El optimismo exacerbado de Pedro Sánchez sobre la situación de España no tiene límites. El líder del PSOE ha comparecido este lunes para hacer balance del curso político y en su exposición todo han sido felicitaciones a su propia gestión.
De hecho, la «moto» y el «cohete económico» de los que presumía Sánchez hace unos meses ya se han quedado cortos para el presidente del Gobierno. Sánchez ya habla del «sueño español».
Turismo, empleo, pensiones, infraestructuras, tejido productivo, seguridad en las calles, dinamismo, poder adquisitivo, vivienda, crecimiento, sostenibilidad ambiental… Cualquier área de nuestra economía está pasando por su mejor momento, según el jefe de los socialistas, que se ha atribuido «parte» de los méritos. «En parte, la buena evolución de España se debe al Gobierno progresista» ha aplaudido.
Durante todo su discurso, Sánchez no ha tenido tiempo para la autocrítica. El presidente del Gobierno no ha querido ver todas las sombras que se ciernen sobre la economía española y ha ignorado las siguientes problemáticas que están lastrando el futuro de los españoles.
Asfixia impositiva y de cotizaciones
El Gobierno, con María Jesús Montero a la cabeza, ha cerrado el último ejercicio con otro récord recaudatorio: las arcas del Estado se llenaron en casi 295.000 millones de euros en 2024. Cabe recordar que el Ejecutivo de Sánchez es uno de los que más tributos nuevos le ha impuesto a la población durante su mandato.
El impuesto a los envases de plástico, la Tasa Tobin, la Tasa Google o los impuestos «extraordinarios» a banca y eléctricas son algunos ejemplos a lo que hay que sumar la no deflactación del IRPF, que supone una subida impositiva por la puerta de atrás.
Por el lado de las cotizaciones sociales, en 2024, los ingresos por los impuestos al trabajo en España alcanzaron los 199.595 millones de euros, superando también el máximo histórico del año anterior..
Más gasto y más deuda
La adicción del Ejecutivo socialista por el gasto público y la deuda no tiene parangón. A cierre de 2024, el gasto público alcanzó el récord de los 722.846 millones de euros rompiendo la barrera de los 700.000 millones y representando el 45,4% del PIB. Esta cuantía supone más de 200.000 millones extra desde los 503.193 millones de gasto público con el que cerró España el 2018, el primer ejercicio con Sánchez en el Gobierno.
En el caso de la deuda, los pasivos del Estado también están en niveles récord. A cierre de 2024 el endeudamiento público llegó hasta los 1,62 billones de euros, lo que supone unos 400.000 millones más que los 1,2 billones de 2018.
Fiasco en el sector de la vivienda
Aunque Sánchez ha presumido en su intervención de la vivienda social creada («un 8% más de viviendas de protección oficial»), la asfixia del mercado de la vivienda en España es manifiesta. Así, el desajuste entre la oferta y la demanda sigue empujando los precios al alza en todo el país, y el efecto es todavía mayor en los alquileres.
Según el último Observatorio del Alquiler, de media, por un alquiler residencial en España se pagan 1.155 euros, «el dato más alto hasta la fecha». Mientras aumenta la demanda, la oferta de vivienda disponible para alquilar disminuye hasta los 702.819 inmuebles, una cifra que sigue disminuyendo respecto a años anteriores.
Tres décadas perdidas
Una de las afirmaciones en las que más ímpetu ha puesto Sánchez es que «la renta real de los hogares españoles ha subido un 9% desde 2018». Por renta real entendemos descontada la inflación y el IRPF, y aunque según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) es cierto, Sánchez obvia que la renta real media de los españoles estaría por debajo del dato de 2008 y que, además, ese dato estaría maquillado por la actualización de las pensiones o el aumento de beneficiarios de prestaciones como el IMV, como explica Jon González.
Las rentas reales de los hogares han crecido un 9% entre 2018-2023 (correcto, dato ECV).
Desagregado en términos reales (datos AEAT):
🔸Salario públio medio: -0,8%
🔸Salario privado medio: -2,5%
🔸Pensión pública media: +5,3%
🔸Ingresos profesionales medios: -0,8%
En este sentido, los últimos datos de la OCDE también vienen a confirmar el estancamiento de los salarios españoles en las últimas tres décadas. Y es que, los salarios reales en los últimos 30 años sólo habrían crecido un 2,76%, lo que supone el cuarto peor de los 38 países miembros.
