EL GOBIERNO ABRE LA PUERTA PARA CONTRATAR A EMPLEADOS EN EL EXTRANJERO

El BOE publica la modificación del catálogo de ocupaciones de difícil cobertura, que no se modificaba desde 2008, tras una importante pugna entre Seguridad Social y Trabajo

 

El Gobierno ha publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) un nuevo catálogo de ocupaciones de difícil cobertura. Se trata de una actualización del anterior listado de perfiles profesionales que las empresas españolas necesitan y no encuentran hasta tal punto que se les autoriza a contratar a personal fuera del país.

 

El catálogo hasta el momento solo se permitía buscar fuera de España a deportistas de élite y puestos ligados a la marina, la actualización abre la posibilidad de contratar a empleados para cubrir perfiles muy concretos del sector de la construcción:  carpinteros de aluminio, metálico y pvc; montadores de carpintería metálica, aluminio y pvc; instaladores electricistas de edificios y viviendas; instaladores electricistas en general; conductores-operadores de grúa en camión; conductores-operadores de grúa fija -, y conductores-operadores de grúa móvil.

 

 

Los cambios se han producido tras meses de importante tensión al respecto entre los ministerios de Seguridad Social -que también incluye la cartera de Migraciones- y de Trabajo. Mientras que Escrivá se ha mantenido a favor de buscar trabajadores fuera del país para aquellos sectores donde las empresas están notando escasez, el de Yolanda Díaz ha rechazado con fuerza la contratación en origen porque se trataría de un problema de condiciones laborales y remediarlo estaría en mano de los empresarios: “Paguen más y no les faltarán trabajadores” dijo en el Congreso Yolanda Díaz.

 

La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) estima una falta de 700.000 trabajadores y además serían también necesarios 250.000 puestos de trabajo que se espera que genere en la construcción el Plan de Recuperación, el proyecto a cambio del que España recibirá 140.000 millones de euros de fondos europeos.

 

Cuatro de cada 10 nuevos afiliados a la Seguridad Social ya son extranjeros

Los trabajadores extranjeros están pilotando el crecimiento de afiliados a la Seguridad Social. En los 12 últimos meses, hasta julio, la afiliación media de extranjeros ha sumado 243.748 cotizantes más, esto es el 10% más en el mismo mes del año anterior. En el mismo periodo, los cotizantes de origen español apenas han crecido el 1,7%, después de haber ganado 307.172 ocupados en el último año. Así, de los 550.921 nuevos afiliados que la Seguridad Social ha ganado en el último año, el 40% son de origen extranjero. Es decir, 4 de cada 10 nuevos afiliados ya son de origen extranjero.

 

En 10 años, el número de afiliados extranjeros ha aumentado en más de un millón de personas. En 2013, el peso de estos cotizantes sobre el total era del 10%, tres puntos por debajo del nivel actual. En 2015, cuando se retomó la recuperación del empleo tras las crisis financiera, apenas uno de cada 10 nuevos cotizantes era de origen extranjero; esta ratio llegó a 3 de cada 10 en julio de 2022. En julio de 2023 ya algo más de cuatro de cada 10 nuevos cotizantes a la Seguridad Social eran de origen foráneo.

 

Catalunya absorbe el 24,52% del total de trabajadores extranjeros en el país; Madrid, el 20,28% y Valencia, el 11,03%, casi al mismo nivel que Andalucía (10,93%) y por delante de Baleares (5,42%) y del resto de comunidades.

 

Los trabajadores extranjeros aportan el 9,9% de los ingresos de la seguridad social a través de sus cotizaciones mientras que sólo perciben el 0,9% del gasto del sistema en forma de pensiones, lo que tiene que ver con que es una población fundamentalmente joven. Además del impacto sobre la Seguridad Social, las arcas del Estado perderían un 4,5% de su recaudación sin los trabajadores extranjeros, a lo que se sumaría la pérdida de ingresos con base en otros conceptos fiscales. Si se marcharan todos los inmigrantes de España, desaparecería el 15% de la población, cifra que ascendería al 16% si se tiene en cuenta la población activa.

 

Además según la estadística de nacimientos, las madres del 21% de los niños nacidos entre enero y junio de 2019 son extranjeras y si prescindiéramos de ellos, el problema del envejecimiento sería mucho más acusado.

 

Alemania abre sus puertas a migrantes frente a escasez de mano de obra

Frente a una fuerte escasez de mano de obra calificado, el gobierno alemán de Olaf Scholz presentó el miércoles un proyecto de ley que busca facilitar la obtención de visas de trabajo para los ciudadanos de fuera de la Unión Europea.

 

El objetivo de la primera economía europea es atraer más trabajadores extranjeros, a contracorriente del resto de países europeos que buscan cerrar sus fronteras a la inmigración.

 

Pronto ya no será necesario presentar un contrato de trabajo para instalarse, lo cual será reemplazado por un sistema de puntos que mide el “potencial” de integración de los candidatos, como se hace ya en Canadá.

 

“Nos aseguraremos de traer al país a los trabajadores calificados que nuestra economía necesita con urgencia desde hace años”, dijo la ministra del Interior.El nuevo sistema “eliminará los obstáculos burocráticos” y “permitirá que los trabajadores calificados vengan a Alemania rápidamente y puedan comenzar” a trabajar, agregó.

