LAS PENSIONES AHOGARÁN A ESPAÑA, ITALIA Y PORTUGAL LA PRÓXIMA DÉCADA

El salto de la generación del baby boom a la vejez será muy pronunciado

Las reformas han sido insuficientes y algunos países caen en la complacencia

España va camino de tener el sistema de pensiones más caro de la OCDE

 

LLa sostenibilidad de las pensiones es, quizá, el gran reto fiscal al que se enfrenta la mayoría de los países de la zona euro. Cada año va a ser más ‘caro’ mantener a los pensionistas en unas economías donde la fuerza laboral tenderá a ser más reducida en términos relativos (en muchos sitios también en términos absolutos) y la población inactiva cada vez más grande. Sin embargo, como ocurre con todo, dentro de esta tendencia general hay quien se enfrenta a una situación más o menos grave. Precisamente los países que parecían empezar a salir del hoyo, los conocidos despectivamente como PIGS (apelativo peyorativo impuesto por la prensa anglosajona durante la crisis del euro para denominar a Portugal, Italia, Grecia y España) tienen un escenario que parece mucho más complejo y que amenaza con devolver a estos países a una situación de gran vulnerabilidad respecto al resto de Europa. Las economías del sur podrían sufrir más déficit, más deuda, menos crecimiento y turbulencias en los mercados. La ‘bomba’ demográfica puede ser letal en la próxima década.

 

«Lejos de ser solo un problema francés, las pensiones se convertirán en un creciente quebradero de cabeza fiscal en todas las grandes economías de la zona euro durante la próxima década, a medida que la población envejece«, explican desde Capital Economics en un nuevo informe, en referencia a los grandes titulares que ha ocupado la crisis política gala, con la ‘contrarreforma’ de las pensiones en el ojo del huracán. Pero lo que es aún más peligroso, esta situación «aumentará el riesgo de un nuevo episodio de turbulencias en los mercados de bonos, y en todos los países es probable que lastre el crecimiento potencial. En lugar de afrontar el problema de frente, los gobiernos parecen dispuestos a diluir aún más las reformas de las pensiones aprobadas anteriormente en el corto plazo. Esto no haría sino empeorar la situación», asegura Franziska Palmas, economista autora del informe.

 

El gasto público medio en pensiones en la zona euro apunta a aumentar en torno a un 1% del PIB en la próxima década, aunque con importantes diferencias entre países. Un 1% del PIB parece poco, pero en países que ya se encuentran con las cuentas desequilibradas, un 1% puede ser la gota que colme el vaso para que los mercados empiecen a sospechar o descontar la insostenibilidad de unas deudas públicas que afrontan este enorme reto en unos niveles históricamente altos.

 

El tema es candente y cada vez ocupa más espacio en el debate público. La angustia cala en las redes sociales y la prensa internacional se hace eco del asunto. Este mismo jueves el Financial Times aborda la problemática en un reportaje que se puede resumir en un solo dato incluido en el mismo: en toda la UE, el 47% del gasto en protección social del bloque se destina a prestaciones por vejez y supervivencia, por dela

nte del 36,7% que se destina a prestaciones por enfermedad y discapacidad y del 8,7% que se destina a familias y niños.

 

En otras crisis como la de 2007, por ejemplo, la ventaja era que los países llegaban a dicha recesión con niveles de endeudamiento manejables. En 2020, la crisis del covid llegó con la deuda pública en niveles altos, pero la inflación por los suelos, lo que permitió que los bancos centrales se adentraran en los tipos negativos con fuerza, reduciendo la carga financiera de la deuda pública. Montañas de deuda parecían sostenibles entonces.

 

Ahora el gran problema es que todo está en contra. La deuda pública está en máximos y la inflación parece haber llegado para quedarse, lo que impide al BCE bajar mucho más los tipos. Cualquier nuevo desequilibrio puede generar importantes turbulencias en los mercados, generando la sensación de que la deuda se vuelve insostenible. Una vez más, los países más vulnerables vuelven a ser los del sur de Europa, que pese al ‘milagro económico’ de los últimos años (un milagro muy coyuntural y poco estructural), siguen teniendo economías poco competitivas, muy endeudadas y que se enfrentan a una jubilación del baby boom que ha comenzado algo más tarde que en el norte de Europa. La carga puede terminar siendo insoportable para las finanzas públicas.

 

«Este aumento está impulsado por el envejecimiento de la población a medida que la vasta generación del baby boom alcanza la edad de jubilación, un proceso más acusado en Italia y España, menos intenso en Francia y alineado con la media de la zona euro en el caso de Alemania», señalan desde Capital Economics. Este envejecimiento es el que decantará negativamente la balanza en la próxima década.

