RÉCORD DE BENEFICIARIOS DEL SUBSIDIO DE MAYORES DE 52 MIENTRAS LA OCDE ABOGA POR ELIMINARLO

Los mayores de 50 años que perciben el nivel asistencial superan los 545.000 al mes

 

 

Nunca desde que hay registros ha habido tantos desempleados mayores de 50 años cobrando un subsidio de paro. En 2025 se registró una media mensual de 545.393 personas, un 4,7% más que en 2024, pese a que en ese periodo el paro registrado descendió en un 4,5%. La gran mayoría, el 84%, son beneficiarios del subsidio para mayores de 52 años, una ayuda que anota también un récord de beneficiarios después de tres años en el centro de una polémica por si sus condiciones son un desincentivo para la búsqueda de empleo y un «puente de plata» para la jubilación anticipada. Una cuestión que está bajo la lupa de la OCDE, que considera que su diseño contribuye a «estancar» el desempleo sénior e insiste en «repensar» la ayuda. Aunque sus propuestas para ello supondrían, en la práctica, su desaparición

 

Los datos de 2025 sorprenden porque se producen en un ejercicio marcado por la reducción del paro, también entre los seniors. Sin embargo, esto no se traslada a sus prestaciones por desempleo, que han aumentado también en el nivel contributivo, con un incremento del 5,2%, hasta los 281.000 beneficiarios de media al mes. Eso sí, es una cifra que queda muy por debajo de los máximos de la pandemia y que es apenas la mitad de los beneficiarios del nivel asistencial, compuesto por los subsidios por desempleo, las rentas agrarias y el mencionado subsidio para mayores de 52 años.

 

Esta prestación, situada actualmente en 480 euros mensuales, tiene dos particularidades relevantes: es la única que los parados pueden cobrar hasta alcanzar la edad para jubilarse y, además, el SEPE cotiza por ellos. Lo hace por un 125% de la base mínima de cotización, es decir, una aportación equivalente a un salario de 1.726 euros de cara a su futura jubilación. Esto hace que para este parado que supera los 52 años no sea rentable aceptar un empleo en el que cobre menos. Un problema que se agrava por el hecho de que el SMI ha subido más de un 66% en los últimos años y alcanza ya -a la espera de que se apruebe la nueva subida- los 1.184 euros.

 

Esta es la tesis de la OCDE, que quedaba claramente recogida en el último ‘Economic Survey’ referido a España publicado a finales de 2025 pero que ha reflotado en artículos más recientes, el último publicado apenas hace unos días bajo el significativo título: «¿Estancados a los 52? Repensar el subsidio de desempleo para las personas mayores en España». «Aunque este apoyo protege a quienes realmente lo necesitan, su diseño puede, de forma no intencionada, debilitar los incentivos a volver al trabajo, incluso para quienes desearían hacerlo», señala el artículo firmado por Aida Caldera, Claudia Ramírez y Dimitris Mavridis.

 

Si bien el subsidio apenas supone 480 euros, para un beneficiario «aceptar un empleo a un salario bajo implica perder tanto el subsidio como las cotizaciones a la pensión que se acreditan durante el desempleo, de modo que la ganancia neta de trabajar puede ser muy reducida». En este sentido, incide en que la «evidencia reciente muestra que el desempleo de larga duración aumenta bruscamente a los 52 años, el punto en el que se accede al subsidio especial». De hecho, el análisis cita recientes estudios de la AIReF que revelan que mientras que a los 50 años menos del 5% de los beneficiarios lleva más de un año en desempleo, a los 52 esa cifra supera el 40%.

 

La idea de que este subsidio es un ‘desincentivo’ para los desempleados de mayor edad no es nueva. Son muchas las voces que consideran que el diseño de la ayuda es un problema para la activación de aquellos desempleados con menor cualificación que trabajan en sectores con empleos de baja cualificación, pero que disponen de una ‘red familiar’ que les permite esperar al momento de su jubilación, ya que su prestación será más alta gracias al subsidio que si trabajaran. Un escenario que penaliza especialmente la reactivación laboral de muchas mujeres, que suman el 54% de los beneficiarios del subsidio.

 

Un puente de plata para prejubilar

Pero también afecta a trabajadores con ahorros e ingresos altos que han sido víctimas de un despido colectivo. De hecho, el subsidio para mayores de 52 años se ha considerado una de las ‘patas’ del esquema de las mal llamadas ‘prejubilaciones’. Un pilar cada vez más relevante con la fuerte subida del SMI y, con ello, de las aportaciones del SEPE. En este caso, la pérdida por aceptar un empleo es mucho mayor, ya que la pérdida no se limita a la ‘sobrecotización’ por el subsidio, sino a otros acuerdos con su antigua empresa.

Frenar el retiro anticipado y ‘activar’ a los parados fueron los dos motivos principales por los que, en 2012 el Gobierno del PP elevó la edad de acceso a los 55 años y rebajó al 100% de la base mínima el porcentaje de aportación. Esto provocó un retroceso notable en el número de beneficiarios que se extendió hasta 2019, cuando el Ejecutivo de Pedro Sánchez devolvió la ayuda a sus condiciones iniciales. Esto disparó en un 22% el número medio de beneficiarios solo en un año. Pero siguió creciendo en los ejercicios posteriores, hasta adoptar un claro carácter ‘anticíclico’ tras la pandemia: el paro se moderaba, pero los subsidios iban en dirección contrario.