 

La escasez de trabajadores calificados se ha vuelto un verdadero problema. Dos millones de puestos de trabajo se encuentran vacantes en la actualidad en Alemania, cuando la generación de los sesenta se jubila.

 

Por el envejecimiento de la población, el mercado del trabajo perderá siete millones de personas de aquí a 2035 si el gobierno no hace nada, según un estudio del Instituto de Investigación Sobre el Mercado del Trabajo (IAB).

 

Teniendo en cuenta todos los sectores, el 44% de las empresas alemanas interrogadas por el instituto Ifo señalan que fueron afectadas por la escasez de mano de obra en enero.

 

Frente a esta situación crítica, el canciller Scholz anima a los trabajadores a no jubilarse de manera anticipada, mientras las empresas experimentan la utilización creciente de robots, como en el cuidado de ancianos.

 

No obstante, Scholz advirtió en el Parlamento a comienzos del mes que recurrir a la población alemana “no será suficiente” para superar el déficit.

 

Los industriales tratan de responder a la escasez y proponen sus propias formaciones para atraer a extranjeros. La escasez puede “afectar misiones de transición importantes” en Alemania hacia “la electromovilidad o las energías renovables

 

Europa y el nuevo y necesario empleo

Probablemente, los babyboomers seamos la generación del asombro, la que ha cabalgado entre mundos más diferentes, la que se ha moldeado con cambios más profundos. Y lo hemos conseguido sin perder la cabeza… o al menos no demasiado: nacimos mecánicos y dejaremos un mundo por completo digitalizado

 

Aunque la palabra trabajo posee varias acepciones, nos quedaremos con la de ocupación retribuida, esto es, hacer algo a cambio de un salario. Trabajamos para hacer algo que precisamos o que a alguien le interesa. Las sociedades humanas se conforman gracias al trabajo de las personas que las componen, trabajos muy diversos que se organizan para que el conjunto funcione y otorgue una calidad de vida razonable a sus ciudadanos.

 

En todas las etapas históricas se trabajó pero con modelos de organización, retribución y derechos bien diferenciados. El mundo del trabajo es hijo de la sociedad que lo genera, de sus valores, prioridades y condicionantes. El concepto actual del trabajo y del empleo es fruto de una evolución que nace en la revolución industrial. Entre finales del XIX y principios del XX tomaron cuerpo la idea del trabajo asalariado, de la negociación colectiva entre sindicatos y patronales, del derecho de huelga, horarios, vacaciones, pensiones, sanidad, bajas y el largo rosario de derechos inherentes al hecho de trabajar. Desde la perspectiva sindical, los derechos laborales se habrían conseguido gracias a la lucha obrera, y los empresarios aducen que son las empresas las que crean las oportunidades, los modelos de negocio, la gestión de RRHH y a las que les interesa tener a sus trabajadores satisfechos y motivados. Ambos tienen razón.

 

Los economistas afirman que a medida que los modos de producción generan mayor valor añadido, los salarios y las condiciones de vida mejoran para todos. Los legisladores y gobiernos argumentan que las normas laborales son fruto de ideales y de acuerdos políticos. En todo caso, en última instancia, han sido los condicionantes tecnológicos los que hicieron avanzar los modos de empleo. Las normas que regulan al mundo del trabajo evolucionan en un entorno de tensión en el que gobiernos, parlamentos, sindicatos, empresarios, jueces, economistas y doctrina tratan de ordenar la realidad engendrada por los cambios tecnológicos.

 

Los principales vectores que influirán en el empleo en Europa y España estos próximos años son tres: desglobalización, tecnología y demografía.

  • La desglobalización producirá una creciente inseguridad internacional y conducirá necesariamente a una cierta reindustrialización. Actividades productivas que cedimos a los países asiáticos deberán regresar por motivos de seguridad de suministro. Esta dinámica resultará claramente positiva para el empleo.
  • El futuro será tecnológico y digital, o no será. Los europeos tenemos por delante un enorme reto para recuperar posiciones perdidas frente a americanos y asiáticos, si queremos seguir manteniendo una razonable calidad de vida. Como podemos comprobar, las sociedades más avanzadas tecnológicamente son las que mantienen un mayor y mejor empleo.
  • La demografía europea, en general, pero de manera muy acusada la española, comenzará a notar la sostenida caída de natalidad. El mercado laboral luchará por atraer a los más formados. Conviviremos con la aparente paradoja de soportar altas tasas de paro con unas cantidades crecientes de puestos de trabajo sin cubrir. Las principales causas: la inadecuación formativa a las demandas actuales, la escasa movilidad funcional y geográfica o la ineficiente gestión de la diversidad generacional. Para atender la demanda de empleos, será precisa una adecuada gestión inmigratoria, pues precisaremos trabajadores tanto cualificados como no cualificados, con el enorme reto de conseguir una adecuada política de integración. En ellas nos jugamos gran parte de nuestro futuro.

 

Para esta próxima década habrá más empleo, con un mayor componente tecnológico y que será cubierto, de manera creciente, por trabajadores procedentes de terceros países. Los tiempos, como los ríos de Heráclito, nunca se detienen. Tempus fugit

 

Fuente: The Objetive Habrá más empleo, pero…, por Manuel Pimentel (theobjective.com)

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