Seguridad Social
Sánchez ha presumido de haber revalorizado las pensiones e inyectado «en este semestre 1.800 millones de euros adicionales al Fondo de Reserva de la Seguridad Social». Lo que el líder del PSOE no dice es que esta inyección se debe a que, en 2023, su Ejecutivo estrenó una subida de cotizaciones sin precedentes en España que afecta a los más de 22 millones de trabajadores, empresarios y autónomos del país y que sube cada vez más todos los 1 de enero a través del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI). A pesar de esta subida de cotizaciones sociales extra, la deuda de la Seguridad Social está en récord de los 126.170 millones.
Los datos que desmienten a Sánchez: España está a la cola de la UE pese a sus «avances sociales»
Pedro Sánchez ha hecho balance de la primera mitad de la legislatura con un sorprendente triunfalismo basado en un discurso económico que pocos expertos dan por bueno y que se centró en la mejora de las condiciones económicas y sociales durante su mandato. Sin embargo, el análisis realizado refleja que en buena parte de estos indicadores España está por debajo de la media europea, muy lejos de las cifras de las principales economías del continente como Alemania, Francia e Italia, y en buena parte a la cola de todo el continente.
La afirmación del presidente del Gobierno que más sorpresa causó durante la intervención fue que la renta disponible real de los hogares españoles «es un 9% más alta que en 2018». Sánchez intentó responder a los «agoreros que dicen que España está peor» indicando que «objetivamente» los datos dicen que el país está mejor en cuanto a sus indicadores sociales. Sin embargo, hay que rebuscar mucho en las cifras para encontrar algo parecido a esta cifra.
Es el caso del Producto Interior Bruto (PIB) per cápita ajustado por poder adquisitivo, que llegó a los 36.300 euros al cerrar el año 2024, esto es un 31,5% de crecimiento desde 2018, aunque con el efecto de la inflación se reduce a un 9%. Un crecimiento que en la Unión Europea fue del 29,7% (7,2% descontando la inflación) y en la eurozona del 26,7%, (un 4,2% real). Una cifra que nos coloca en el noveno lugar del continente y todavía por debajo de la media europea.
Estos datos reflejan que España está a la misma distancia de la convergencia europea que ya tenía en 1999, hace 25 años y a las puertas de la entrada oficial del euro. El país se encuentra en el 92% de la media del PIB per cápita por poder adquisitivo del continente. Se ha crecido, como dice Sánchez, pero todavía muy por debajo de buena parte de nuestros socios, lo que nos deja actualmente en el puesto 15 de los 27 países de la Unión Europea en este indicador.
La segunda cifra que más se parece a este dato es la de renta anual neta media por tipo de hogar, indicador del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que ha crecido un 30,2% en términos reales entre 2018 y 2024, un 7,7% si excluimos el efecto de la inflación (un 22,5% acumulado en este periodo) durante este mismo periodo. Un dato que además está ‘dopado’ por el gran crecimiento de la renta de los hogares sin niños, que subió un 12%.
Por otro lado, Eurostat indica que el PIB per cápita (excluyendo el efecto de la inflación e indicador reconocido internacionalmente como medida para medir el crecimiento de la renta) creció un 4,2% entre 2018 y 2024 hasta los 27.740 euros, 1.120 más por persona, pese a que en ese tiempo el PIB aumentó en 286.000 millones, un 23% más. Esto nos deja en el lugar 14 de 27 países del bloque comunitario y lejos de la media de 36.760 de la eurozona (4,4% más) y de los 33.530 de los 27 (5,8% de alza).
En el caso del empleo, Sánchez ha dicho que España ha batido un nuevo récord al superar los 22 millones de ocupados, de los cuales más de diez millones son mujeres, y la tasa de paro ha caído hasta el 10,3%, «la más baja desde 2008». No obstante, lo que no dice es que seguimos a la cola de la UE. Según Eurostat, en mayo seguimos estancados en el 10,8% de tasa de paro, por encima del 6,3% de la eurozona y del 5,9% de la UE. Y la quinta parte de todos los parados del continente son españoles.
