas. Los subsidios representan ya más de un tercio de este gasto (unos 650 millones al mes).
Más de 3,1 millones de trabajadores extranjeros
Casi todo el empleo que se crea en España es para el personal extranjero, mientras que aumenta su subsidiación. Por ejemplo, según la Seguridad Social, la afiliación media ha aumentado un 2,4% hasta los casi 21,8 millones existente a finales de 2025. De ellos, casi 3,1 millones son extranjeros (más de 2,1 millones no proceden de Europa y representan el 14% de todo el empleo en España), y registran un alza del 7,1% respecto al año anterior mientras que la de los efectivos nacionales sólo es del 1,6%. Ello se debe al modelo de crecimiento de la economía, que el Gobierno sigue sin cambiar pese a las ayudas europeas hacia uno más estable (basado en la industria y en las nuevas tecnologías) que evite el colapso en caso de una nueva crisis o una pandemia.
De momento, el Ejecutivo sigue apostando por el modelo basado en los servicios porque le da estadística a corto plazo para ‘aguantar’ las tormentas políticas mientras la economía crece artificialmente y la ciudadanía no lo nota obteniendo más ingresos impositivos a lomos de la inflación y reduciendo los sueldos disponibles. La hostelería da empleo a casi medio millón de extranjeros y a casi a esa cifra llega el comercio (445.000). Le sigue la construcción (317.000) y las actividades administrativas (274.000).
Por edades, se observa que el alza del empleo de los españoles se incrementa un 4,5% entre los mayores de 55 años mientras que en este mismo tramo la contratación de extranjeros aumenta un 11,4%. Y este podría ser el colectivo que más podría engrosar la lista de subsidiados futuros sobre todo en caso de una regresión económica ya que, según la información del Ministerio de Trabajo, casi el 60% de los parados que reciben una prestación asistencial son mayores de 52 años; un 19% procede del agotamiento de la prestación contributiva y, por ejemplo, un 14% viene de no haber cotizado lo suficiente para obtener esa prestación contributiva. El resto sale de emigrantes retornados, liberados de prisión, de otros subsidios o del complemento de apoyo al empleo.


