INDICE
1.- QUIEN ES QUIEN EN LA UE
Parlamento Europeo
Consejo Europeo
Consejo de la Unión Europea
Comisión Europea
Banco Central Europeo (BCE)
Banco Europeo de Inversiones (BEI)
2.- LA UE FRENTE A LA PANDEMIA
Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)
Avales del Banco Europeo de Inversiones (BEI)
Préstamos del Fondo europeo contra el desempleo (SURE)
El Fondo de Reconstrucción
Posibles conclusiones.
3.. LO QUE PASA DE “VERDAD VERDADERA”
El Fondo de Recuperación
La Deuda
El MEDE
¿Qué puede pasar?
1.- QUIEN ES QUIEN EN LA UE
Antes de nada, hacemos un resumen de los principales organismos de la UE y sus competencias:

–Parlamento Europeo: es el órgano legislativo de la UE. Es elegido directamente por los votantes de la UE cada cinco años.
Competencias legislativas: Aprobar la legislación de la UE, junto con el Consejo de la Unión Europea, a partir de las propuestas de la Comisión Europea; Decidir sobre acuerdos internacionales; Decidir sobre ampliaciones; Revisar el programa de trabajo de la Comisión y pedirle que elabore propuestas de legislación
También tiene competencias de supervisión: Control de todas las instituciones de la UE; Elegir al Presidente de la Comisión; Aprobar la gestión del presupuesto;Debatir la política monetaria con el Banco Central Europeo, Formular preguntas de la Comisión y del Consejo;…
Competencias presupuestarias: Establecer el presupuesto de la UE junto con el Consejo; Aprobar el presupuesto de la UE a largo plazo («marco financiero plurianual»)
–Consejo Europeo: reúne a los líderes de la UE para establecer su agenda política. Representa el nivel más elevado de la cooperación política entre los países de la UE. Normalmente se reúne cuatro veces al año, pero su presidente puede convocar reuniones adicionales para tratar asuntos urgentes.
En general, las decisiones se toman por consenso, pero en algunos casos es necesaria la unanimidad o la mayoría cualificada. Solo pueden votar los jefes de Estado o de Gobierno.
Sus funciones son: Decide sobre la orientación y las prioridades políticas generales de la UE (pero no legisla); Se ocupa de cuestiones complejas o sensibles que no pueden resolverse en instancias inferiores de la cooperación intergubernamental; Establece la política exterior y de seguridad común teniendo en cuenta los intereses estratégicos de la UE y las implicaciones en materia de defensa; Designa y nombra a los candidatos elegidos para determinados puestos destacados de la UE, por ejemplo en el BCE y en la Comisión.
–Consejo de la Unión Europea: Representa a los Gobiernos de los Estados miembros, adoptar la legislación europea y coordinar las políticas de la UE. Los miembros son los Ministros de cada país de la UE, en función del tema que se vaya a tratar. Se reúnen para debatir, modificar y adoptar leyes y coordinar las políticas nacionales. Cada ministro tiene competencias para asumir compromisos en nombre de su Gobierno en relación con las actuaciones acordadas en las reuniones. El Consejo es el principal órgano de decisión de la UE junto con el Parlamento Europeo. No debe confundirse con el Consejo Europeo
–Comisión Europea La Comisión Europea es el órgano ejecutivo, políticamente independiente, de la UE. La Comisión es la única instancia responsable de elaborar propuestas de nueva legislación europea y de aplicar las decisiones del Parlamento Europeo y el Consejo de la UE. Sus funciones son:
Proponer nuevas leyes. La Comisión es la única institución europea que presenta, para que el Parlamento y el Consejo las aprueben las leyes que protegen los intereses de la UE y a sus ciudadanos en aspectos que no pueden regularse eficazmente en el plano nacional.
Gestionar las políticas europeas y asignar los fondos de la UE: Fija las prioridades de gasto de la UE conjuntamente con el Consejo y el Parlamento; Elabora los presupuestos anuales para que el Parlamento y el Consejo los aprueben; Supervisa cómo se gasta el dinero bajo el escrutinio del Tribunal de Cuentas.
Velar por que se cumpla la legislación de la UE. Conjuntamente con el Tribunal de Justicia, la Comisión garantiza que la legislación de la UE se aplique correctamente en todos los países miembros.
