
Si algo nos ha enseñado esta maldita pandemia es que podemos hacer casi cualquier cosa sin salir de casa. Con confinamiento o sin él, lo cierto es que hacer determinados trámites desde casa es siempre mucho más cómodo: te libras de las interminables colas, te ahorras la gasolina, ganas tiempo… Consultar multas, vida laboral o presentar impuestos a cualquier hora son algunas de las ventajas de su uso. Eso sí, la Administración pública ofrece esta posibilidad frecuentemente sólo a través de la autenticación del certificado digital incluido en el DNI electrónico.
Hasta aquí bien, porque ya todos tenemos el DNI electrónico (el primero fue expedido en 2006) o 3.0 (empezaron a expedirse en 2015). Pero lo cierto es que en la mayoría de los casos no tenemos mucha idea de cómo utilizarlos y de las posibilidades que conllevan.
Si tiene la versión 3.0, se puede usar de dos maneras: con el mismo lector o de forma inalámbrica con el móvil o una tableta pues la principal novedad del 3.0 es la presencia de un chip con interfaz dual que permite la conexión mediante hardware , pero también de forma inalámbrica a través de la tecnología NFC (Near Field Comunication). Para usar esta funcionalidad inalámbrica sólo tiene que disponer de un smartphone o tableta con tecnología NFC y una app del servicio al que nos queremos conectar.
Si el DNI es electrónico, es necesario que contar con un lector electrónico que no ocupa mucho espacio ni es caro, también puede utilizarlo aunque el DNI sea 3.0 porque te resulta más cómodo. Existen multitud de buenos lectores electrónicos y a precios muy competitivos: Sveon (8 €), Zoweetek (15 €), Trust (12 €),…, que se conectan a un puerto USB y su instalación es muy sencilla y suelen ser compatibles además con cualquier tipo de tarjeta inteligente.
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