LOS PIES DE BARRO DEL MILAGRO ECONÓMICO ESPAÑOL: EL EMPLEO ‘BASURA’, LA INMIGRACIÓN Y EL TECHO DEL TURISMO

Los costes laborales más bajos esconden grandes peligros

Los otros pilares del crecimiento tienen también grandes problemas a medio plazo

 

El milagro español podría tener los pies de barro: la trampa del empleo ‘basura’, el techo del turismo y la turismo y la inmigración

 

España está sorprendiendo al mundo con un potente crecimiento económico que crece al 3,2% en 2024 frente al 0,9% de la eurozona.  Además, es el mercado laboral que más trabajadores ha sumado en el último año, superando también en esto a las principales potencias del euro y el turismo está en cifras de record.

 

España está creciendo tanto resumidamente en cuatro pilares que, en su mayoría, tienen el factor común de estar orientados hacia la baja cualificación. Estos son el turismo, la inmigración, los costes laborales y las ayudas europeas.

 

 

La trampa de los costes laborales y la productividad

El modelo de crecimiento español consiste en la creación de trabajos de baja cualificación lo que repercute en una de las fortalezas de la economía española: los costes laborales., que son mucho más bajos que los del resto de las grandes economías del euro: 20 puntos menos que Alemania o Francia.

 

Esta brecha no se explica por una menor cuña fiscal para empresas y trabajadores, sino que se extrae directamente de los salarios que es una ventaja competitiva. Lo cierto es que los trabajadores españoles cobran menos porque sus empleos aportan menor valor añadido. Pero España presenta en este ámbito una sorprendente paradoja: España tiene la mayor tasa de sobrecualificación de Europa. Es decir, tampoco hay una demanda de trabajadores mejor preparados. Y esto hace que la supuesta ventaja competitiva se haya convertido en una trampa.

 

Entre 2012 y 2024, el gasto I+D, esencial para el aumento de la productividad, se mantiene en el 1,5% del PIB, por debajo de nuestros principales competidores. El más cercano es Francia, estancada en el 2%, mientras Alemania alcanza el 3%, umbral que superan holgadamente Estados Unidos y Suecia.

 

Esto se ve en los datos de Productividad laboral real por persona ocupada de Eurostat en el caso de España está en los 98 puntos, por debajo de los niveles de 2015 y por debajo de los la eurozona (104,3 puntos) y Alemania (103 puntos). El lastre de la productividad lastre anula a medio plazo la ventaja de los costes laborales, lo que resquebraja el primero de los pilares del ‘milagro’ español.

 

El boom turístico se acaba

El boom del turismo ha sido un catalizador clave. Según la cámara de comercio de España el 14,8% del valor de la producción de la economía española y un 13,9% del empleo nacional viene de este segmento. Aunque este sector siempre ha sido capital en el crecimiento económico, la realidad es que está tomando un peso más alto sustituyendo en parte el papel de la construcción.

 

En los últimos años las llegadas se han disparado con 94 millones de turistas en 2024 y más de 126.282 millones de euros gastados, un 16% más que el año anterior. Con un crecimiento del PIB turístico del 6,5% en 2024, se estima que el 26% de todo el crecimiento económico de España se explica principalmente por este boom.

 

En ese sentido, este modelo plantea dos problemas, hasta cuanto puede mantenerse el crecimiento en un país que ya está recibiendo 94 millones de turistas al año con escasos 47 millones de habitantes. No cabe pensar que se vaya a mantener pues ya ha vivido un crecimiento histórico».

 

Según Caixabank el PIB del sector apenas subirá un 2,7% en 2025 frente a ese 6,5% que logró el año pasado.

 

Una de las principales debilidades de este pilar económico radica en su ‘valor añadido’. Los ingresos que genera la actividad son altos por el número de visitantes, no por el dinero que cada uno de ellos deja en nuestro país. Y esto significa que siga siendo un sector con una media salarial baja, requisito para atraer a ese turismo masivo a precios competitivos, pero no para encontrar trabajadores. para que funcione, es imprescindible la inmigración.

 

La inmigración como fórmula de crecimiento

La inmigración ha sido un factor clave para entender el auge de la economía española. Según datos del INE en 2024 entraron cerca de 130.000 migrantes de forma regular mientras que el Ministerio del Interior estima que hay que sumarle otras 63.970 personas que lo hicieron de manera irregular. Según Fedea del crecimiento del 3,2% del PIB, un punto porcentual completo tiene que ver con la llegada de población extranjera.

 

El Banco de España que midió el impacto en PIB per cápita, defendía que del crecimiento del 2,9% en esta estadística entre 2022-2024, los inmigrantes representaron entre 0,4 y 0,7 puntos. En ambos casos, la inmigración suma más PIB bruto que per cápita debido, principalmente, al tipo de empleo al que accede la población extranjera, que suele ser de más baja cualificación. Sin embargo, según el Banco de España esto ha ido mejorando con un avance claro en integración y mayor nivel educativo y ocupacional de las personas que llegan a España.

 

Este crecimiento basado en inmigración en buena medida, pese a ser positivo, incide en el problema del resto de sectores: apuntala los empleos que generan menor productividad y no los de mayor valor añadido pues se da una concentración en puestos de trabajo con bajos salarios».

 

En resumen, la baja productividad de la economía española y la existencia de una abundante oferta de trabajadores poco cualificados incentiva la inversión en servicios con bajo valor añadido que se concentra principalmente en el comercio, la hostelería, la distribución, el transporte y los servicios personales.

 

El factor ‘Bruselas’

Pero una cifra muy relevante del crecimiento económico de España viene de las ayudas europeas, en particular de los fondos NextGen. Según el propio ministerio de Economía un tercio de todo el crecimiento desde 2019 viene de la mano de los fondos europeos.

 

El impacto acumulado del Plan de Recuperación ya aporta 2,6 puntos porcentuales al nivel del PIB español, y se prevé que llegue hasta 3,4 puntos hacia el final de la década.

 

El programa en su conjunto, que cuenta con 750.000 millones de euros para reactivar toda la economía de Europa tras el covid, ha colocado España como uno de los grandes beneficiados, con acceso estimado de 140.000 millones de euros con 70.000 millones en subvenciones. El motivo por el que el país ibérico es el gran ganador del reparto es por que es donde más afectó negativamente la pandemia. Estamos ante una inyección directa solo con lo que se ha desembolsado hasta la fecha del 3,1% del PIB de España solo a través de esta liquidez.

 

Al margen de la duda de la sostenibilidad de esta herramienta como modelo de crecimiento, también depende de la capacidad de ejecución de España. Según el BCE «la ejecución no va al ritmo previsto. Aunque España no es de los peores países ahora parece que el mayor ritmo se va a ejecutar en la segunda mitad del programa, algo que ellos creían que iba a ser distinto».

 

En definitiva, si bien una combinación de todos estos factores sumada al buen desempeño del sector bancario, un consumo muy potente y un sector servicios en general vigoroso cuando cae la industria, la realidad es que los principales pilares del crecimiento español no son certezas. Esto es lo que lleva a decir que, al final del día, el modelo Español consiste en la creación de una gran cantidad de empleo de baja cualificación, un sistema cuestionable» no solo por eso sino también «por la baja eficiencia del sistema educativo, baja automatización y caída de la productividad».

 

Fuente: El milagro español podría tener los pies de barro: la trampa del empleo ‘basura’, el techo del turismo y la inmigración

 

 

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