Representar a la UE en la escena internacional: Habla en nombre de todos los países de la UE ante los organismos internacionales, sobre todo en cuestiones de política comercial y ayuda humanitaria; Negocia acuerdos internacionales en nombre de la UE.
–Banco Central Europeo (BCE): gestiona el euro y formula y aplica la política económica y monetaria de la UE. Su principal objetivo es mantener la estabilidad de los precios y contribuir de este modo al crecimiento económico y la creación de empleo.
Sus funciones:
- Establece los tipos de interés a los que presta a los bancos comerciales de la zona del euro (también conocida como la eurozona), controlando así la oferta monetaria y la inflación.
- Gestiona las reservas de divisas de la eurozona y la compra o la venta de divisas para equilibrar los tipos de cambio.
- Garantiza que las instituciones y los mercados financieros sean objeto de una buena supervisión por parte de las autoridades nacionales, y que los sistemas de pago funcionen bien.
- Vela por la seguridad y solidez del sistema bancario europeo.
- Autoriza la producción de billetes en euros por parte de los países de la zona del euro.
- Vigila las tendencias de los precios y evalúa los riesgos para la estabilidad de los precios.
–Banco Europeo de Inversiones (BEI) es de titularidad conjunta de los países de la UE. Sus objetivos son: impulsar el potencial de crecimiento y empleo de Europa; apoyar las medidas para mitigar el cambio climático y fomentar las políticas de la UE en otros países.
Funciones del BEI:
El banco de la UE se financia en los mercados de capital y concede préstamos en condiciones favorables para proyectos que contribuyan a los objetivos de la UE. Cerca del 90% de los créditos se conceden en la UE. Ni un euro procede del presupuesto de la UE.
El BEI ofrece tres tipos principales de productos y servicios
- Préstamos: cerca del 90% de su compromiso financiero total. El Banco ofrece créditos a clientes de todo tipo para apoyar el crecimiento y el empleo, y este apoyo suele contribuir a atraer otros inversores.
- Financiación combinada: permite a los clientes combinar la financiación del BEI con otras inversiones.
- Asesoramiento y asistencia técnica: lograr la máxima rentabilidad.
2.- LA UE FRENTE A LA PANDEMIA
En primer lugar, se ha flexibilizado el famoso pacto de estabilidad y crecimiento, por el que los países de la Unión tienen que contener su gasto público. En estas circunstancias, la UE permite a los países de la Unión gastar más en elementos esenciales como la sanidad, la ayudas a trabajadores y a las empresas.
En segundo lugar, se han flexibilizado las normas de ayudas de estado. De esta forma, hasta diciembre de 2020, los países podrán tomar todas las medidas necesarias para apoyar sus economías. La gran mayoría de los países de la UE, incluso España, han aprovechado de esta flexibilidad.
Y en tercer lugar, el 24 de marzo, la Comisión Europea aprobó ayudas de aproximadamente 20.000 millones en sistemas de garantía que España va a destinar a empresas y trabajadores autónomos afectados. El 2 y el 24 de abril, la Comisión aprobó otros regímenes españoles, que permite a las autoridades conceder ayudas adicionales a empresas y autónomos afectados, en forma de subvenciones directas, anticipos reembolsables u otras ventajas fiscales y facilidades de pago y otras.
La estrategia económico-financiera común y general de Europa ante la crisis del coronavirus se sustenta en cuatro pilares básicos:
– 240.000 millones en líneas de crédito del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE),el “fondo de rescate”.
– 200.000 millones en avales del Banco Europeo de Inversiones (BEI)
– 100.000 millones en préstamos del fondo de ayudas contra el paro (SURE)
– Fondo de Reconstrucción (es el verdadero debate) hasta unos 2 billones de euros que mutualice de alguna forma la deuda pública a emitir por cada uno de los Estados y que “sustituye” a los eurobonos (o coronabonos) que parecen finalmente desechados.
Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). El debate se centra en la condicionalidad que acompañaría a estos préstamos. Las líneas de crédito actuales del MEDE están vinculadas al compromiso de hacer reformas macroeconómicas y se discute ahora si estas condiciones deben relajarse y limitarse a que los préstamos recibidos se dediquen a medidas para hacer frente a la pandemia del coronavirus. Parece que todos están de acuerdo en que las exigencias no pueden ser las mismas que las impuestas en los rescates financieros de la anterior crisis (programas de austeridad, reformas estructurales o privatizaciones) y apuestan porque, a corto plazo, las condiciones se centren en asegurar que los fondos se usan solo para la respuesta al coronavirus y a largo plazo en que los países tengan que cumplir las normas fiscales de la UE para asegurar que sus finanzas vuelven a ser sostenibles.
Se cifra en 28.000 millones los préstamos que podrían recibir España a través del MEDE aunque fuentes del Gobierno rechazan que se vaya a pedir ayuda al MEDE, y que es mejor optar por el Fondo de Reconstrucción, por la dificultad del actual Gobierno de lograr financiación a través de los MEDE con compañeros de viaje como Podemos y apoyado en los independentistas de ERC, por muy laxos que sean los compromisos a adquirir.
Avales del Banco Europeo de Inversiones (BEI). El segundo escudo de protección, que pretende ayudar a las empresas, sería el plan del para crear un “fondo paneuropeo de garantías” de 25.000 millones en garantías que ayuden a movilizar hasta 200.000 millones para la economía real. Esta medida, que se sumaría a los 40.000 millones en avales ya anunciada por la entidad en marzo.
Préstamos del Fondo europeo contra el desempleo (SURE). Préstamos a los países más afectados para ayudarles a costear medidas destinadas a evitar los despidos por la pandemia. En España se trataría esencialmente de hacer frente a los ERTEs por fuerza mayor y al cese de actividad de los autónomos. Para conseguir estos 100.000 millones de euros en financiación, la Comisión Europea emitirá deuda en el mercado respaldada por los avales que deberían aportar todos los Estados miembros, en función de su renta nacional bruta, lo que supone que los más ricos deberían contribuir más.
Estas tres medidas, no obstante, representan líneas de crédito o préstamos que, aunque en condiciones favorables, los Estados miembros tendrán que devolver. No se incluyen entre ellas la posibilidad de emitir deuda de forma conjunta. Es decir, los eurobonos que reclaman una decena de países, entre ellos España y que siguen suponiendo el punto de bloqueo en las conversaciones y parece que no se llegarán a implementar por los receles de los Países Bajos, Austria y Finlandia.
El Fondo de Reconstrucción Podría emitir deuda conjunta a largo plazo para impulsar la recuperación económica. Esta medida representaría la primera iniciativa mutualizada frente a todas las anteriores, estructuradas a base de préstamos. Se financiaría a través de deuda perpetua lo que implica que solo se pagarían los intereses, y se asumiría de forma solidaria. Esta deuda tendría el respaldo de la categoría AAA que tienen todas las instituciones europeas en los mercados, lo que equivale a intereses muy bajos. Su importe rondaría los 2 billones de euros. Pero en cualquier caso sería una solución a medio o largo plazo.
Posibles conclusiones. Los países integrantes de la UE no se han puesto de acuerdo hasta ahora, Italia, España y Francia plantearon que se emitiera deuda mancomunada, en diferentes modalidades: las que se han venido a denominar como eurobonos, o en este caso especial “coronabonos”. Estas propuestas contaron con la oposición de los denominados países del Norte: Alemania, Austria, Países Bajos y Finlandia, principalmente. El tema quedó emplazado a presentar nuevas propuestas. Un mensaje de incertidumbre, cuando lo fundamental sería trasladar la confianza de que se va hacer todo lo necesario y se van a poner todos los recursos que hagan falta para superar la crisis. Un mensaje de insolidaridad, puede ser cierto que los países del Sur no hayan hecho bien sus “deberes” desde la última crisis (España es un ejemplo obvio), pero la crisis del coronavirus es algo nuevo, que ha aparecido súbitamente y que afecta a lo fundamental, a la vida de las personas. Si Europa no es capaz conseguir una respuesta unánime, comprometida y solidaria en estos momentos, ante una crisis humana y económica de esta transcendencia, muchos de los ciudadanos europeos podrán preguntarse para que sirve Europa. ¿Solo sirve para pagar los salarios de un conjunto elevado de funcionarios y burócratas?
