SE ABREN LAS COSTURAS DE LA SEUDO REFORMA LABORAL

La tasa de bajas de afiliación aumenta para los dos tipos de contrato a máximos de la serie histórica

Los más perjudicados son los contratos fijos discontinuos

 

Trabajo de nombre “fijo· pero inestable

La reforma laboral cumple sus dos primeros años en vigor con resultados que puede parecer profundamente paradójicos. Por un lado, hay más asalariados con contrato indefinido y menos con un empleo temporal que nunca. Sin embargo, la inestabilidad de ambos tipos de empleo ha alcanzado un máximo de la serie histórica como revelan los datos de Seguridad Social.

 

La reforma laboral ha cumplido su objetivo de reducir la temporalidad del empleo y en sus dos años los afiliados con contrato temporal han pasado del 28% al 13,4%, y la mayoría de los contratos, el 60%, siguen siendo temporales y antes eran el 90%

 

Sería muy interesante poder comparar la duración real de los empleos, algo imposible porque, aunque la Seguridad Social tiene esos datos, no los publica. Otra forma es analizar la tasa de bajas medias diarias de afiliación sobre el total de asalariados, que es lo que hace el Banco de España y se deduce la peor situación de los indefinidos. La tasa de bajas se ha reducido en dos años del 0,72% al 0,59%, lo que equivale a una media de 83.000 bajas diarias sobre un saldo de más de 16 millones de afiliados medios. Pero esta mejoría se explica porque hay menos contratos temporales, y más indefinidos. La estabilidad de ambos tipos de contratos ha empeorado hasta situarse en máximos de la serie histórica que se inicia en 2009, en plena la Gran Recesión.

 

Por una parte la reducción de los empleos temporales se debe a la desaparición de los de obra y servicio con loa que podían hacerse empleos muy cortos pero también de elevada duración. Tras la reforma, la mayoría de los contratos son temporales de duración determinada (explicitada en el contrato) cuya duración se ha reducido, mientras que otros se han derivado a los indefinidos. Esto lleva a que su tasa de volatilidad se haya elevado del 2,03% al 2,22%, el máximo de la serie.

 

Por otro lado la situación de los indefinidos es más compleja y se ha pasado de una tasa del 0,15% a una del 0,32%, hablamos de 40.480 bajas diarias frente a 41.400 de los temporales, lo cual es sorprendente ya que los indefinidos, por definición, no deberían haber empeorado su comportamiento tras la reforma laboral. Ello se debe a los indefinidos fijos discontinuos. No solo han aumentado su número en términos absolutos, sino que la tasa de baja se ha disparado, del 1,08 al 2,63% y de hecho, es el tipo de empleo que mayor estabilidad ha perdido.

 

Algo que se explica porque haya más trabajadores bajo esta modalidad, sino porque sus empleos son más inestables. Hay que tener en cuenta que antes de la reforma se utilizaban ante todo en el turismo y la hostelería, pactando empleos de temporada que se reflejaban en los vacantes de las bajas, como se aprecia en el gráfico. Tras la reforma su uso se ha ampliado a otros sectores diferentes a los tradicionales de la hostelería y al turismo. y de hecho suponen el 56% de las bajas diarias de indefinidos, cuando en 2019 eran el 40%.

 

En cualquier caso, los datos muestran que hay una inestabilidad inherente al mercado laboral que un cambio legislativo centrado en las figuras de la contratación no ha resuelto. Algo que explica que España siga siendo el país con la mayor rotación laboral de la zona euro y parece que resultan necesarias reformas de mucho mayor calado para incentivar la calidad del empleo.

 

Cada uno de los 510.000 nuevos empleos estables ha tenido 28 contratos en 11 meses

La realidad es que nunca antes había habido unas estadísticas más desvirtuadas y alejadas de la realidad.

Según el Ministerio, el número de afiliados a la Seguridad Social ha crecido en 510.444 personas en los once primeros meses del año y se ha situado el cómputo total en 20.751.338 trabajadores en el mes de noviembre, descontando la estacionalidad y el efecto calendario. Es el nivel más elevado de la serie y uno de los mejores comportamientos para un período enero-noviembre”.

