En la actualidad, la revalorización de las pensiones se calcula en función del IPC medio, elaborado a partir de una cesta de bienes y servicios, que no refleja el consumo real de las personas pensionistas.
Esta cesta incluye partidas como ocio, turismo, bienes tecnológicos, etc., que apenas forman parte del gasto habitual de un gran porcentaje del colectivo pensionista, mientras que los productos esenciales quedan diluidos en una media que rebaja artificialmente la subida final.
En nuestro país alrededor del 80% de los ingresos se destinan a cubrir alimentación, electricidad, otros combustibles, vivienda y medicamentos. La subida media de estos productos ha sido:
– Alimentación: 2,4%.
– Gastos de vivienda, electricidad, agua y otros combustibles: 6,8%.
– Medicinas: 2%.
En conjunto, la subida media de estos productos suponen una media del 3,7%, un punto porcentual superior al 2,7% que se ha aplicado a la revalorización de las pensiones en 2026.
En cuanto al reparto del gasto en la pensión, la mayor parte se destina a vivienda, agua, electricidad y gas (38%), seguida de alimentación (18%), transporte (8%) y ocio (5%).
Además, el 80% de los jubilados vive en una vivienda en propiedad, mientras que el 20% reside de alquiler, siendo este último grupo el que presenta mayor riesgo de pobreza entre los mayores de 65 años.
De estos datos podemos deducir que, en general, vamos acumulando pérdida de poder adquisitivo y que las subidas porcentuales mayores no son suficientes para garantizar pensiones dignas.
Las pensiones generan cada vez más preocupación en España, ya que muchos ciudadanos dudan de su sostenibilidad ante el envejecimiento de la población y la pérdida de poder adquisitivo provocada por el aumento del coste de vida.
Sin embargo, los datos de DataPulse Research muestran que la pensión pública media en España supera en un 3% el gasto anual estimado de las personas mayores de 65 años. Esto sitúa a España entre los pocos países donde, de media, los ingresos por pensión cubren los gastos básicos.
En España, la pensión media antes de impuestos es de 19.844 euros anuales, mientras que el gasto medio de una persona jubilada asciende a 19.349 euros, lo que explica ese ligero superávit del 3%.
Solo otros tres países alcanzan este equilibrio: Polonia (4%), República Checa (18%) y Rumanía (21%). En contraste, la pensión media europea es de 17.321 euros anuales, una cantidad insuficiente para cubrir el coste de vida en la mayoría de los países.
En Alemania y Francia, por ejemplo, aunque la pensión media ronda los 19.000 euros al año, el gasto anual de los jubilados supera los 24.000 y 26.000 euros, respectivamente.
Aunque la pensión pública española es suficiente en términos generales, no garantiza que todos los jubilados puedan vivir sin dificultades económicas según este estudio.


