Como la Encuesta de Condiciones de Vida no mide ingresos individuales, sino renta neta por persona dentro del hogar, también hay que tener en cuenta que esto puede reducir la renta “por persona” de trabajadores que sostienen hogares con hijos o con otros miembros sin ingresos, mientras que los jubilados suelen concentrarse en hogares más pequeños, donde también pueden convivir con otros inactivos sin pensión por jubilación.
Con todo, la serie de rentas medias netas del INE, que arranca en el año 2008, refleja un cambio en la última década. Hasta 2012 la de los ocupados superaba a la de los jubilados, pero un año después la situación ya dio un vuelco y, desde entonces, la renta neta de los jubilados amplía su ventaja con respecto a la de los trabajadores. Los datos del INE se asocian al año 2025 porque fue cuando se hizo la entrevista, pero se pregunta por los ingresos del año anterior (2024).
Desde 2022, con la entrada en vigor de la reforma de 2021, las pensiones se revalorizan automáticamente tanto como haya subido el IPC en el año anterior. Coincidiendo con un periodo de elevada inflación, subieron un 2,5% en 2022, un 8,5% en 2023, un 3,8% en 2024, y un 2,8% en 2025. En 2026 se han incrementado otro 2,7%, algo que se reflejará en próximas encuestas. Antes de la reforma de las pensiones y la crisis inflacionista subieron un 1,6% en 2019 y un 0,9% tanto en 2020 y 2021.
Sin embargo, la brecha comenzó a invertirse ya a partir de 2013, en plena salida de la crisis financiera, cuando los salarios y las rentas del trabajo quedaron estancados durante años por el desempleo y la precariedad, mientras que las pensiones mantuvieron una evolución más estable. El resultado fue que, incluso antes del actual mecanismo automático de actualización, la renta neta disponible de los jubilados empezó a situarse por encima de la de los ocupados.
El ‘factor vivienda’ amplía la brecha hasta los 3.700 euros
La encuesta que ha actualizado esta semana el Instituto Nacional de Estadística también ofrece una estimación alternativa que incorpora el llamado alquiler imputado, un ajuste estadístico que suma a la renta de los hogares el valor económico de «vivir en una vivienda en propiedad«. Es decir, si una persona vive en una casa pagada, el INE considera que está recibiendo un ingreso en especie equivalente al alquiler que pagaría en el mercado.

Con esta metodología, que genera una comparación más completa del bienestar material, la renta neta media de los jubilados se eleva hasta los 23.341 euros en 2025, mientras que la de los ocupados alcanza los 19.660 euros. La brecha entre ambos grupos se amplía así hasta los 3.681 euros, también un máximo histórico, lo que supone una diferencia de aproximadamente el 20%. Es decir, cuando se incorpora el ‘efecto vivienda’, la ventaja relativa de los pensionistas se dispara.
La razón es estructural. Con el alquiler imputado la renta efectiva sube más entre los jubilados que entre los trabajadores porque los primeros concentran tasas de propiedad de vivienda más altas y además, en la mayoría de los casos, no afrontan ya pagos hipotecarios. Con esta variable, de hecho, los jubilados han registrado rentas netas medias sistemáticamente superiores a las de los trabajadores en toda la serie, desde 2008.
Este vuelco en la renta disponible entre jubilados y ocupados se produce, además, en un momento en el que el peso de las pensiones vuelve a estar en el centro del debate económico. La OCDE ha señalado recientemente que España es ya el país con la tasa de reemplazo más alta del club: los nuevos jubilados cobran de media alrededor del 80% del último salario, muy por encima de la media internacional (52%).
El organismo también ha advertido de que la reforma reciente puede dejar un déficit «considerable» y creciente en el sistema si no se introducen nuevos ajustes. En ese escenario, los datos del INE apuntan a una tendencia de fondo: el reparto de ingresos entre generaciones está cambiando, impulsado no solo por la evolución de las pensiones, sino también por el efecto vivienda y la distinta estructura de los hogares.
Fuente: La renta neta de un jubilado supera ya la de un trabajador en 1.900 euros anuales | Vozpópuli