Las proyecciones actuariales arrojan un aumento significativo de la generosidad estructural del sistema público de pensiones y una transferencia de costes entre generaciones
Existe un desequilibrio estructural entre lo que el sistema público de pensiones promete y lo que puede financiar que tiende a agravarse: en 2045 devolverá más del doble de lo cotizado por cada trabajador. La magnitud del desajuste sitúa el debate ya no en si es necesario reformarlo, sino en cómo y cuándo hacerlo.
Un informe publicado esta semana por la Universidad de las Hespérides expone la tendencia del Factor de Equidad Actuarial (FdEA) desarrollado por el Instituto de Actuarios Españoles, un indicador que mide cuánto recibe de pensión un jubilado por cada euro aportado al sistema a lo largo de su vida laboral
Los autores explican que un FdEA igual a 1 indicaría equilibrio actuarial perfecto: cada euro cotizado se devuelve exactamente como un euro de pensión en términos actuariales. Sin embargo, se estima que, en promedio, cada euro cotizado en 2025 se transformaba en 1,62 euros de pensión.
Dicho de otra manera: un jubilado recibe un 62% más de lo que correspondería en un sistema actuarialmente equilibrado. Y de cara al futuro, si la normativa no cambia, la generosidad se ampliará: el FdEA medio ponderado pasará de 1,62 en 2025 a 2,14 en 2045 y 2,20 en 2065.
Es decir, cada euro cotizado se convertiría en más de dos euros de pensión para quienes se jubilen a mediados de siglo. El deterioro se explica por dos factores: el aumento de la esperanza de vida (que prolonga el período de cobro) y el menor crecimiento económico proyectado (que reduce la tasa de descuento implícita).
La Fundación de Estudios de Economía Aplicada también ha alertado del reto que supone la generosidad del sistema con cálculos similares: un jubilado medio obtiene un 72% más de lo cotizado. Teniendo en cuenta las cotizaciones de los que no llegan a jubilarse y descontando los complementos, el sistema de pensiones contributivo es generoso en un 25%.
De hecho, incluso bajo hipótesis de crecimiento económico más optimistas y teniendo en cuenta la perspectiva colectiva en lugar de la individual, el desequilibrio se mantiene en torno al 12% del valor actuarial de las prestaciones frente a las cotizaciones. De nuevo, por encima del escenario “sostenible”: un euro percibido por cada euro cotizado.
Los autores del nuevo informe de la Universidad de las Hespérides –Santiago Calvo López y Daniel Fernández Méndez– ponen también el foco en la transferencia de costes entre generaciones que esto supone: serán los futuros trabajadores, que aún no han entrado al mercado laboral, quienes afronten el gasto.
A diferencia de los sistemas de capitalización, el modelo español funciona bajo un esquema de reparto: las cotizaciones de los trabajadores actuales financian directamente las pensiones de los jubilados. Es decir, que el exceso entre lo aportado y lo recibido por un pensionista hoy no se cubre con ahorro, sino con transferencias entre generaciones.
Como consecuencia del envejecimiento demográfico y la generosidad del sistema, las cotizaciones de los trabajadores son cada vez más insuficientes y no alcanzan para cubrir la totalidad de gasto en pensiones. Eso acarrea un déficit en la Seguridad Social que se ‘tapa’ con transferencias del Estado que, en última instancia, se financian con impuestos.
“La persistencia de este déficit genera una acumulación de deuda implícita que compromete la equidad intergeneracional y la sostenibilidad fiscal a largo plazo. Esto exige una reforma de fondo”, señalan los autores. En su opinión, para reestablecer el equilibrio actuarial, sería necesario reducir las pensiones futuras entre un 20% y un 37% o aumentar las cotizaciones en la misma proporción.
Como principal solución, los economistas proponen un sistema de cuentas nocionales que ofrezca a cada trabajador un registro individualizado y actualizado de sus contribuciones, la rentabilidad nocional acumulada y una estimación de la pensión esperada bajo distintos escenarios, dependientes de la edad y la esperanza de vida en el momento de la jubilación


