Registran el peor arranque de año de toda la serie histórica
Crecen las sospechas de que las empresas los usan para ahorrarse la indemnización
En los dos primeros meses de 2026, las empresas españolas extinguieron 141.157 contratos por no superar el periodo de prueba, según los registros de la Seguridad Social, un 171% más que en el mismo periodo de 2021. Aunque el repunte es muchísimo más intenso entre los indefinidos: se han disparado un 1218%, es decir, se han multiplicado por 13 desde los apenas 7.902 registrados hace un lustro. Con ello alcanzan los 103.779 en el peor arranque de año de toda la serie histórica.
Una baja de afiliación por no superar el periodo de prueba «con desistimiento del empresario», es decir, cuando el que decide es el empleador (ya que si es el trabajador el que renuncia en periodo de prueba se contabiliza como dimisión), no es un despido. No se regulan como tales en el Estatuto de los Trabajadores, lo que implica que no conllevan indemnización y el empleador no tiene que detallar la causa como sí ocurre con los despidos. Por ello, las posibilidades del trabajador de recurrir se reducen a supuestos evidentes de vulneración de derechos o discriminación o en los que se superó el plazo del periodo de prueba.
Las características de estos ceses se explican porque se consideran una situación excepcional que tiene como único objeto determinar si el contratado se ajusta realmente a los requisitos del puesto. Así, se limita temporalmente a entre dos y seis meses en función de la titulación del trabajador y la categoría del puesto, aunque baja a un mes en el caso de los contratos temporales cuya duración no supere los 6 meses.
Pero los datos reflejan una historia muy diferente. El ejercicio 2021 fue atípico, aún marcado por la pandemia que frenó las contrataciones (y con ello la activación de la ‘cláusula’ del periodo de prueba). Pero si nos remontamos a 2019, el incremento sigue siendo notable: un 45% general y un 242% en el caso de los indefinidos. Aunque lo más relevante es que su uso ha cambiado radicalmente.
Antes y después de la reforma laboral
Antes de la reforma laboral, el grueso de las bajas en periodo de prueba correspondía a los temporales (solo un 5% eran de trabajadores indefinidos en 2021 y un 30% en 2009), en parte porque el empleo eventual generaba 9 de cada 10 contratos, aunque solo un 25% de los afiliados asalariados.
Aun así, el número de bajas mensuales llegó a equipararse con las de los despidos, que se concentran en los asalariados con empleo fijo, pero no se limita a los recién contratados. Esto llevó a muchos analistas a señalar que las empresas usaban esta figura, que en el caso de los contratos temporales servía para ahorrarse la indemnización de 12 días por año trabajado que corresponde a la caducidad de un contrato temporal.
Con la reforma laboral, el panorama cambia radicalmente. Los indefinidos pasan a ser el 40% de los contratos y con ello el periodo de prueba de estos asalariados se ha incrementado notablemente. Pero lo ha hecho con una intensidad desconcertante y que no se corresponde con el cambio en la contratación.
Y, de hecho, los ceses por no superar el periodo de prueba de contratos fijos se han acercado notablemente a la cifra de despidos de indefinidos, especialmente en los periodos veraniegos. Una volatilidad estacional que dispara las sospechas de que las empresas están usando esta opción para sortear los límites a la contratación temporal introducidos por la reforma.
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha lanzado a la Inspección para impedir lo que calificó como «indefinidos de usar y tirar», pero a la luz de las cifras no ha dado resultados. Como hemos contado en elEconomsita.es, los ceses en periodo de prueba rompieron por primera vez la barrera del millón en 2025, y a tenor de los datos de arranque de año, este nivel volverá a superarse.



