El Pacto Intergeneracional de las Pensiones

Las pensiones hay que estar reformándolas permanentemente haciendo mayores esfuerzos y no necesariamente marcados por el ciclo político, porque no gustan a casi nadie, ya que LAS PERSONAS QUE SE BENEFICIARÁN EN EL FUTURO de estas adaptaciones pueden no ser aún sensibles a ello e incluso PUEDE QUE NO HAYAN NACIDO AÚN A LA VIDA LABORAL.

Nuestro sistema de pensiones está atravesando tiempos difíciles que pueden dificultar su continuidad y transformar la histórica solidaridad intergeneracional en una especie de fraude piramidal. Debemos reaccionar; son más de 100 años en la construcción del sistema. Es cierto que hemos hecho cosas bien y mal y que hemos publicitado los problemas sin afrontar soluciones. Los tiempos preelectorales continuos son malos compañeros de viaje, pero aun así debemos tomarnos en serio la viabilidad del sistema. De ello depende el modelo de sociedad que queremos construir y el necesario pacto social.

El Sistema de Protección Social español es resumiendo en palabras llanas (y por lo tanto poco precisas): OBLIGATORIO, CONTRIBUTIVO, SOLIDARIO y de REPARTO.

CONTRIBUTIVO: la protección está en función de lo que cada uno ha contribuido (cotizado) al sistema. Pero NO es matemáticamente proporcional. Por ejemplo la prestación de desempleo («el paro») está topado tanto en su cuantía económica como en el periodo de «disfrute» (da igual haber cotizado al desempleo 6 años que 30). También las pensiones de jubilación están topadas y se marcan unas pensiones mínimas .

SOLIDARIO: Para los que no cumplan los requisitos mínimos de contributividad al sistema están los subsidios asistenciales de desempleo, las pensiones no contributivas y los complementos a mínimos de las pensiones de jubilación,…, que se financian fundamentalmente de los Presupuestos Generales del Estado (es decir, de los impuestos de todos, no sólo de los que las reciben)

DE REPARTO: las cotizaciones OBLIGATORIAS (tanto por desempleo como para jubilación, aunque con matices diferenciadores) NO se guardan en una cuenta personal de cada cotizante para cuando él mismo las precise (eso sería un sistema de capitalización) sino que se gastan al momento en pagar el desempleo y la jubilación de los que han cotizado antes por estos conceptos y ahora acceden a esos «servicios». Si «sobra» un mes va al Fondo de Reserva de la Seguridad Social («la hucha común»), si falta un mes se saca de la hucha, y si la hucha se vacía habrá que hacer frente a los pagos mediante los Presupuestos Generales del Estado (como antes de la creación de la hucha tan recientemente como el año 2002). En definitiva, como se gastan en el momento (excepto lo que sobra que va a la hucha) nadie puede robarlos (y no me refiero a los pistoleros con pistolas). En un sistema de capitalización cada uno recibe lo que ha pagado antes, es decir, se olvida la solidaridad (pensiones no contributivas, subsidios, complemento a mínimos,…) y vuelven a verse beneficiados los que han podido «ahorrar» más. Además esas cuentas las gestiona la Banca privada que los invierte según sus propios intereses y si hay pérdidas (que las hay pero nunca a su costa) pues «se siente» (véase los casos de Chile, Chicago,…).
Las cotizaciones sociales o cuotas son el porcentaje que empresas y trabajadores aportan a la Seguridad Social sobre el salario de los propios trabajadores. Las empresas aportan un 23,6% y los trabajadores un 4,7% de su salario.
La otra gran fuente de financiación son las aportaciones del Estado procedentes de los impuestos generales. Con ellas se financian la asistencia sanitaria, los complementos para mínimos de las pensiones y el presupuesto del IMSERSO que gestiona las pensiones NO contributivas junto con las CCAA.

Insisto, nuestro sistema se financia a través de un SISTEMA DE REPARTO, es decir, cada año los ingresos derivados de las cotizaciones sociales, junto a las aportaciones del Estado, sirven para pagar las pensiones de ese mismo año. A diferencia del sistema de reparto, existe el sistema de pensiones de capitalización, que consisten en una hucha que acumula ingresos que se irá capitalizando para su utilización por el propio partícipe que la genera. No es por tanto un sistema intergeneracional, sino que es individual. En este sistema se basan los sistemas privados de pensiones.

Son los trabajadores actuales, los futuros jubilados por un PACTO INTERGENERACIONAL, los que confían en que los trabajadores del futuro paguen sus pensiones cuando se hayan retirado.

A la banca no le gusta nuestro sistema porque el dinero «pasa» por sus narices pero ellos no pueden «¿gestionarlo?». Si se hacen números finos (con las inflaciones y la rentabilidad acumuladas) en nuestro sistema recibirás más de lo que has cotizado en cuanto vivas aproximadamente más de 80 años (aunque cada caso es particular, éstos números están contrastados estadísticamente)

NOTA: Considerando la pensión de jubilación como un activo donde a cambio de las cotizaciones realizadas se reciben unas prestaciones en forma de renta vitalicia, la RENTABILIDAD se obtiene al igualar actuarialmente ambos flujos de capitales. Antes de la reforma de 2011 dicha rentabilidad era del 4,36% mientras que tras la reforma es del 4%. Los expertos opinan que el máximo sostenible sería del 3%. (que es el crecimiento medio anual del PIB real a largo plazo). La situación actual se podría calificar quizás como «excesivamente generosa».

«Vamos a una sociedad gerontocrática, dominada por los pensionistas y eso no es bueno. Lo bueno es que una sociedad esté equilibrada, en una sociedad dominada por los pensionistas será muy difícil que los impuestos no sean altísimos».

Han sucedido dos cosas fundamentales: los europeos han decidido no tener hijos y además debido a las mejoras de vida y sanitarias los mayores viven mucho más tiempo. La esperanza de vida aumenta en 100 días por cada año que pasa. El envejecimiento de la población curiosamente también intensifica el protagonismo de la población jubilada cuyo peso está llamado a ser decisivo en todas las elecciones pues los 8,5 millones de españoles que tienen 65 o más años son el nicho más numeroso del electorado (22%) y los que acuden a las urnas más fielmente (del orden del 80% suele hacerlo). SON MÁS Y VOTAN MÁS. Es interesante saber que el número de pensionistas se equipara a la suma de TODOS los autónomos más TODOS los que reciben su sueldo del Estado (funcionarios y personal laboral de TODAS las administraciones, representantes políticos de TODOS los niveles,…)

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y sin marcas de agua

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