El absentismo y las bajas laborales se elevan el 20% en un año y alcanzan ya cotas históricas

El caos sanitario y el envejecimiento de la población trabajadora incrementan la magnitud del problema

Las bajas por incapacidad temporal y el absentismo siguen imparables desde la pandemia y se han convertido en uno de los problemas más acuciantes del mercado laboral. Las bajas suponen un coste añadido muy importante para los empresarios y la Seguridad Social. Además lastran la productividad y tras ella se ocultan asuntos clave como cuántos ocupados realmente acuden a sus puestos de trabajo.

El caos sanitario y el envejecimiento de los trabajadores, muchos al borde la jubilación, han sido detonantes para registros de récord. Los datos  proceden de la Estadística de Incapacidad Temporal de la Seguridad Social y del Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo que elaboran BBVA Research, Fedea y Sagardoy Abogados.

Los datos de la Seguridad Social muestran que hasta octubre de 2023 la media de procesos de baja mensual alcanzó los 688.680, 115.000 más que la media de 2022 -año completo-. Esto supone un 20% más que ese año y un 62% por encima de los registros de 2021 –año de la reforma laboral-. Con respecto a la pandemia la diferencia ronda el 88%. Del análisis se excluyen las bajas de autónomos y por enfermedades profesionales. Otro de los datos que refuerza el preocupante contexto es la prevalencia por cada mil trabajadores protegidos. Ésta llegó a 53 en octubre, frente a apenas 43,6 de media que se registraron un año antes.

Bajas laborales y ocupación

El número de bajas por contingencias comunes del pasado año es el más alto de toda la serie histórica que comienza en 2002. El contraste de los datos de la serie con los de la Encuesta de Población Activa (EPA) debilitan la explicación de que buena parte del aumento se deba a la subida de ocupación. En 2007, con un número de ocupados similar al actual y con tasas de actividad superiores, se recogió una media mensual de bajas de 483.000. Son 205.000 menos que las de 2023 y un 43% menos. Sí es cierto es que en periodo de crisis económica las bajas caen debido al desplome del empleo y al miedo a perder el trabajo.

Mientras, el último Observatorio de Fedea destaca que a pesar del aumento del número de ocupados, las horas totales trabajadas apenas variaron en el tercer trimestre. Entre los motivos, según el informe, están el crecimiento del número de ocupados que no trabajaron en la semana de referencia. Las causas de estas ausencias son, sobre todo, el incremento de las bajas por enfermedad o incapacidad temporal «que afectaron a casi 895.000 trabajadores» y el avance limitado de la jornada laboral.

El coste de las bajas, que asume principalmente la Seguridad Social, no ha parado de crecer. Según el último informe de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), en 2023 aumentó otro 15% hasta alcanzar los 25.000 millones de euros. Según el estudio, 1.370.000 trabajadores no acudiera ni un solo día a trabajar durante 2022.

Colapso sanitario y ‘baby boom’

Entre las causas más factibles de este aumento de las bajas laborales están el colapso sanitario tras la pandemia y el envejecimiento de la fuerza laboral. Los exámenes médicos siguen demorándose más de lo que deberían, en parte por la falta de efectivos sanitarios. La burocracia también contribuye al embotellamiento de las tramitaciones. Otro de los factores determinantes es el envejecimiento de las plantillas y los problemas de salud de los trabajadores de más edad.

Orense, Lugo, Palencia y León y Asturias, con un número elevado de ciudadanos mayores, tienen tasas de prevalencia por cada mil trabajadores protegidos por encima de la media. En la lista también aparecen provincias netamente turísticas -Tenerife, Las Palmas y Murcia- y las tres vascas. El envejecimiento de los trabajadores seguirá aumentando vinculado en buena medida al retraso de la edad de jubilación seguirá empeorando los indicadores.

Requisitos de contingencias comunes

Para cobrar una baja hay que estar dado de alta en la Seguridad Social. Si la baja es por contingencias comunes, es necesario haber cotizado al menos 180 días en los cinco años anteriores. Si la baja es por contingencias profesionales no es necesario tener cotizaciones anteriores.

Durante los tres primeros días de la baja médica por enfermedad común o accidente no laboral el trabajador no percibe ningún importe. La empresa se hace cargo del pago entre los días 4 y 15 de la baja asumiendo el gasto. A partir del día 16, comienza el pago delegado. La empresa sigue ingresando el dinero al trabajador pero se lo reembolsa la Seguridad Social. El empresario hace una labor de intermediación y el trabajador recibe la ayuda con la misma regularidad de la nómina.

Desde el 20 de febrero de 2020, no es posible despedir al trabajador por bajas médicas acumuladas. El gobierno en esta fecha, derogó el artículo 52.d) del Estatuto de los Trabajadores, que era la norma que permitía el llamado ‘despido objetivo por bajas justificadas’.

Fuente: The Objetive El absentismo y las bajas laborales se elevan el 20% en un año y alcanzan ya cotas históricas (theobjective.com)

 

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