¿Sólo una «ocurrencia» más? La Pensión por Consumo

Se trata de conseguir que todos los gastos, recurrentes o no, de cada individuo sirvan para generar ahorro a largo plazo. Ya sea mediante el consumo con una tarjeta de crédito, con el consumo de gastos recurrentes tales como la gasolina, la alimentación, la energía, o la telecomunicación, con el consumo de gastos no recurrentes tales como el ocio, la moda, etc…

Es decir, allí donde consumas, allí donde ahorras.

En 30 años de sistema privado de pensiones en España, los derechos consolidados de los partícipes rondan los 10.000 euros. Las proyecciones de 20 y 30 años mediante esta nueva forma de ahorrar podrían multiplicar entre 3 y 5 veces esta cantidad. Un factor importante a tener en cuenta es hacer trabajar ese ahorro que se va generando mediante la pensión por consumo. Para ello, dado que los objetivos de dicho ahorro son generalmente a largo plazo,  será necesario incrementar el perfil de riesgo de la inversión para que el interés compuesto de la rentabilidad haga su trabajo, especialmente en un entorno de tipos de interés tan bajo. De ahí que el producto que canalice ese ahorro deba tener un perfil de riesgo acorde al horizonte de inversión de largo plazo.

Podemos esperar a que el Estado o los políticos centren y resuelvan la problemática de las pensiones. O podemos hacerlo nosotros mismos creando y fomentando este cuarto pilar.

Fuente: Pensumo

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y sin marcas de agua

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