Las propuestas impositivas para hacer frente a la pandemia de la covid-19 que se están desplegando en nuestro país, tanto por la derecha como por la izquierda, parten de una falacia. Se dice usualmente que los gobiernosprimero deben recaudar impuestos para conseguir los euros, dólares, libras, yenes, etc., que posteriormente gastarán, y que lo que no recauden deben pedirlo prestado emitiendo deuda soberana. Pero no es cierto pues los gobiernos soberanos, por principio, obligatoriamente gastan primero y, solo después, los ciudadanos y organizaciones pagan los impuestos o compran los títulos de deuda soberana, es decir, los contribuyentes no financian nada. Sabido es que la deuda soberana (ni ninguna) se devuelve, lo que se hace es pagar los intereses, la devolución de la deuda no le beneficia al acreedor pues se queda sin su negocio,…, intenta devolver a tu banco el préstamo que te concedió y verás cuál es su reacción y los números que hace. Por algo ahora la deuda tiene incluso intereses negativos: “pagan por endeudarte”.
Si algo han demostrado la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de Japón, el Banco de Inglaterra, incluso el mismo Banco Central Europeo, es que los gobiernos soberanos desde un punto de vista monetario, nunca quiebran. Así de fácil y así de simple. Los gobiernos que emiten sus propias monedas no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero. El culto a la austeridad se deriva de la lógica del patrón oro que no es aplicable a los sistemas monetarios modernos. Por lo tanto, las políticas fiscal y monetaria pueden concentrarse en garantizar que el gasto doméstico sea el suficiente para mantener altos niveles de empleo.
El papel de los impuestos
Las funciones de los impuestos no son financiar nada, son otras. El gobierno y sus organismos son la única fuente de los fondos necesarios para pagar los impuestos que el mismo establece pueslas obligaciones tributarias pesan sobre los vendedores de bienes y servicios que desean a cambio de esa venta la moneda del gobierno. Esto permite que el gobierno se provea a sí mismo mediante el gasto de su moneda, que de otro modo no tendría ningún valor. Ese es el papel fundamental de los impuestos. Pero además los impuestos pueden tener otras dos funciones básicas.
La primera, orientar el modelo productivo pues es determinante terminar con losnuevos señores feudales, los rentistas. Esta búsqueda de rentas ahoga el crecimiento y toma muchas formas, desde subsidios del gobierno a grupos de presión, leyes que favorecen los oligopolios y una aplicación laxa de leyes de competencia.
España es un ejemplo de aplicación de todos esos mecanismos que favorecenla acumulación de renta. Por ejemplo, se ha primado en exceso la especulación con el suelo y su traslado a los precios de los inmuebles construidos sobre él, generando una de las mayores burbujas inmobiliarias de la historia. Mientras tanto distintos monopolios y oligopolios -el sector bancario- se frotan las manos. La política impositiva debe terminar con el rentismo y favorecer la actividad productiva.
La segunda función de los impuestos es limitar el poder de determinadas corporaciones e individuos. Se trata de poner un impuesto a la riqueza global y en este sentido no hay que eliminar ni el Impuesto de Sucesiones ni el de Patrimonio, solo establecer un mínimo exento del que se beneficie a la mayoría de la población, pero no a los más acaudalados. Eliminar el impuesto de sucesiones sería negativo para nuestra democracia, nuestra economía y nuestra sociedad pues conduce a una aristocracia de la riqueza que transmitirá a sus descendientes el control sobre los recursos de la nación. Todo ello basándose en la herencia y no en el mérito».
Lo que dicen: la derecha y la izquierda
Desde la derecha sus propuestas consisten en transferir los costes de la covid-19 sobre los más débiles, los pensionistas y a los trabajadores, vía devaluación salarial y retraso de los aumentos de las pensiones. Todo con tal de no subir los impuestos.
La izquierda también admite que es necesario reembolsar el déficit, pero que su coste debe ser asumido por los más ricos, como parte de una reducción general de la desigualdad. Abunda en la izquierda la idea de que el gobierno no tiene dinero propio para hacer que el gasto público no dependa del consentimiento de los ricos, lo que crea una restricción en el gasto, que no es cierta y que la izquierda repetidamente no logra superar. La izquierda lo que tiene que hacer es rechazar la austeridad por innecesaria asumiendo que un gobierno soberano monetariamente nunca puede quebrar. Bajo este planteamiento, además, podrá bajar el impuesto de la renta al factor trabajo, el impuesto de sociedades a Pymes, y reducir al mínimo posible el impuesto más injusto, el IVA. Si no lo hace deberá confiscar a los grandes rentistas y a la riqueza desmesurada de unos pocos individuos y sociedades.
Fuente: Los impuestos no financian nada (vozpopuli.com)



