PEDRO SÁNCHEZ, SE VENDE COMO EL NUEVO “ROBIN HOOD” ¿ LUCHANDO CONTRA LA INFLACIÓN ?

La inflación, como ha reconocido explícitamente el propio Sánchez, es el enemigo a batir con las medidas anunciadas (¡sólo “anunciadas”!) por el Presidente en el debate del Estado de la Nación.

 

Lo cierto es que quien no se está apretando el cinturón es el Gobierno de España, que con una inflación del 10,2 % y una economía cada vez más cerca de la recesión, ha recaudado 15.500 millones € más este año

 

Dado el IPC del 10,2% consolidado de junio 2022, este junio de 2022 subió unos 102 € el precio, respecto a junio de 2021, el precio de los productos y servicios necesarios para cubrir las necesidades del ciudadano medio: pagar el alquiler, las facturas de consumos del hogar, salir a cenar uno o dos días, ir al supermercado y comprar algo de ropa. Es decir, comprando los mismos productos, acudido a los mismos restaurantes y adquirido los mismos artículos se han pagado 1.102 €s por los mismos servicios y productos que en junio de 2021 costaban 1.000 €

 

Hay servicios o productos que pueden haberse encarecido mucho, otros que han subido un poco y también algunos artículos(pocos) son ahora más baratos que el año pasado.   La electricidad y el gas son, con diferencia, los que más ha subido en la crisis de precios del último año. Se puede calcular cómo han subido los precios de servicios y productos cotidianos en el último año. El cálculo es una aproximación de la subida de precios a partir de aplicar la variación del IPC a precios medios de distintos productos que componen los costes medios de cada servicio. Además de los productos comestibles, también los muebles y otros artículos del hogar son más caros que hace un año. Por otro lado, los que han bajado de precio son los ordenadores y teléfonos móviles.

Topar el gas no ha funcionado. Establecer límites a la subida de los alquileres tampoco. Regalar los bonos de Renfe es una medida estética. El cheque de 200 € a los más necesitados, además de no solucionar el problema de fondo (la subida de precios) es un nuevo brindis al sol y es sólo una forma de comprar su voto. El Gobierno, una vez más intentando acaparar portadas en lugar de solucionar problemas. El tan publicitado IMV aún no llega ni al 50% de los que la han pedido y lo mismo ocurre con las ayudas a empresas por el Covid19, con los fondos europeos o con el famoso bono cultural que, un año después de haber sido aprobado, el Gobierno ha reconocido que con suerte se pondrá en marcha en otoño.

 

Ahora aparece Pedro “Robin Hood” y dice redistribuir la riqueza (o pobreza) entre los ricos y los pobres e inesperadamente saca de la chistera dos nuevos impuestos a los ricos: un impuesto a las eléctricas y otro a la banca, que incrementara su recaudación fiscal (cuando se legislen, no antes de 2023) pero no ayudan a frenar la inflación, que es el enemigo a batir según el propio Presidente.

 

Eso de los “beneficios extraordinarios” de las eléctricas es una enorme falacia que tiene mucho de marketing político y muy poco de solución a un problema real, es un nuevo movimiento ideológico del que todo el mundo habla pero nadie sabe cómo ejecutar. Su encaje legal es muy complicado, y muy probablemente echará más leña al fuego de la inflación.

Con un nuevo impuesto va a dejar de invertir en España y además la factura de la luz volverá a subir pues el establecimiento de un nuevo impuesto irá directo a la factura, no en vano ya más del 50% de la factura eléctrica son impuestos, tasas y errores políticos arrastrados. Y eso por no hablar del correctivo en bolsa que a recibirá el sector (las familias españolas tienen invertido en renta variable más de 500.000 millones €, casi un 20% de sus ahorros) a lo que se unirá la espantada de inversores por la inseguridad jurídica.

 

Tomando Iberdrola, la más importante de nuestro país, como referencia: sólo el 36% de los ingresos y el 45% del beneficio los genera en España y en 2020 el 44% de su beneficio neto se va en impuestos.

 

En relación con el impuesto a la banca, merece la pena recordar que poner un impuesto solamente tiene dos salidas: trasladar ese impuesto al consumidor final; o que la banca tenga menos capital y, por lo tanto, pueda dar aún menos crédito y se reduzca la (poca) inversión que quede en España. ¡A saber cuál escenario es peor, pero en ningún caso disminuye la inflación!

 

Los dos impuestos que ha anunciado Sánchez recuerdan a la tasa Tobin y a la Tasa Google mediante los cuales el Gobierno iba a recaudar casi 2.000 millones € y, sin embargo, apenas se llegó a los 500 millones el año pasado. Los supuestos 7.000 millones € que se dice aportarán esos dos nuevos impuestos en los dos años de su implantación suponen la recaudación del impuesto de hidrocarburos, de los impuestos del alcohol y de la cerveza juntos en todo 2021.

Fuente gráficos: el diario

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