LA CONVERGENCIA NORTE-SUR DEL EMPLEO EUROPEO

 

La dispersión de los mercados es una de las grandes preocupaciones del BCE

 

Si bien todos los países de la Eurozona forman un bloque económico único, la realidad es que siempre ha habido dos ‘mundos’ (como mínimo) muy diferenciados. El norte que sostiene la economía de la región y un sur relajado que va a rebufo. En pocos frentes se puede notar más esa diferencia que en la tasa de desempleo donde países como España, Italia y Grecia tenían casi permanentemente desde 2008 cifras superiores al 15% de paro mientras que Alemania, por ejemplo, no pasaba del 9% en su peor momento. Dos mundos totalmente diferentes… que ahora se ven amenazados por una dinámica económica totalmente nueva.

 

Detrás de esto está la fragilidad del modelo industrial norte europeo, que se ha visto sacudido de arriba abajo desde la guerra de Ucrania y, ahora, con los aranceles, subidas de tipos de interés.  Estos problemas no se han replicado en el sur, donde el mayor enfoque hacia el sector servicios, el turismo y otros factores como la inmigración, las ayudas europeas y una productividad creciente. España es el ejemplo paradigmático con ese 3,2% de crecimiento en 2024.

 

Para algunos expertos este proceso supone una verdadera armonización, una unificación de esos dos mundos europeos. Un viejo continente más ‘armonizado’ en lo laboral genera un paso totalmente clave para que la deuda del sur y la alemana ‘converjan’ Esto se ve en la prima de riesgo de estos países (diferencia de los rendimientos de su deuda con la referencia, Alemania). En el caso de España está en los 62 puntos cuando, hasta 2024, superaba claramente los 100 puntos. Italia está en apenas 89 puntos y Grecia, país casi colapsado durante la crisis del euro, apenas está en los 71,4 puntos de diferencia.

 

Parece que la eurozona finalmente está experimentando esa convergencia tan largamente esperada, lo que «es una bendición», pues podría traer alivio a las economías del norte, en dificultades, sin perjudicar a las del sur.

 

 

En resumen, el mercado de renta fija tiene un impacto clave en las condiciones de financiación de todo tipo de crédito (bancario, bonos corporativos) y por lo tanto una subida de tipos de interés afecta de manera desigual a una economía cuyo bono a diez años tenga una rentabilidad disparada frente a otra que tenga unos tipos relajados.

 

Por ese motivo el BCE puso en marcha el TPI, que en resumidas cuentas, son compras masivas de los bonos de países del sur para que, con una demanda reforzada, puedan converger artificialmente con sus vecinos del norte, pero estos aducen .que inteviniendo de esta manera en los mercados de deuda puede generar un riesgo moral, dado que fomenta que los países del sur puedan tomar decisiones fiscales más irresponsables».

 

Sin embargo, este, que había sido un problema existencial dentro del BCE, podría solucionarse con esta convergencia norte sur en el mercado laboral que, especialmente ahora, podría ser incluso positiva para países como Alemania, que están cerca de un pleno empleo y donde la prioridad no es tanto generar nuevos puestos de trabajo (que sumen inflación) sino reordenar su modelo económico.

 

Y ya no es solo que los mercados laborales tan diferentes sean una de las claves para explicar la distancia económica y, por lo tanto, la amenaza en su deuda.

 

El mercado laboral del sur

Los datos muestran una diferencia cada vez más estrecha entre el norte y el sur. «España, Grecia, Portugal e Italia han experimentado importantes descensos relativos del desempleo (entre -0,8 y -2,6 puntos porcentuales desde principios de 2023), mientras que Alemania, Países Bajos, Bélgica y Austria han experimentado un ligero aumento de sus tasas de desempleo (hasta 0,8 puntos porcentuales en Bélgica)».

 

Y esto no ha sido por un empuje de los empleos públicos. Si bien estos tienen un rol clave en la creación de empleo de España. En España e Italia el crecimiento más sólido se ha registrado en los sectores mayoristas y minoristas, en resumen un sólido crecimiento del empleo en el sector privado. Por su parte en Alemania el empleo público o semipúblico ha crecido un 3% desde 2023 mientras que el privado ha caído. En España el crecimiento de las contrataciones públicas ha aumentado un 5%, pero es que en el sector privado lo ha hecho un 6%.

 

En países como el nuestro o Grecia, los sectores de comercio mayorista y minorista, construcción y servicios profesionales y científicos han liderado el crecimiento del empleo, lo cual les ha protegido de la debilidad de las actividades industriales. Italia, por su parte, aunque también reduce el desempleo ha visto un peor desempeño de su productividad, lo que se interpreta como una mayor dependencia de la mano de obra para mantener la producción.

 

Y este apunte revela una de las sorprendentes ventajas de la economía española: su reducida tasa de vacantes. Un indicador que se suele considerar negativo (menos oportunidades para los todavía 2,5 millones de parados) pero que se interpreta como señal de un mercado laboral libre de las tensiones por la falta de trabajadores que afectan al norte. En pocas palabras: los puestos que se vayan generando se cubrirán sin problemas, lo cual es una fortaleza de cara al crecimiento a medio y largo plazo.

 

Sin embargo persisten múltiples incertidumbres sobre la fortaleza de los países del sur, en especial España y diversos analistas cuestionan que un crecimiento basado en sectores como el turismo y costes laborales bajos pueda ser sostenible a largo plazo. También matizan el repunte de la productividad: ha crecido en los últimos años, sí, pero tras hundirse en la pandemia y seguiría por debajo de los niveles de 2019.

 

Por qué el mercado ‘norteño’ flaquea

En el norte hay una gran clave que explica la debilidad del mercado laboral, pues estos países lo habían apostado todo a un modelo de exportación donde una industria con costes energéticos bajos se encontraba con un gran mercado en el exterior. Ahora la energía se ha vuelto estructuralmente más cara, otros costes han aumentado con la inflación y, además, las exportaciones han quedado debilitadas por un entorno económico más frágil, mayores tipos de interés y ahora aranceles.

 

Además la automatización y el uso de la inteligencia artificial (IA) podrían ser otra explicación de la divergencia en la evolución del mercado laboral pues la tecnología puede provocar un mayor impacto en términos de destrucción de empleo en la industria que en otros sectores.

 

En todo caso, la producción industrial germana se ha contraído un 6,6% respecto al año pasado según datos de mayo de 2025, y esta crisis en su modelo productivo se ha saldado con despidos con grandes planes desde Siemens (6.000 en todo el mundo y 2.850 en Alemania para 2027), Audi, (7.500), Bosch (3.800) o decisiones drásticas como ThyssenKrupp recortando el 40% de su plantilla (11.000 trabajadores). Probablemente se produzca una desaceleración en el crecimiento salarial dadas las débiles perspectivas del mercado laboral y aunque el crecimiento salarial se mantiene elevado, continúa moderándose visiblemente.

 

La convergencia laboral es bastante positiva dado que hasta ahora, dado que las tasas de vacantes altas y la escasez de mano de obra se convirtieron en un problema sistémico en el norte, es bueno que eso se modere un poco mientras en el sur se cobra un impulso frente a su tradicional desempleo estructural.

 

Si la evolución del empleo genera confianza en el euro, en un entorno en el que casi todas las noticias llaman a la incertidumbre, bienvenido sea pero habrá que esperar si los hechos justifican este optimismo.

 

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