 

Las reformas de las pensiones aprobadas entre 1990 y 2023 reducirán esta carga, pero no lo suficiente como para compensar la presión al alza derivada del envejecimiento. Estas reformas se están aplicando de forma muy gradual y han dejado un amplio margen para la jubilación anticipada. «Además, los gobiernos de Alemania, Francia, Italia y España han revertido parcialmente algunas de las reformas previas en los últimos años», apuntan desde la casa de análisis británica.

 

El caso de España es especialmente singular. La economía de España se está adentrando en un momento histórico, con las primeras hornadas de los baby boomers empezaron a jubilarse ya en 2023 y seguirán accediendo a la jubilación a lo largo de los próximos 16 años. Hay que tener en cuenta que en las próximas décadas la población de más de 66 años ganará peso y disminuirá la población en edad de trabajar. Según las proyecciones demográficas del Instituto Nacional de Estadística, entre 2023 y 2050 la población en edad de trabajar se reducirá en España en más de 800.000 personas (hay estudios, como el de Randstad Research que hablan de una caída de hasta 2,6 millones de personas menos en edad de trabajar), mientras que la población de más de 65 años aumentará en más de 6 millones. Se ha estudiado mucho el impacto que tendrá esta tendencia en la sostenibilidad de las pensiones, pero muy poco el que tendrá en el conjunto de la economía.

 

«El aumento de la longevidad y la sustitución de la generación del baby boom por cohortes más pequeñas de población (las generaciones que han venido después han sido mucho más pequeñas en número) ejercerán un lastre del 8% sobre el PIB per cápita, ceteris paribus, en promedio en la OCDE durante las próximas tres décadas, y algunos países enfrentarán hasta un 20% de caída», aseguran desde la OCDE. Indagando en los datos del informe, ese «hasta un 20% de caída del PIB per cápita» se corresponde con la previsión de España, que es el país que sufrirá un mayor deterioro de su economía debido a este invierno demográfico. España se enfrenta al sorpasso en PIB per cápita de varios países de la OCDE en los próximos años. El organismo deja sobre la mesa otro dato demoledor: España va camino de tener el sistema de pensiones más caro de la OCDE, apuntando a un 17,3% del PIB para 2050. Un porcentaje que el economista Ángel de la Fuente eleva hasta el 17,8% en un informe de Fedea.

 

Desde Capital Economics explican que solo hasta 2035 (una década por delante), el gasto en pensiones en España podría aumentar algo más de un 1,5% del PIB, aunque admiten que la Comisión Europea cree que este dato va a ser incluso más grueso alcanzando un 1,8%. El problema es que en España el grueso del gasto y el gran problema va a llegar más tarde y de golpe, mientras que ahora se maquilla con el incremento de las contribuciones a la Seguridad Social a través de diferentes mecanismos. «En Alemania y España, el principal riesgo es la complacencia. Es poco probable que el aumento del gasto en pensiones en ambos países genere gran preocupación entre los inversores a corto plazo, dado que el ratio de deuda de Alemania es bastante bajo y el de España ha mostrado una tendencia a la baja gracias al sólido crecimiento económico», explican desde Capital.

 

«Sin embargo, esto reducirá los incentivos para que los gobiernos contengan el gasto en pensiones, lo que podría generar problemas en el futuro. Esto es especialmente cierto en España, dado que es probable que el aumento del gasto en pensiones sea considerable, el ratio de deuda sigue siendo bastante alto y las fuertes tasas de crecimiento recientes podrían no mantenerse a largo plazo si se desvanece el reciente auge de la inmigración», amplían desde la firma.

 

Italia, Portugal y Grecia

El otro caso que preocupa especialmente a los analistas de Capital es el de Italia, cuyo gasto público en pensiones para la tercera edad representa el porcentaje de PIB más alto no solo entre las grandes cuatro economías europeas, sino en la UE: cerca de un 13% según las cifras de Capital, más de un 15% según la Comisión Europea. Muy cerca de España, los cálculos contemplan un aumento cercano al 1,5% del PIB previsto en el coste de las pensiones en la próxima década. El gran talón de Aquiles, al igual que en su socio mediterráneo, es un paso de la generación del baby boom a la vejez muy pronunciado. Este factor en sí mismo conllevará un alza del gasto de algo más del 4% entre 2025 y 2035, estiman estos analistas, algo por encima de una España en la que el porcentaje se quedaría a las puertas del 4%. Cabe precisar que el dato del 1,5% anterior resulta de descontar a este 4% reformas y otros factores atenuantes del gasto.

 

Italia y España, junto con Suecia, tienen la esperanza de vida más alta de la UE. Al mismo tiempo, presentan tasas de fertilidad muy bajas, de alrededor de 1,2 hijos por mujer -muy por debajo del promedio de 2,1 necesario para preservar la estructura demográfica de una población- y un número de personas mayores en rápido aumento. Para mediados de la década de 2050, se proyecta que ambos países tendrán más de 75 personas mayores de 65 años por cada 100 personas en edad laboral.

