LOS IMPUESTOS Y LA SEGURIDAD SOCIAL YA SE COMEN CASI UN 40% DE LOS SALARIOS EN ESPAÑA

La llamada cuña fiscal en España supera a la media de la OCDE y a la de las principales economías mundiales

 

Casi el 40% del sueldo bruto de los trabajadores en España va destinado a pagar impuestos y las cotizaciones a la Seguridad Social. Esta es una de las lecturas que podemos extraer del Libro Blanco para la reforma fiscal que ha publicado el Instituto de Estudios Económicos (IEE), que afirma que la suma del IRPF y las cotizaciones sociales, que juntas forman lo que se denomina ‘cuña fiscal’, es una de las más altas de toda la OCDE.

Según el informe ‘Taxing Wages’ elaborado por el organismo de los países desarrollados, la cuña fiscal en la OCDE supuso el 34,6% en 2020, frente al 39,3% en España, “lo que posiciona a nuestro país en el grupo de países que más paga”. En concreto, España  aunque por debajo de la media europea, supera de largo a las de economías como Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Dinamarca, Reino Unido, EEUU, Japón, Canadá, Australia, Israel, Suiza o México.

 

El principal motivo que explica por qué la cuña fiscal doméstica supera al promedio de los países ricos está en las elevadas cotizaciones que pagan las empresas por su plantilla. En este sentido, el libro blanco del IEE detalla que “en España destacan las cotizaciones que paga el empleador, que suponen el 23% del coste laboral total frente al 13,3% de media de la OCDE. Sin embargo, las abonadas por el trabajador son el 4,9% frente al 8,3% de media en la OCDE, y la parte de cuña atribuible al IRPF alcanza el 11,4% frente al 13,1% de la OCDE. Es decir, la elevada cuña fiscal española se debe a las cotizaciones sociales pagadas por el empleador y suponen un ma­yor coste laboral para las empresas españolas”.

 

Si sumamos las cotizaciones que abona de media una empresa (23%), las que abona el trabajador (4,9%) y el IRPF (11,4%), descubrimos que el salario neto que finalmente recibe el empleado constituye el 60,7% del coste laboral, frente al 65,4% de media en la OCDE.

 

El texto también insiste en que estas diferencias inciden de forma negativa en la competitividad de las empresas y en su capacidad para generar empleo, lo que explica las altas tasas de paro de nuestra economía. Sin ir más lejos, los datos de la oficina de estadísticas europea Eurostat situó a España como el país con la mayor tasa de paro de la UE en 2021, al alcanzar un 13%, mientras que en la eurozona tocó mínimos históricos en el 7%.

 

Con estas cifras sobre la mesa y teniendo en cuenta el complicado momento económico en el que nos encontramos, el IEE afirma que “la única forma de aumentar, de manera sostenible, nuestra recaudación impositiva pasa por favorecer la recuperación de la actividad. Para ello nuestro objetivo debiera ser tener una fiscalidad competitiva y homologada con nuestro entorno para favorecer la actividad, la inversión empresarial y el empleo, lo cual pasa por mitigar nuestra excesiva tributación del capital, en general, y sobre la empresa, en particular, que es justo lo contrario de lo que algunos, equivoca­da e inoportunamente, plantean”.

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