Su incorporación impulsa a los españoles a sectores más productivos
La incorporación de trabajadores extranjeros al mercado laboral español ha ejercido como palanca y valor diferencial de España frente a otras economías europeas. Los flujos migratorios anotados en el periodo posterior a la pandemia han permitido extender la población activa y atender la demanda de vacantes de los sectores más intensivos en el uso de mano de obra. También han permitido cubrir las posiciones elementales, no obstante, esto conlleva que sus salarios son un 38% inferiores al salario medio.
Es una de las conclusiones que ha extraído Funcas en el trabajo La inmigración y la economía española: una mirada macroeconómica publicado este mes. La incorporación de profesionales extranjeros ha impulsado a los trabajadores españoles hacia sectores más productivos y también, ha concentrado el crecimiento del empleo de nacionales en las categorías de directivos, profesionales científicos y técnicos. Estas son las categorías profesionales de mayor nivel y que tienen, de media, salarios que superan en un 57% la media.
El último dato de salarios recopilado por en la Encuesta de Estructura Salarial corresponde al año 2023. Entonces, la ganancia media era de 28.049,94 euros anuales, al tiempo que los directores percibían casi 61.000 euros anuales. Por contra, los trabajadores no cualificados en el sector de los servicios apenas superaban los 15.000 euros al año. Es decir, cobraban el salario mínimo que entonces estaba situado en 1.080 euros al mes. Los peones del sector primario, la construcción, la industria o del transporte cobraban 20.817 euros. Y es en estos ámbitos donde mayor concentración de trabajadores extranjeros hay, lo que explica esta diferencia.

«El número de ocupados españoles ha descendido en el resto de ocupaciones, particularmente las elementales, que ofrecen salarios un 38% por debajo de la media. Los empleos de esta categoría dependen por completo de la mano de obra extranjera» exponen los autores de Funcas. Esta distribución de los ocupados extranjeros ha concentrado a un mayor número de trabajadores en los sectores menos productivos, lo que ha afectado a la composición del empleo a nivel nacional y restado algo de productividad. No obstante, este efecto negativo se compensa con la aportación más que positiva del aumento del número de personas en edad de trabajar.
«La diferencia salarial (y, por tanto, suponemos, en productividad) obedece, en primera instancia a que los sectores donde se ocupan los trabajadores extranjeros (especialmente los que no son de la Unión Europea) y los trabajos que desempeñan son de menor valor añadido» reflexionan los economistas. Hay varias razones que pueden estar detrás de esta distribución en el mercado de trabajo: que tienen menor formación y no pueden acceder a puestos superiores, que cuentan con un menor nivel de ahorros y por tanto, tienen que aceptar antes un empleo, aunque no se alinee con su nivel de estudios o que su productividad en el puesto de trabajo sea inferior por no dominar tan bien el idioma.
El tipo de puesto de trabajo que consiguen los extranjeros que residen en España también difiere en función del nivel de formación que hayan alcanzado y su país de origen. Se entiende que el hecho de tener una titulación, aunque no sea reconocida en el país de acogida, les concede una mayor capacidad para desempeñar su trabajo de forma eficiente. Así hay un mayor número de extranjeros en puestos directivos y gerentes que son de América Latina o de otros países de la Unión Europea, no obstante, la composición del grupo de latinos es muy variada, por lo que también son mayoría en los puestos más elementales.
Los datos de la EPA apuntan a que un 70% de los extranjeros con origen distinto a Europa o América Latina, cuentan con un nivel de estudios inferior a la formación secundaria completa, mientras que entre la población europea este porcentaje desciende hasta el 30%.
«Los inmigrantes procedentes de Europa e Hispanoamérica, aunque desarrollen ocupaciones de escasa cualificación y por debajo de su nivel de formación, tendrían una ventaja con respecto a los procedentes del resto de países debido a su mayor nivel educativo» explican los autores de Funcas, que hacen referencia al idioma como una ventaja añadida para interactuar con el mercado laboral de forma más fluida, productiva y eficiente.
Estas habilidades tienen consecuencias en su salario. «Los inmigrantes procedentes de países latinoamericanos que dominan el español, presentan un perfil de asimilación salarial (es decir, de convergencia con los salarios de los nativos) más favorable que los trabajadores procedentes de países africanos» señalan, en referencia a los estudios publicados por el Banco de España a comienzos de los 2000.
La teoría también apunta a que a medida que los extranjeros se integran en el país, social y laboral, se da una progresiva asimilación salarial con los empleados nacionales, debido a la ganancia de productividad que se da en este proceso.
Cae la participación de las mujeres
Los investigadores también han identificado una brecha de género en el comportamiento de los extranjeros en el mercado laboral. Los hombres registran una tasa de actividad, entendida como la proporción de los hombres que trabajan o están parados respecto al total en edad de trabajar, prácticamente igual a la de los hombres nativos. En cambio, las mujeres inmigrantes o que tienen una nacionalidad diferente a la española, muestran un comportamiento muy diferente al de las mujeres españolas después de los 35 años.
«Mientras que la tasa de actividad entre las mujeres nativas ha aumentado significativamente durante el periodo de análisis en más de 17 puntos porcentuales entre las mujeres de 35 a 44 años, este no ha sido el caso de las mujeres inmigrantes» advierte el informe. La participación de estas mujeres en el mercado laboral se ha reducido en más de cinco puntos desde 2006.
Esta evolución da lugar a una doble brecha, respecto a los hombres extranjeros y frente a las mujeres nacionales, del 18% y del 13% respectivamente. De nuevo, hay una gran variedad de factores que dan lugar a esta distancia: nivel formativo, composición del hogar, elementos sociales o la discriminación en los procesos de selección.
El 23% de las mujeres inmigrantes cuentan con estudios superiores y entre las españolas asciende a un 32%. En cambio, hay un mayor número de mujeres extranjeras con hijos y casadas. Los académicos hacen referencia a una «doble penalización laboral hacia las mujeres inmigrantes» en los procesos de selección que afecta especialmente a las que tienen hijos a cargo. Esto tiene que ver con las dificultades de acceso a los cuidados, pero también existe un peso de los factores sociales, en tanto que la desventaja se extiende hasta que los menores cumplen 16 años.
Además, pesa su gran especialización en el ámbito del hogar. «Es importante destacar que son las ocupaciones más populares entre las mujeres inmigrantes las que presentan también una mayor precariedad laboral. Muestra de ello es la elevada incidencia de contratos temporales y empleo parcial» reflejan
Fuente: Los inmigrantes trabajan en ocupaciones con salarios un 38% inferiores al medio