Parece que la idea de Europa está en crisis desde hace tiempo, la pandemia del coronavirus y los efectos económicos posteriores, puede significar una estocada final a la UE, si no sabe dar una respuesta adecuada. Hay que señalar que, en el plano político, social y de convivencia, Europa se caracteriza por la construcción del Estado del Bienestar, sistema político, económico y social donde se combina la libertad y la protección las personas menos favorecidas, mediante la cobertura por el Estado de la provisión eficientemente de los principales bienes públicos: educación, sanidad, protección social, etc.
3.. LO QUE PASA DE “VERDAD VERDADERA”
Aunque parece que la UE está reaccionando más rápido que en la crisis anterior: el Eurogrupo ha aprobado un paquete de 540.000 millones –200.000 en avales del BEI, 240.000 para gastos de la COVID con el MEDE sanitario y otros 100.000 para los ERTEs a través del programa SURE– que se espera esté disponible antes de que acabe julio. Pero las herramientas tienen “truco”:
El Fondo de Recuperación
La propuesta que está sobre la mesa consiste en un fondo de recuperación de 750.000 millones, de los cuales 500.000 son en transferencias para los Estados más golpeados por la crisis, como España e Italia. Pero no son eurobonos. Si fueran eurobonos serían una forma de reestructurar la deuda nacional y significaría que se cogería parte de la deuda española para hacerla europea y se iría negociando con ella en el futuro.
El fondo de recuperación será repartido con condicionalidades y no vendrá de una vez, habrá un poco de dinero por aquí, otro poco por allá, con condiciones que siempre favorecen a las grandes empresas cuyo efecto multiplicador en la macroeconomía de España es muy pequeño. Y la troika va a regresar independientemente del fondo de reconstrucción, y ocurrirá cuando sea reinstaurado el pacto fiscal que ahora está suspendido pues al principio de la pandemia, la Comisión Europea activó la cláusula de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, lo que dio barra libre a los Estados para gastar, toda vez que les eximía del cumplimiento del tope de déficit del 3% y de deuda del 60%.
El fondo de recuperación es irrelevante, España, por ejemplo, va a tener un déficit más allá del 10% del PIB. Y el fondo no va a hacer nada con ello porque no tiene ninguna capacidad fiscal. Si el dinero empieza a circular en 2021, España se va a encontrar con un déficit monumental, al tiempo que el déficit alemán se irá acercando a cero y en ese momento Berlín presionará a Bruselas para que presione a Madrid para situar el déficit por debajo del cuatro o el tres, lo que supone austeridad masiva de nuevo.
La Deuda
También el BCE está movilizando miles de millones para aplacar la presión de los mercados sobre la deuda de los países más golpeados, como es el caso de España o Italia. Pero el problema es que esas herramientas no son efectivas pues se está imprimiendo dinero para que pueda haber créditos, pero el problema real que afronta Europa es el de las bancarrotas por falta de liquidez y el de un banco central que sólo puede dar créditos y comprar tiempo.
Italia, con una deuda pública más alta que España, ha sido incapaz de bajarla del 130% en los años buenos, pero no le importa a nadie. La sostenibilidad de la deuda pública es un asunto político, no es un asunto económico, ya que depende de las instituciones que se tenga. Por ejemplo, Japón tiene una deuda pública del 250% de su PIB y aún vende bonos con tasas de interés negativas, la mayoría de su deuda está en manos japonesas, tienen su banco central, superávit en la balanza comercial.
El MEDE
El MEDE es el monedero de la troika, es el prestamista de la zona euro. No hay duda de que sus tasas de interés son bajas, mucho menores que acudir a los mercados. Pero hay condiciones vinculadas. En estas negociaciones que este fin de semana serán cara a cara, se considera que Sánchez ha cometido un error definitorio en su carrera al abandonar la pelea por los eurobonos y, probablemente, quedará marcado por ello como le ocurrió al ex presidente francés François Hollande.
El verdadero debate. ¿Qué puede pasar?