 

A finales de 2023, el Gobierno presentó una reforma de los subsidios por desempleo con el objetivo de reforzar su carácter de ayuda de acompañamiento a la búsqueda de empleo. Para ello se modificó su cobro (los primeros meses se eleva la cuantía para incentivar la activación) y su compatibilidad con un empleo, al tiempo que se reforzaba la pasarela a ayudas netamente sociales, como el IMV. Entre medias, se propuso modificar el subsidio para mayores de 52 años, reduciendo la sobrecotización del 125% a 100%. Pero al llegar al Congreso, Podemos tumbó la norma y hubo que rehacer la norma, ahora dejando la ayuda para mayores de 52 años sin cambios.

 

Como hemos contado en elEconomista.es, la reforma ha tenido un impacto llamativo: los beneficiarios del subsidio para mayores de 52 años han aumentado un 5,5% entre 2023 y 2025, pero los mayores de 50 años que cobran otros subsidios se han disparado un 20% (pasando de 71.600 a 81.500). Ello en un lapso en el que el paro sénior, aunque más lentamente que otros colectivos, ha bajado un 7,9%.

 

La propuesta de la OCDE para ‘repensar’ el subsidio pasa por evitar que la ayuda se haga «indefinida» a partir de los 52 años y «limitar la generación de derechos a la fase del seguro contributivo». Esto supone eliminar completamente la cotización del SPEE e iría mucho más lejos que lo que hizo el Gobierno del PP en 2012, que solo rebajó el porcentaje sobre la base mínima y supondría. En la práctica, ambas ideas equivaldrían a derogar el subsidio de 52 años tal y como existe.

 

Por otro lado, pide incluir una «prueba de recurso de hogar» para que la ayuda se dirija a los «más necesitados» y no solo en función de la edad. En paralelo, pide una mayor inversión en recualificación de los desempleados y a una colaboración con las empresas «especialmente en sectores con escasez de mano de obra o inmersos en transiciones digitales» para «ayudar a los trabajadores mayores a reincorporarse y prosperar en el mercado laboral», junto a una mayor flexibilidad del tiempo de trabajo y «mejorar la concienciación entre los empleadores sobre el valor de los trabajadores con experiencia».

 

Sin embargo, el análisis de la OCDE parece obviar que la reforma del nivel asistencial se realizó en paralelo a la de las políticas activas de empleo, que entre sus objetivos tiene fomentar la inclusión de los desempleados senior con planes específicos. Pero estos han chocado con un factor que lastra su eficacia, y no es la edad, sino el tiempo en desempleo. Un parado que lleva más de un año sin trabajo hunde sus oportunidades profesionales. La pregunta es hasta qué punto este problema es agravado por las condiciones de los subsidios, que desaniman al desempleado de activarse.

 

Así afecta la subida del SMI al subsidio para desempleados mayores de 52 años

El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) va a subir un 3,1%, situándose este 2026 en los 1.221 euros mensuales repartidos en 14 pagas. Esto no es solo una buena noticia para los trabajadores que cobran el SMI, sino que también afecta de forma positiva a los beneficiarios del subsidio para desempleados mayores de 52 años.

 

Esta prestación está dirigida a los desempleados que ya han superado dicha franja de edad y que ya no tienen derecho a las ayudas por desempleo o las han agotado.

 

Lo primero que hay que aclarar es que la subida del SMI afecta a la cotización del subsidio, no a la cuantía mensual que reciben sus perceptores todos los meses.

 

En concreto, el subsidio para mayores de 52 años cotiza por el 125% de la base mínima y en 2026 esta base se sitúa en los 1.381,20 euros, lo que significa que cotiza por 1.726,50 euros.

 

También es necesario recordar que esta cotización solo se utiliza para el cálculo de la base reguladora para calcular la futura pensión de jubilación, no para sumar años cotizados.

 

El importe del subsidio para mayores de 52 años equivale al 80% del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) vigente. El IPREM está congelado desde 2023 en los 600 euros, lo que significa que todos los meses sus beneficiarios reciben 480 euros al mes en 12 pagas.

 

Uno de los requisitos para recibir esta ayuda es que es necesario no tener ingresos mensuales por rentas superiores al 75% del SMI. Con la subida de la cuantía, el límite aumenta a los 915,75 euros mensuales. Esto quiere decir, que este año, habrá más personas que se puedan beneficiar de esta ayuda, ya que en 2025, el límite se situaba en 888 euros.

 

Para que los interesados en recibir este subsidio puedan hacerlo, deberán tener cumplidos los 52 años en el momento de la solicitud y no haber alcanzado la edad legal de jubilación.

 

Además, es imprescindible estar en situación de desempleo legal, ya sea por haber agotado el paro o por no haber cotizado lo suficiente en periodos recientes.

 

Por otro lado, y si nos centramos en los años cotizados, es importante haber cotizado al menos 15 años a la Seguridad Social, con un mínimo de 2 dentro de los últimos 15 años y al menos 6 de ellos específicamente por desempleo.

 

Las dos últimas condiciones son no superar el 75 % del Salario Mínimo Interprofesional en ingresos mensuales y mantenerse inscrito de forma ininterrumpida como demandante de empleo desde el agotamiento de la prestación contributiva.

 

Fuentes: Récord de beneficiarios del subsidio de mayores de 52 años en plena ofensiva de la OCDE para eliminarlo

¿Afecta la subida del SMI de 2026 al subsidio para mayores?

 

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