Los inmigrantes declaran una media de 17.849 euros de ingresos frente a los 24.861 de los españoles
La aportación de los trabajadores extranjeros al IRPF, la figura tributaria que más ingresos aporta a las arcas del Estado, es sensiblemente inferior a la que realizan los nacionales. Su contribución es todavía exigua y la regularización anunciada por el Gobierno no paliará esta diferencia. Según la estadística oficial de la declaración de la renta realizada en 2024 (últimos datos detallados disponibles), los inmigrantes consignaron unos ingresos medios (individuales) por rendimiento de trabajo de 17.849 euros. Mientras, los españoles computaron 24.861 euros.
Esta diferencia supone una ‘brecha fiscal’ de 7.012 euros. Es decir, los foráneos declararon ganar un 28,2% menos que los nacionales. Esta diferencia se debe posiblemente a la también brecha salarial, en muchos casos como consecuencia de la sobreoferta laboral en los sectores relacionados con los servicios, en particular con la hostelería y el comercio, donde se ubica la mayor parte de estos ocupados; y también a la existencia de un mayor grado de economía sumergida en este colectivo dónde abunda el pluriempleo ‘opaco’ para contrarrestar en muchos casos el subempleo y los bajos salarios de la ‘economía oficial’.
En los datos de la Agencia Tributaria se aprecia además que la evolución del pago final a Hacienda (cuota líquida) en los últimos años es también equidistante. Así, la liquidación del IRPF de los españoles ha crecido en casi un 5% (de 6.875 a esos 7.186 euros) respecto al año anterior mientras que el alza es del 20% desde 2018 cuando Sánchez llegó a La Moncloa (de 6.010 euros a esos 7.186).
Por su parte, la cuota líquida a pagar de los extranjeros es similar a la de la declaración del año precedente pero su crecimiento desde 2018 sólo llega al 12,2% (de 5.302 a esos 5.948 euros). Ello se debe en parte a la progresividad de impuesto (paga más el que más declara) y a los efectos de la no deflactación de la tarifa y de las deducciones, que genera un aumento del impuesto y mayor recaudación por la no adecuación a la inflación, y que viene arrastrándose desde 2015 (en la UE es automática).
Según los datos económicos declarados por todas las rentas (trabajo, capital mobiliario, bienes inmuebles, actividades económicas y regímenes especiales), en ese ejercicio aparecían 1,7 millones de contribuyentes foráneos con un importe global de ingresos de 30.776 millones de euros (frente a los 20,4 millones nacionales por un saldo de 514.872 millones). Es decir, la media de los ingresos totales declarados por los extranjeros fue de 18.090 euros frente a los 25.204 euros de los españoles.
En todo caso, representaron ese año el 7,7% de los declarantes totales en España pero sólo el 5,6% de los ingresos. A la hora de medir la presencia y el esfuerzo fiscal por habitante, todo esto significa que prácticamente el 49% de los ciudadanos españoles declara obtener ingresos mientras que sólo aparecen poco más del 20% de los extranjeros censados oficialmente en aquel momento.
Rentas de trabajo y capital
Aunque no todos los trabajadores que obtienen rendimientos de trabajo están obligados a realizar la declaración (depende de los ingresos y del número de pagadores), en los datos de la Agencia Tributaria sólo constan poco más de 1,4 millones inmigrantes frente a los más de 2,9 millones de cotizantes que figuraban en ese año en la Seguridad Social (a la EPA le sale que hay casi 3,6 millones de ocupados).
Las rentas salariales computables netas alcanzaron en su totalidad los 26.000 millones después de aplicarse unos 10.000 millones de reducciones y de gastos deducibles. Entre ellas, destaca la deducción media de 1.336 euros por las cotizaciones a la Seguridad Social (frente a los 1.815 de los trabajadores nacionales) que supusieron una aportación global de casi 2.100 millones. En estas minoraciones llama la atención que los gastos medios de defensa jurídica de litigios con el empleador llegan a 262 euros en los foráneos frente a los 250 de los nacionales.
Hay también 463.511 extranjeros que declararon ingresos mobiliarios en este ejercicio por un importe neto de casi 1.100 millones (esos 2.367 euros de media individuales frente a los 2.089 de los españoles) que se integran en la base imponible del ahorro y en la general. Representan el 5% del conjunto de declarantes totales en España.
En las declaraciones de las rentas de bienes inmuebles aparecen 217.000 foráneos con unos rendimientos conjuntos de 1.126 millones, que se quedan en 546 millones netos tras las reducciones y deducciones aplicadas. Representan el 2,4% de los contribuyentes que declaran estos rendimientos en España así como el 3,2% de los ingresos totales obtenidos.
Gastos deducibles en la declaración
En cuanto a los gastos deducibles que incorporan a la declaración, son más cuantiosos respecto a los que manifiestan los españoles. Por ejemplo, se aplican una media de 1.072 euros de gastos de comunidad frente a los 968 de los nacionales; en la formalización de contratos aparecen 1.412 euros frente a los 791 de los locales; en gastos de defensa jurídica añaden 1.092 euros frente a los 727 de los nativos; por servicios y suministros (luz, agua, internet o gas) suman 1.198 euros frente a los 693 de los españoles; y, por ejemplo, se deducen 2.753 euros por saldos de dudoso cobro frente a los 2.373 euros de los nacionales.
Hay además 272.513 extranjeros que declaran ingresos por actividades económicas como autónomos o pequeños empresarios por un importe total de 4.000 millones. La media son esos 14.846 euros (prácticamente la misma que los españoles). Pero en el detalle hay diferencias. Así, los foráneos manifiestan obtener menos rendimientos en estimación directa (la más habitual), ya que declaran ganar 15.822 euros frente a los 20.591 euros de los nacionales una vez aplicadas las reducciones preceptivas.
Mientras, por rendimiento en estimación objetiva dicen ganar una media de 11.079 euros frente a los 9.212 euros de los españoles. Pero, curiosamente los foráneos declaran un rendimiento neto por actividades agrícolas más elevado de 7.363 euros mientras que los nacionales se quedan en sólo 2.783 euros.
En cuanto a las deducciones que se aplican por la situación familiar, los extranjeros se benefician de tener más hijos y los españoles de tener más ascendientes cercanos a la hora de medir el arraigo. Declaran 1,7 hijos de media frente a los 1,6 de los nacionales en la declaración individual mientras que en la conjunta llegan a 2,2 hijos frente a los 1,7 de los españoles. Además, el 4,1% de las declaraciones individuales de los extranjeros consigna una deducción media por maternidad frente al 3% de las nacionales (la media se sitúa en el entorno de los 1.000 euros en ambos casos).
Por ascendientes, el 1,1% opta a la deducción frente al 2% de los españoles. Y por familia numerosa, los inmigrantes se aplican una deducción media de 922 euros en el supuesto general y de 2.069 en el de familia de categoría especial mientras que en los nacionales ese importe es de 872 y 2.280 euros respectivamente.
Fuente: Brecha fiscal: los extranjeros declaran un 28% menos de ingresos por IRPF que los nacionales


