Desde el pasado 1 de abril de 2013, las empleadas del hogar cuentan con un sistema especial de la Seguridad Social específico que salvaguarda sus derechos y permite que muchas de ellas puedan cotizar a la Seguridad Social, aunque todavía a día de hoy haya muchas de ellas que sigue estando fuera.
Este no es otro que el Sistema Especial para Empleados de Hogar, consecuencia de la aprobación del Real Decreto-ley 29/2012, de 28 de diciembre, de mejora de gestión y protección social en el Sistema Especial para Empleados de Hogar y otras medidas de carácter económico y social.
En este sentido, los trabajadores incluidos en este sistema que presten sus servicios durante menos de 60 horas mensuales por empleador deberán formular directamente su afiliación, altas, bajas y variaciones de datos cuando así lo acuerden con tales empleadores.
Las bases de cotización se articulan en torno a una serie de tramos, dependiendo de la retribución bruta mensual con las pagas extraordinarias prorrateadas. En el año 2018, el tipo de cotización por contingencias comunes será el 27,40%, siendo el 22,85% a cargo del empleador y el 4,55% a cargo del empleado. Para la cotización por contingencias profesionales se aplicará el 1,10%, a cargo exclusivo del empleador.
OJO: El SEEH, aunque haya sido integrado en el RGSS, tiene una serie de peculiaridades, siendo la más característica por su influencia en las prestaciones, que no incluye la de desempleo. Al no quedar cubierta esta prestación, tampoco queda ninguna posibilidad de acceder a los subsidios que de ella se derivan, ni el de mayores de 45 años, ni en de menores con familiares a cargo, ni el de mayores de 55 años.




Hola, es una discriminacion que pasa con las enpleadas de hogar, al no tener derecho a cotizar por desempleo…. Gracias
Efectivamente las empleadas de hogar desempeñan su labor sin la red que protege a los demás trabajadores. Salarios míseros, jornadas variables e imposibilidad de cobrar el paro caracterizan el día a día de este colectivo, que en buena parte subsiste en la economía sumergida. En varias ocasiones se han propuesto leyes para que las asistentas equiparen sus condiciones de trabajo a las del resto de empleados a cambio de elevar la cotización, pretendiendo así profesionalizar el sector, que emplea a unas 600.000 personas y que cada vez tiene mayor demanda. Pero hasta el momento esas propuestas han caído en el vacío.