Sánchez y Montero subieron 141 veces los impuestos y las cotizaciones, que ya restan 21.144 euros al salario medio
El Impuestómetro del Instituto Juan de Mariana estima que las principales medidas recaudatorias se quedan con el 53,6% del coste laboral.
El Estado español ha cruzado una línea simbólica que dice mucho sobre el rumbo fiscal del país: ya se queda con más de la mitad del salario completo de un trabajador medio. El Impuestómetro2026, elaborado por el Instituto Juan de Mariana, sitúa la carga fiscal total en 21.144 euros anuales, lo que equivale al 53,6% del coste laboral total, estimado en 39.481 euros. Es decir, de cada 100 euros que paga la empresa, el trabajador apenas ve 46,4 euros, mientras que el resto se evapora entre impuestos y cotizaciones.
El cálculo no se limita a IRPF y cotizaciones sociales. El informe incorpora también IVA, impuestos especiales, tributos municipales e incluso la incidencia económica del Impuesto de Sociedades, así como el impacto del déficit público como carga diferida. Solo en este último concepto, cada español soporta 1.112 euros adicionales, reflejo de un desequilibrio estructural que termina trasladándose a los contribuyentes.
141 incrementos
La radiografía fiscal es aún más contundente cuando se analiza la evolución reciente. Desde la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno en 2018, se han aprobado o consolidado 141 subidas de impuestos y cotizaciones sociales. No todas han sido explícitas. De hecho, buena parte del aumento se ha producido por vías silenciosas, como la no deflactación del IRPF o las revisiones catastrales, que elevan la base imponible sin necesidad de modificar los tipos nominales.
A este proceso se suman nuevas medidas previstas para 2026 que seguirán empujando al alza la factura fiscal. Entre ellas destacan el incremento del Mecanismo de Equidad Intergeneracional del 0,8% al 0,9%, la subida de la base máxima de cotización hasta los 5.101 euros mensuales, el endurecimiento de la cuota de solidaridad y la eliminación de deducciones clave para el sector agrario. Todo ello acompañado de una nueva ronda de no deflactación del IRPF en sus seis tramos.
La recaudación, desbocada
El resultado es un sistema fiscal que, lejos de estabilizarse, continúa expandiéndose. La recaudación por impuestos y cotizaciones sociales alcanzó ya los 591.679 millones de euros, equivalentes al 37,1% del PIB, tras haber crecido en más de 220.000 millones en la última década. El aumento no responde únicamente al ciclo económico, sino a un cambio estructural en la política fiscal
Pese a este incremento de la presión tributaria, España sigue presentando niveles de renta inferiores a la media europea. Esto implica que el esfuerzo fiscal exigido a los ciudadanos es especialmente elevado en términos relativos. El contribuyente español paga cada vez más en impuestos, pero no necesariamente vive mejor ni converge en ingresos con sus homólogos europeos.
El Impuestómetro introduce además una perspectiva de largo plazo que refuerza el diagnóstico: a lo largo de su vida laboral, un contribuyente medio abonará cerca de medio millón de euros en impuestos. Esta cifra ilustra la dimensión real del peso del Estado sobre la economía personal y familiar.
En definitiva, el trabajo del Instituto Juan de Mariana dibuja un escenario de escalada sostenida de la presión fiscal, caracterizado por más figuras tributarias, más cotizaciones y una recaudación creciente obtenida en gran medida por vías poco transparentes. Un modelo en el que el Estado gana peso de forma constante mientras el margen económico del ciudadano se reduce progresivamente.
La herencia de Montero: no deflactar el IRPF cuesta hasta 352 euros a las rentas medias
Una renta de 25.000 euros puede llegar a pagar entre 250 y 263 euros más a Hacienda por la no deflactación. A mayor renta, mayor ‘palo’.
La campaña de la declaración de la Renta correspondiente al ejercicio 2025 arranca este miércoles, y en ella, los contribuyentes españoles volverán a sufrir el impuesto en la sombra del Gobierno.
Y es que, desde que se desatara la tormenta inflacionista en el año 2021, la ya exministra de Hacienda, María Jesús Montero, se ha negado en redondo a deflactar la parte estatal del IRPF, lo que le ha generado suculentos ingresos al fisco por la puerta de atrás.
Récord recaudatorio
En concreto, la semana pasada conocimos que, a cierre del año 2025, la Agencia Tributaria (AEAT) se embolsó un total de 325.356 millones de euros, lo que supone un 10,4% más y 30.622 millones extra respecto al 2024.
Dentro de esa cuantía nunca vista, el IRPF volvió a coronarse como el impuesto estrella de Hacienda. Su recaudación subió el pasado año un 10,1% hasta alcanzar los 142.466 millones de euros, lo que supone casi la mitad del total de la recaudación de la AEAT y 13.058 millones más que un año antes.
Según Hacienda, «la subida en el IRPF viene derivada del mayor dinamismo laboral». Con estas palabras, la AEAT obvia los beneficios de la no deflactación de la tarifa en los ingresos estatales.
Cabe recordar que deflactar la tarifa del IRPF consiste en tener en cuenta la inflación a la hora de cobrar impuestos impidiendo que un contribuyente pague más a Hacienda cuando su poder adquisitivo no ha aumentado. Este mecanismo es conocido como «progresividad en frío». Al ignorar este efecto, Hacienda lleva a cabo una subida de impuestos silenciosa (sin pasar por el Congreso). Teniendo en cuenta que el IPC desde febrero de 2021 hasta febrero de 2026 se ha disparado casi un 24%, los elevados beneficios para el Ejecutivo de Pedro Sánchez son evidentes.
El ‘palo’ de Hacienda por la puerta de atrás
Ayer martes, el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) volvió a denunciar el golpe al contribuyente: «la no deflactación de la tarifa del IRPF, a nivel estatal, y la falta de actualización de los mínimos personales y familiares y otros parámetros en un entorno inflacionista».
Según los ejemplos elaborados por estos economistas, un contribuyente con una renta de 25.000 euros puede llegar a pagar entre 250 y 263 euros más a Hacienda (dependiendo de la comunidad autónoma en la que viva), como consecuencia de no ajustar el impuesto a la inflación acumulada entre 2022 y 2026. El cálculo parte de una subida acumulada aproximada del 18,10% del IPC.
En el caso de rentas medias de 30.000 euros al año, el palo va desde los 337 euros hasta los 352 euros. Para rentas de 40.000 euros, la factura de la no deflactación está entre los 522 y los 528 euros.
Para las rentas altas, los ciudadanos con ingresos de 70.000 euros estarían sufriendo una estocada que va desde los 750 euros a los 769. Un contribuyente con una renta de 400.000 euros se enfrentaría a un golpe de más de 2.100 euros.



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