 

Por otro lado, el país transalpino es especialmente sensible a las turbulencias en los mercados de bonos. Aunque ahora ha dejado el foco, Italia ha sido el sospechoso habitual de la deuda europea en los últimos años en medio de una constante inestabilidad política hasta ahora (analistas y medios anglosajones alaban al sólido Gobierno de Meloni) y de unos rampantes déficits que han llevado a la deuda pública a alejarse cada vez más hacia arriba del 100% del PIB. Por eso, pese a la mejoría reciente de sus finanzas, corre el riesgo de estar en la fila de los primeros en ser señalados. Esto conduciría a unas obligadas reformas tan «abruptas» como «radicales», ponen énfasis en la casa de análisis. Por ejemplo, recuerda Palmas entre exclamaciones, Italia canceló una cuarta parte de sus obligaciones en materia de pensiones tras la crisis monetaria de 1992.

 

Parte de las loas al gabinete Meloni han sido por conseguir que Italia vuelva a déficits por debajo del 3%, saliendo del brazo correctivo de Bruselas. Sin embargo, estiman desde Capital, no desactivar con garantías la ‘bomba’ de las pensiones puede resultar muy peligroso: «Si el gobierno solo compensa la mitad del aumento del 1,5% del PIB previsto en el coste de las pensiones, el déficit podría ascender a poco menos del 4% para 2035. Dado el bajo crecimiento y la elevada ratio de deuda de Italia, esto podría fácilmente llevar a los inversores a volver a preocuparse por la situación fiscal italiana». Esta preocupación se trasladaría al mercado de bonos y se generaría un nuevo círculo vicioso con el sistema de pensiones.

 

Prueba de la profundidad del desafío que se tiene delante la da el hecho de que estas preocupantes perspectivas sobre Italia llegan aun cuando Roma ha ejecutado reformas bastante ambiciosas en la materia. «Italia destaca por haber avanzado más en la reforma de su sistema de pensiones entre las cuatro mayores economías de la eurozona. De hecho, es la única que ha abandonado su sistema de prestaciones definidas en favor de un sistema de contribución definida. También es la única que ha vinculado la edad legal de jubilación a la esperanza de vida», señala Palmas, en referencia a los cambios introducidos a comienzos de la década de 2010.

 

Más recientemente, uno de los tres partidos de la coalición gobernante de la primera ministra Meloni pidió que la edad de jubilación se congelara en sus 67 años actuales, una medida que aumentaría los costes de las pensiones en un 0,4% del PIB para 2040, según la Oficina Parlamentaria de Presupuesto independiente de Italia. Tras un intenso regateo entre bastidores, se llegó a un acuerdo que implicaba un ritmo de aumento más lento, compensado por la eliminación de algunas disposiciones que permitían la jubilación anticipada. «Lo que hizo el Gobierno fue decirle abiertamente al pueblo italiano, pero también en particular a los de la Liga, que se olvidaran de una contrarreforma de las pensiones», explica al FT Elsa Fornero, exministra italiana de Trabajo.

 

No obstante, queda claro que esto no es suficiente y los indicios no apuntan a una reacción rápida. Al contrario, lamentan en Capital, las exenciones a las normas fiscales de la UE para el gasto relacionado con la defensa crean margen para que los gobiernos aumenten el gasto en general si logran reclasificar parte del gasto existente como gasto de defensa. Esto abre la puerta a descuidar la necesaria sostenibilidad en las pensiones y aplazar nuevamente el problema. Por ejemplo, Italia logró reclasificar un gasto equivalente al 0,4% del PIB como gasto de defensa en 2025.

 

Continuando con el recorrido por los PIGS, Portugal, que ha encabezado titulares de brillo económico a veces hasta más intensos que los de España (mención especial a su reducción de la deuda), tampoco está en unas coordenadas envidiables en materia de pensiones. El trabajo de Capital pronostica un aumento del gasto del 1,5% del PIB en la próxima década, como en España. En el caso luso, el galopante envejecimiento de la población también deparará un pronunciado salto a la vejez de la cohorte boomer, suponiendo ese factor un aumento del gasto de cerca del 3% del PIB, algo por debajo de España e Italia. A su vez, este salto del baby boom también representará un aumento del gasto en pensiones notablemente por encima del 3% del PIB hasta 2035. Sin embargo, atenuantes como las reformas conseguirán que el gasto neto se quede en el 0,5%, incluso por debajo de la media de la eurozona.

 

Fuente: Los PIGS tienen un gran talón de Aquiles pese a su brillo económico: las pensiones ahogarán a España, Italia y Portugal la próxima década

 

 

 

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