¿Es España un país racista? ¿Somos racistas?
Lo de Torre-Pacheco puede volver a suceder y de hecho volverá a suceder si dan acuse de recibo de este aviso
El caso es que nadie es racista. Que nadie quiere serlo. Que no hay cabeza cabal capaz de apartar a otro igual cuyo único pecado ha sido el de tener que dejar su país, su vida, sus raíces, en busca de algo mejor que pocas veces llega. Hay demasiadas personas de carne y hueso que no terminan de integrarse y para que puedan conseguirlo, tiene que haber voluntad por ambas partes
Un informe reciente del pasado mes de abril firmado por el Cedre (Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica) concluía que una de cada tres personas se ha sentido discriminada por su origen racial o étnico en el último año en nuestro país. Uno de los principales motivos de rechazo es -según este mismo estudio- su color de piel. Y lo peor es que, lejos de disminuir, este tipo de discriminación ha aumentado con respecto al último informe en el mismo sentido que se realizó hace ya un lustro. Hay ciudadanos, por tanto, que se sienten excluidos en España simplemente por venir de un lugar y no de otro.
¿Qué dice el Gobierno?
Todos los Gobiernos europeos se han empezado a preocupar por un problema que ya preocupaba desde hace tiempo a muchos de sus ciudadanos. Pero en España nuestro Gobierno actúa como si el problema no existiese. Obviamente sabe que existe, pero le beneficia políticamente porque lo emplean políticamente para denunciar el peligro de la extrema derecha . Por eso mantiene con esto de la inmigración ilegal una postura tan ambigua.
Para Sánchez los inmigrantes ilegales y todos sus problemas asociados son una herramienta política y como tal los utiliza. Nadie, salvo los muy radicalizados, pone en duda que en un país tan envejecido como el nuestro los inmigrantes son indispensables para que la economía siga funcionando. De lo que se trata es de regular bien esa inmigración y que sea legal. Quien tenga trabajo y respete las leyes puede quedarse en el país, quien no lo tenga y, naturalmente, quien quebrante las leyes no tiene cabida en él. Es algo con lo que todo el mundo está de acuerdo. Respecto a los delitos el problema es el delito en sí, no quién lo haya cometido.
A las autoridades les pedimos que las calles estén seguras y que la ley sea igual para todos. Podríamos caer en la trampa, como hacen muchos, de pensar que como los inmigrantes tienen una tasa de criminalidad más alta que los nacionales el problema es la inmigración, pero entonces caeremos en la misma trampa que tienden las feministas radicales cuando promueven leyes que criminalizan a los varones por el mero hecho de serlo. La práctica totalidad de las violaciones las cometen los hombres, pero eso no es sinónimo de que todos los hombres sean unos violadores. Sucede lo mismo con los inmigrantes. Delinquen los delincuentes, no los inmigrantes en su conjunto, del mismo modo que violan los violadores, no los hombres en su conjunto.
Algo tan elemental a muchos en la izquierda identitaria les parece intolerable, pero también en la derecha identitaria. Se necesitan y se retroalimentan mutuamente en un bucle infinito. Se acusan los unos a los otros de crear el problema y tienen razón: entre ambos lo han creado. El grueso de la sociedad, inmigrantes incluidos, lo único que quiere es vivir en paz.
Los extranjeros delinquen 2,5 veces más que los españoles
Algo se está haciendo mal. Se necesitan trabajadores, no maleantes. Que España necesita inmigración es un hecho. De hecho, gracias a la «bendita» inmigración hermana hispanoamericana la asimilación es meteórica. Se evitan así innecesarios guetos.
La cifra de trabajadores extranjeros en España no deja de crecer para paliar del déficit de trabajadores, como consecuencia del «invierno demográfico» que se cierne hasta mediados de siglo.
Aunque los extranjeros representan el 14% de afiliados al sistema y el 19% de la población general –en realidad hay nueve millones de personas nacidas en otro país, pero un 30% tiene doble nacionalidad–, lo cierto es que los extranjeros representan el 31,4% de la población reclusa y quizá más si contamos a los encarcelados con doble nacionalidad. En Cataluña, por ejemplo, la mitad de los reclusos son extranjeros, mientras que en Madrid esta cifra alcanza el 42%. El colectivo extranjero con mayor presencia en las cárceles es el de los ciudadanos de origen marroquí, el 29,5% de los presos foráneos. Esa es la realidad y no se debe ocultar.
