PEDRO SÁNCHEZ Y SU INVESTIDURA: “ENTRE PILLOS ANDA EL JUEGO” (4): ¿QUIÉN MANDA EN ESPAÑA?

Junts exigió garantías documentales al PSOE en unas conversaciones que se salvaron in extremis y que desembocaron en la elección de una presidenta socialista del Congreso

 

Al filo de la medianoche del miércoles 16 de agosto, cuando faltaban apenas unas horas para la primera votación clave de la legislatura en el Congreso, el Ministerio de Asuntos Exteriores accede a la demanda de Junts per Catalunya de registrar formalmente la petición al Consejo de la UE de la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego como lenguas oficiales comunitarias.

 

“Este es el resguardo de salida del Ministerio. Queremos el resguardo de entrada en el Consejo”, responden en Junts. “Es obvio que hemos cumplido”, replican los socialistas. “Ya, pero para nosotros no hay nada obvio. Queremos el documento sellado en el registro de entrada”, zanjan los independentistas.

 

La reclamación de un resguardo firmado, sellado y compulsado por una institución es el mejor resumen del clima de desconfianza en torno al cual se ha desarrollado esta primera negociación política con el partido de Carles Puigdemont. Implica además un aviso para lo que está por venir. “Hechos comprobables y pago por adelantado”, resumen fuentes de la negociación las reglas del juego que ha impuesto Junts para participar en la partida de la gobernabilidad de España.

 

Según las fuentes consultadas apuntan que no fue hasta este pasado martes 15 de agosto cuando las negociaciones empezaron a encarrilarse. Fue ese cuando el PSOE aceptó exigencias como la del uso de las lenguas cooficiales en el Congreso de los Diputados, una demanda que habían rechazado hasta ese momento por “imposible” aludiendo a la necesidad de reforma del reglamento de la Cámara.

 

Durante los contactos a varias bandas también se abordó el perfil de candidatos a presidir el Congreso y el nombre de Francina Armengol, la expresidenta socialista de las Islas Baleares, fue muy bien acogido en particular por Junts, que exigió además un gesto a la nueva presidenta para dar muestra de que el uso de las lenguas cooficiales en la vida parlamentaria iba a ser de aplicación inmediata. “Quiero manifestar mi compromiso con el castellano, el catalán, el euskera y el gallego y la riqueza lingüística que suponen y quiero anunciarles que esta presidencia permitirá la utilización de todos estos idiomas en el congreso desde esta sesión constitutiva”, dijo Armengol desde la tribuna presidencial en cuanto fue elegida en un anuncio que sorprendió incluso en las filas socialistas.

 

Por su parte ERC preparó un primer documento que envió al PSOE y finalmente, todo acabó apresurándose también la noche del miércoles 16 de agosto, cuando el PSOE acepta el uso de las lenguas cooficiales en el Congreso y la comisión sobre Pegasus, dos condiciones que también aparecen en el documento de Junts. Pero ERC también quiere que figure una referencia explícita a la amnistía, algo que el PSOE rechaza en rotundo. El acuerdo se concreta con una fórmula que compromete a una desjudicialización por “todas las vías legales necesarias”, donde los republicanos ven una puerta abierta a la amnistía.

 

Una anécdota ilustrativa ocurrió poco después de que ERC enviase el comunicado explicando el contenido del acuerdo. En un primer momento, el párrafo de la desjudicialización hablaba de la ley de amnistía, frase que fue borrada unos minutos después. Fuentes republicanas aseguran que en ningún caso se debió a una petición del PSOE, sino a un intento de evitar confundir sobre lo que se había pactado. La de la amnistía para llegar a la investidura será la siguiente pantalla y no se antoja nada fácil teniendo en cuenta que el independentismo considera vigentes las mismas reglas de la negociación: hechos comprobables y pago por adelantado.

1 comentario en «PEDRO SÁNCHEZ Y SU INVESTIDURA: “ENTRE PILLOS ANDA EL JUEGO” (4): ¿QUIÉN MANDA EN ESPAÑA?»

  1. Lo cierto es que la gobernabilidad de España depende de alguien a quien España le importa un carajo y solo le importa la solución, a su manera, claro, del conflicto entre España y Cataluña. Lo cierto es también que existe un conflicto entre los propios catalanes, porque Cataluña no es monolítica como se demuestra en las últimas elecciones, tanto locales cono generales. Una democracia parlamentaria exige pactos que requieren cesiones y compromisos pero el problema es crear estructuras a golpe de coyunturas temporales pues los riesgos pueden ser inasumibles para la convivencia pacífica entre los ciudadanos y puede ser un camino sin retorno.

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