Otro de los hitos que Sánchez recalcó en su intervención fue que España había reducido su desigualdad. No obstante, los datos de población en riesgo de pobreza no son nada alentadores. Las cifras europeas indican que efectivamente nuestro país ha reducido los indicadores de pobreza (tasa AROPE), pero en menor medida que sus socios comunitarios.
En 2024, España registró un 25,8% de porcentaje de la población en riesgo de pobreza y exclusión social (era del 27,3% en 2018), lo que nos sitúa en el cuarto lugar por la cola de la UE, por debajo de Bulgaria, Rumanía y Grecia y lejos de la media comunitaria del 21%. Por otro lado, está referida a personas con niños dependientes fue del 30,2%; la tercera más alta y solo superados por Bulgaria y Rumanía. Y muy lejos del 21,9% de la media de la Unión Europea.
En el caso de la vivienda, Sánchez ha indicado que en últimos seis meses, «se ha incrementado el número de viviendas de protección oficial un 8% y hemos contribuido a que la construcción de obra nueva se incremente un 13%, hasta ser ya la mayor de los últimos doce años». La realidad es que estos planes están lejos de dar sus frutos. Sin ir más lejos, los últimos datos publicados por la oficina de estadísticas comunitaria dicen que el alza interanual en el primer trimestre del año fue del 12,3%. Equivalente al 13,1% de subida registrado en igual periodo de 2007, en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria y a las puertas de la crisis económica.
Otro de los logros que ha citado Sánchez es el de los fondos europeos Next Generation. Ha dicho que somos el país de la Unión Europa que más fondos no reembolsables ha recibido y que, «hace apenas dos semanas», se aprobó el quinto desembolso por valor de más de 24.000 millones de euros. Lo que no dice es que se retuvieron 1.000 millones por no cumplir compromisos y que solo se han adjudicado 54.521 millones adjudicados, el 33,4% de los 163.800 asignados a España. Un dato que no refleja siquiera que este montante esté íntegramente desembolsado y sin contar empresas que han renunciado a las ayudas por estar fuera de plazo.
Por último, Sánchez destacó que «otro año más, y por tercero consecutivo», «España será la gran economía europea que más crezca, según todos los organismos internacionales». Este es probablemente el único indicador en el que no se equivoca aunque la realidad es que estos mismos organismos también comienzan a advertir que esta coyuntura está mostrando síntomas de agotamiento precisamente porque el gasto público (que ha impulsado la economía) se frena y porque la inversión y el comercio exterior están perdiendo pujanza.
Fuentes:
Los datos desmienten a Sánchez: España está a la cola de la UE pese a sus «avances sociales»






El presidente del Gobierno se mostró orgulloso de haber proporcionado a los ciudadanos el mejor de los mundos posibles. Como prueba de su incontinente felicidad sirvan estas perlas: «Hoy España tiene una situación económica como ningún otro país europeo»; «crece, crea empleo y reduce la desigualdad como nunca»; «la España real es un modelo de éxito a seguir en el mundo»; «no voy a decir que tenemos las calles más seguras, pero casi»… Despachó otro festival de propaganda oficial marca de la casa con la tormenta perfecta de datos y gráficos con el engaño, la manipulación y el desfase como hilos conductores. El relato sanchista envió el mismo mensaje simplista y populista que embadurna la España que funciona, que es la suya. Sánchez ha naturalizado tanto la anomalía, la excepcionalidad democrática y la adulteración constitucional enfocadas en su deriva personalista que ni se inmuta ni lo oculta. Abiertamente, se reafirmó en que agotará la legislatura con o sin Presupuestos, con o sin legislativo, con o sin mayoría en el hemiciclo, con o sin aval ciudadano. La cuestión es obvia: si su gestión resulta tan perfecta, ¿por qué admite que si convocara elecciones arrasaría el centro derecha? ¿Por qué las encuestas lo rubrican? Los procesos abiertos a su familia y sus colaboradores son espadas de Damocles. El futuro no está en sus manos y sus socios pueden darlo por amortizado en cualquier momento.