A solo 48 horas de la cumbre nadie se atreve a vaticinar el resultado de la primera cita presencial de los líderes europeos desde febrero. Bruselas teme que el derecho de veto país ponga en peligro la operatividad del Fondo de Recuperación (el verdadero caballo de batalla). Las fuentes diplomáticas consultadas coinciden en que todas las salvedades y demandas son superables, salvo las planteadas por los Países Bajos. Ese consenso pasaría por crear un fondo de recuperación —aunque algo inferior a los 750.000 millones de euros propuestos por la Comisión Europea— y un proyecto presupuestario para 2021-2027 de algo más del billón de euros, 40.000 millones por debajo del proyecto presentado por la Comisión a finales de mayo. Fuentes comunitarias reconocen que durante la cumbre que arranca el viernes todavía será necesario hacer nuevas concesiones. La más significativa y simbólica será la rebaja de los 750.000 millones del fondo. La rebaja de otras partidas podría dejar el fondo en unos 710.000 millones, aunque la tijera de los frugales aspira a visualizar aún más la poda con una cifra que empiece por seis. La mayoría de las delegaciones parecen resignadas siempre y cuando se mantenga un porcentaje mayor de subsidios que de créditos.
En resumen, la Comisión Europea presentó el 27 de mayo un PLAN DE RECUPERACIÓN Next Generation EU (NGEU) para la Unión Europea por valor de los 750.000 millones a repartir en dos años y que sería canalizado a los gobiernos principalmente a través de transferencias directas, subsidios sin devolución, de 432.200, 66.800 millones en avales para movilizar nuevos recursos y préstamos de 250.000 millones.
La Comisión Europea había propuesto adjudicar las ayudas con base en datos ya conocidos, como la tasa media de paro entre 2015 y 2019. Ante las críticas a esa mirada retrospectiva, se ha planteado que el 70% de las ayudas se distribuyan con arreglo al criterio de la Comisión, que coloca a Italia, España, Francia y Polonia, como los principales beneficiarios, y que el 30% restante se deje para repartir con arreglo al impacto real de la pandemia, verificable en 2022. Bruselas sugiere volver al sistema inicial.
Los frugales (Países Bajos, Austria, Suecia Y Dinamarca)aceptan, aunque sea a regañadientes, que una gran parte del fondo se distribuya en subsidios y no exclusivamente en préstamos como ellos pretendían pero a cambio, reclaman el compromiso de los principales beneficiarios —léase España e Italia— con reformas de calado para modernizar y fortalecer sus economías.. Y para lograrlo, desean que las ayudas vayan acompañadas de un detallado y exigente plan de transformación económica. Tanto España como Italia aceptan que los fondos deben ir ligados a cierta condicionalidad, pero solo la que esté vinculada a los grandes objetivos de la UE en materias como transformación medioambiental y digital o en inclusividad social. Baza a pelear y, probablemente, a repartir.
La Comisión Europea, en su proyecto del fondo de recuperación, se había reservado la última palabra sobre la distribución de los jugosos recursos. Pero ni los frugales ni el Gobierno alemán de Angela Merkel aceptan otorgar ese poder a Bruselas. Entre el visto bueno de Bruselas y el derecho de veto de todas las capitales, Alemania propone una vía intermedia: la aprobación por mayoría cualificada de los planes nacionales de recuperación y el visto bueno de la Comisión para los desembolsos. Fuentes diplomáticas señalan que este es el punto más polémico y puede marcar el éxito o el fracaso de la cumbre.








El primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, ha afirmado este viernes que su gobierno «no cree en un sistema de transferencias» directas a los países más afectados por la pandemia dentro del fondo de recuperación.
«Si el sur necesita ayuda de otros países para gestionar la crisis, y lo entiendo porque tienen poco margen financiero para hacerlo, lo razonable es que pidamos el compromiso claro de reformas. Si los préstamos se convierten en transferencias, las reformas son incluso más cruciales y (es necesaria) la absoluta garantía de que van a tener lugar», ha expresado en declaraciones a los medios antes de participar en la cumbre de líderes en Bruselas. Ha subrayado la necesidad de que el fondo europeo sirva para crear «una Europa fuerte en un mundo inestable», y eso «significa que los países que se han quedado atrás en cuanto a reformas laborales o de pensiones tienen que acelerar de nuevo