En palabras de la ministra Pilar Alegría el pasado lunes, «el mejor disolvente para eliminar el odio es contar las cosas como son, con datos». La portavoz del Gobierno se pronunciaba así tras los incidentes ocurridos en el municipio murciano de Torre Pacheco, y añadía que «el 73% de los delitos en España fueron cometidos por españoles», y que el 27% restante corresponde a personas extranjeras. Sin embargo, no profundizó en su contexto ni explicó la relación entre esa cifra y el tamaño de la población extranjera residente en el país. Y le pregunta persiste: ¿Delinquen más los extranjeros que los españoles en España?
En primer lugar, hay que tener en cuenta el contexto poblacional. La población extranjera ha crecido en 2,5 millones en los últimos cinco años, alcanzando un total de 9.498.002 personas, según la última actualización del Instituto Nacional de Estadística (INE) –correspondiente al 1 de abril de 2025–, una cifra que representa algo menos del 13% del total de la población en España.
El INE certifica lo siguiente: «La mayor parte de los condenados en 2023 tenía nacionalidad española (72,3%). No obstante, atendiendo a la tasa por cada 1.000 habitantes de 18 y más años, la de los de nacionalidad extranjera (14,6) fue superior en 2,5 veces a la de los de nacionalidad española (5,8)». Es decir, aunque en términos absolutos los españoles cometen más delitos, en términos proporcionales la población extranjera registra una tasa de condenas significativamente más alta, según la propia fuente que utiliza la ministra.
En los últimos siete años, España se ha vuelto más violenta, pese a que el número total de infracciones penales ha descendido un 2,7% entre 2017 y 2024. Este descenso se explica por la caída de delitos menores como hurtos o robos con fuerza, que maquillan estadísticamente el crecimiento sostenido de las formas de criminalidad más graves y violentas.

El informe revela una clara tendencia al alza en los delitos violentos al comparar los datos anuales de 2017 (último año completo del anterior Gobierno) con los de 2024. Los homicidios consumados han pasado de 307 a 348, lo que supone un aumento del 13,4%. Las tentativas de asesinato se han disparado un 68%, al pasar de 799 a 1.343, mientras que las lesiones graves y las riñas tumultuarias han crecido un 62,8%, de 18.086 a 29.432 casos.
El repunte también afecta a delitos como el secuestro, que ha aumentado de 69 a 105 casos, un 52,2% más. Y en este delito concreto el 60% de los detenidos en 2024 eran de nacionalidad extranjera. Por su parte, el tráfico de drogas ha subido un 66,1%, con 21.533 casos frente a los 12.958 de 2017, y los delitos sexuales presentan uno de los crecimientos más alarmantes: un 81% más en total. Dentro de esta categoría, las agresiones sexuales con penetración han aumentado de forma muy significativa, pasando de 1.387 a 5.206 casos en siete años, lo que representa un crecimiento del 275,3%. El resto de delitos sexuales han subido un 54,8%, de 10.305 a 15.953.
Una parte especialmente sensible de esta estadística está relacionada con la violencia sexual y los asesinatos de mujeres. Según datos del Ministerio de Igualdad, más de la mitad de los asesinatos de mujeres en lo que va de 2025 —un 53%— han sido cometidos por agresores extranjeros. Una cifra que, puesta en proporción, revela un dato aún más significativo: los asesinatos de mujeres perpetrados por extranjeros cuadruplican la tasa de los cometidos por hombres españoles.
Esta tendencia, que marca un récord histórico, no es nueva. En 2023, los datos ya mostraban que el 44,8% de los llamados feminicidios fueron cometidos por extranjeros, frente al 38,8% del año anterior (2022), cuando 19 de los 49 crímenes fueron perpetrados por personas nacidas fuera de España. Si nos remontamos a 2021, el porcentaje era del 23,6%, lo que indica que la proporción de agresores extranjeros en este tipo de delitos se ha duplicado en solo cuatro años.