 

Pero, cruzando ese dato con el del número de contratos, aflora la conclusión que para lograr este dato se han realizado 14.328.052 contratos de trabajo, es decir que cada afiliado de ese grupo de 510.444 personas ha realizado de media 28 contratos en esos once meses, o lo que es lo mismo se hacen 2,5 contratos al mes, una duración media de estos contratos de casi 12 días,  todo un hito en la lucha contra la precariedad.

 

El periodo de prueba suma 825.000 ‘víctimas’ en lo que va de año

Una de las consecuencias inesperadas de la reforma laboral ha sido el repunte de los ceses por no superar el periodo de prueba. En los diez primeros meses del año se registraron 825.672 bajas de afiliación por este motivo, un 86% más que en el mismo periodo de 2021, antes del cambio legal. Aunque la peor parte con diferencia se la llevan los trabajadores con contrato indefinido, que han visto multiplicarse sus ceses por 10, hasta los 595.352.

 

España aún debe trasponer la Directiva Europea de 20 de junio de 2019, “relativa a unas condiciones laborales transparentes y previsibles”, un trámite que se vio interrumpido por el arranque del ciclo electoral, pese a que nuestro país ya incumplía los plazos de Bruselas, aunque ya revalidada en su puesto nada impide a Díaz terminar el trabajo pendiente a la mayor brevedad.

 

El anteproyecto ya redactado  dejaba sin cambios lo dispuesto para los periodos de prueba en la reforma laboral para los contratos indefinidos que establece un máximo de 6 meses para los técnicos titulados y dos meses para el resto (aunque el umbral se amplía a los tres meses para las empresas de menos de veinticinco trabajadores).

 

Para los contratos temporales la ley actual dice que aquellos “concertados por tiempo no superior a seis meses”, el periodo de prueba no podrá exceder de un mes, salvo que el convenio diga “otra cosa”. Y se establece que, en los contratos temporales de duración inferior, el periodo de prueba también se reducirá proporcionalmente con una salvedad: los contratos que duren menos de siete días, para los que se prohibía plantear un periodo de prueba.

 

Lo cierto es que las bajas por no superar el periodo de prueba entre los fijos se han disparado una 994% respecto a los niveles previos a la reforma laboral. Aunque el Gobierno ha intentado explicar el incremento por las renuncias de trabajadores no convencidos por las condiciones de las empresas, el hecho es que se sospecha de que muchas empresas usan esta vía para convertir indefinidos en temporales ‘de facto’

En cualquier caso, la negociación de la transposición de la directiva se antoja intensa, ya que apenas quedan dos semanas para concluir el año y el Ejecutivo no ha puesto sobre la mesa un nuevo borrador de anteproyecto que sustituya al redactado en 2022, al que la evolución del mercado laboral parece haber dejado desfasado, al menos en lo que se refiere al periodo de prueba.

 

La cifra de demandantes de empleo roza los 4,5 millones reales

Un análisis crítico de las estadísticas oficiales permite sacar las siguientes conclusiones:  que los demandantes de empleo ya ascienden a casi 4,5 millones, que el sistema estadístico de Yolanda Díaz oculta medio millón de parados en formación o con disponibilidad limitada, y que frente a los 2,7 millones de parados oficiales, la realidad muestra cerca de 1,2 millones de personas adicionales literalmente borradas.

 

Según del departamento de estudios del sindicato USO la cifra de demandantes de empleo supera ya los 4,4 millones reales  Pero, para USO, los más llamativo son los retoques estadísticos. “El número total de desempleados (“personas que no trabajan o que no están ocupadas”) registrados en los Servicios Públicos de empleo alcanza los 3.246.218: la suma de Parados registrados: 2.734.831, Otros no ocupados (formación): 196.552 y Con disposición limitada o demanda de empleo específico: 314.835.

 

Todas ellas son personas inscritas en el SEPE y que no trabajan, sin contabilizar los demandantes de empleo con relación laboral (fijos discontinuos) que siguen sin desglose por parte del SEPE y que, al igual que los afectados por ERTES, están incluidos en los demandantes de empleo ocupados al tener una relación laboral (aunque estén inactivos, es decir parados)”.

 

Es llamativo que más de un millón de personas estén buscando un empleo mejor (más horas, mejor remuneración, …). ¿Estas personas forman parte de ese millón largo en situación de “subempleo “a los que Eurostat hace referencia?”

 

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