Si hay una ciudad donde la presencia de población extranjera en las estadísticas de criminalidad ha alcanzado niveles especialmente significativos, esa es Barcelona. Según un informe oficial de la Generalitat de Cataluña –firmado por el comisario Josep Lluís Trapero–, durante 2024 el 91% de los hurtos y el 83,5% de los robos con violencia registrados en la capital catalana fueron cometidos por personas de nacionalidad extranjera.
Los alumnos extranjeros baten un nuevo récord en las aulas españolas: ya son el 13%
Según la última ‘Estadística de las Enseñanzas no universitarias‘, correspondiente al curso 2024-2025 y publicada recientemente por el Ministerio de Educación el número de escolares no nacidos en España en las aulas de nuestro país alcanzó un nuevo récord durante el curso que acaba de terminar. La cifra de alumnado extranjero matriculado en enseñanzas no universitarias superó ampliamente el millón, concretamente hasta los 1.124.76. Esto que supone un incremento de 48.777 estudiantes foráneos respecto al curso anterior, o lo que es lo mismo, una subida de 4,5 puntos porcentuales. En términos proporcionales, los alumnos no nacidos en España suponen el 12,9% del total del sistema educativo.
En cuanto a la nacionalidad de origen de estos estudiantes, destaca el alumnado procedente de América Central y del Sur (38,4%) y de Europa (28,4%), por delante del procedente de África (22,9%). Por países, el alumnado más numeroso corresponde a Marruecos (un total de 196.782 estudiantes, aunque la cifra ha caído un 3,6% respecto al curso anterior), seguido de Colombia (112.467; +16,3%), Rumanía (96.944; -3,5%), Venezuela (75.383; +15,3%), Perú (56.835; +19,5), China (44.547; +1,0%) y Ucrania (42.751; +3,5%).
La cifra de escolares inmigrantes en las aulas españolas lleva diez años al alza de forma ininterrumpida. En términos comparativos, los datos de este pasado curso (más de 1.100.000 y casi el 13% del total) tienen poco que ver con los de principios de siglo (207.000 y 3%).
Si se desgranan los datos, se observa asimismo un fenómeno curioso. Tanto en Primaria como en Secundaria, el número total de alumnos matriculados en estas etapas se redujo respecto al curso anterior (1,7 puntos menos en EP y seis décimas menos en la ESO); sin embargo, la subida de alumnos extranjeros fue clara (13.119 estudiantes en Primaria, un 3,2% más; y otros 18.896 en Secundaria, un 7% más). La bajada general en matriculaciones se explica por el descenso de la natalidad, un fenómeno que parece afectar menos a las familias inmigrantes.
También es notoria la subida en el número de alumnos extranjeros que se matriculan en Formación Profesional, con un aumento del 10,6% (11.526 estudiantes) en comparación con el +4,7% del total. Asimismo, se ha producido un incremento importante en jóvenes inmigrantes que cursan enseñanzas de Régimen Especial (artes plásticas, música, danza, deportes o idiomas), con una subida de más de 9 puntos.
Con todo, este incremento del alumnado inmigrante no va al mismo ritmo en toda España. Por el contrario, existen notables diferencias entre autonomías. Las que cuentan con mayor proporción de estudiantes extranjeros en sus aulas son las Islas Baleares (19%), la Comunidad Valenciana (18,5%), Aragón (16,7%), La Rioja (16,6%) y Cataluña (16,5%). En el extremo contrario, se sitúan Ceuta (3,6%), Extremadura (4,5%) y Galicia (6,3%). Asimismo, las cifras varían según la titularidad del centro, con un 14,2% de alumnos extranjeros en centros públicos y un 10,2% en los privados. En cuanto a la variación de estudiantes no nacidos en España en curso 2024-2025 respecto al año lectivo anterior, se producen situaciones dispares por regiones. Así, los mayores incrementos se han producido en Castilla y León (17,5%) y Asturias (14,6%), mientras que los mayores descensos se observan en Melilla (-7,5%) y Andalucía (-6,2%).



