LAS GENERACIONES MAYORES: MÁS RÁPIDO, MÁS ALTO, MÁS FUERTE DISFRUTAN…Y MÁS TARDE

La juventud es el momento de aprender la sabiduría y la vejez, el de practicarla” (Rousseau). Vivimos en una época en la que se ha llegado a acuñar un neologismo, «edadismo», para referirse al triste tratamiento que damos a las personas mayores, que va desde la condescendencia al desprecio, y que supone generalmente sacarlas del foco social.

 

No obstante, como casi siempre, es necesario matizar este tipo de generalizaciones. Por un lado, y dejando al margen las limitaciones inherentes a la edad, las generaciones mayores disfrutan hoy de condiciones de vida mejores que nunca, que serán bastante peores para las que pisan ahora las aulas o, como consecuencia de las crecientes tensiones socioeconómicas resultantes de la inmigración masiva, la degradación del estado del bienestar (y del medioambiente) o la nueva situación geopolítica.

 

Se une a lo anterior el ritmo frenético al que cambian nuestras sociedades. Los avances tecnológicos se suceden sin tregua y el mercado estimula la producción constante de novedades. Este frenesí se traslada a las costumbres, los gustos y las creencias. Cuando todo envejece a gran velocidad, lo viejo se queda obsoleto con mayor rapidez que nunca. No debe sorprendernos, por tanto, que una de las primeras cosas que se le ha arrebatado a la vejez es la autoridad, en el sentido de generación del conocimiento. El saber está hoy en otra parte (quizás en las IAs, a lo mejor en las redes sociales).

 

Cuando el mundo cambiaba lentamente, era la experiencia de la vida (que solo se adquiere viviendo) lo que nos permitía no ser arrollados por la corriente de los acontecimientos. En un mundo que cambia rápidamente, es el dominio de las novedades. La gente mayor se queda atrás, porque saben cosas que, aparentemente, no sirven para nada en nuestro mundo tecnificado, mientras que las destrezas que permiten desenvolverse en él, patrimonio de los jóvenes, resultan insuficientes para, por ejemplo, encarar ese momento de la vida en el que indefectiblemente habremos de mirar atrás y enfrentarnos a «muchas ilusiones rotas / muchas promesas / desvanecidas en la niebla». A esa vejez nos acercamos hoy con vergüenza, en secreto.

 

Aunque la genialidad puede experimentarse al principio o al final de la vida, los genios precoces casi nunca siguen siéndolo en la madurez. Y viceversa: 9 de cada 10 personas que despuntaron en algo al final de sus vidas, no fueron niños geniales. Los genios precoces consiguen sus logros mediante la práctica intensiva de su especialidad, que los lleva a obtener logros notables en poco tiempo; en cambio, los tardíos lo logran merced a un ejercicio menos intenso de esa especialidad, pero practicando a la vez otras disciplinas, lo que hace que su progreso sea más lento. Por ejemplo, quienes compusieron grandes óperas en su madurez son músicos que escribieron previamente otros tipos de piezas musicales, en lugar de centrarse en el bel canto desde sus inicios. Multidisciplinariedad, menor dedicación a la disciplina en la que acabarán destacando y la asunción de un progreso pausado en su ámbito son, pues, las características de los genios tardíos. Y en realidad estos genios tardíos abundan más que los precoces. Una razón es que experimentar con varias disciplinas puede ayudar a identificar con más precisión aquella para la que uno está especialmente dotado y en la que se acabará destacando a largo plazo. También es posible que el hecho de centrarse en una sola actividad desde muy pronto y hacerlo además de forma intensiva, termine conduciendo al aburrimiento, el cansancio, y en último término, el hartazgo, lastrando fatalmente el aprendizaje y malogrando el talento innato.

 

Hemos hecho del lema olímpico («más rápido, más alto, más fuerte») el programa por excelencia para educar a nuestros hijos y en general, nuestra principal filosofía de vida: hay que destacar mucho y, sobre todo, pronto. ¿Pero por qué nos atrae más la imagen del que la de quien alcanza la excelencia a una edad provecta? En realidad, el genio precoz es el producto casi pasivo de unas capacidades innatas unidas a un programa de entrenamiento y el genio de edad proyecta en cambio, es el resultado de una vida rica y diversa, encauzada con el tiempo, por decisión propia, hacia una actividad por la que se siente genuina afinidad. Al final, Rousseau tenía razón y nosotros estábamos equivocados.

 

Fuente: Menos rápido, menos alto, menos fuerte… y más tarde

 

 

 

PERO LA MAYORÍA DE JÓVENES CULPA A LOS MAYORES DE «APROPIARSE DE SU FUTURO» Y ASUME QUE NO COBRARÁN PENSIONES

 

¿Los boomers son la primera generación que está viviendo mejor que sus padres y también que sus propios hijos? El debate sobre si la situación económica de quienes tienen ahora entre 57 y 68 años es la más privilegiada de las últimas décadas en España suscita opiniones divergentes, pero también está generado un frente común en un nicho concreto de la población: la mayoría de los jóvenes (47%) hasta 30 años -integrantes de la denominada generación Z- considera que los mayores se han «apropiado» totalmente o bastante de una parte de su futuro, culpabilizándolos así de su autopercepción de precariedad.

 

De hecho, según las conclusiones de la encuesta elaborada por Sigma Dos para EL MUNDO, prácticamente la mitad de los menores de 45 años temen que no llegarán a cobrar una pensión pública cuando se jubilen. En cambio, sin segmentar las respuestas por fecha de nacimiento, de media el 53,9% de los consultados sí confía en que recibirá una retribución del Estado en el momento en el que se retire del mercado laboral, frente al 33,1% que cree que no.

 

En lo que coinciden mayoritariamente los integrantes de todas las generaciones (77,3%) es en que las instituciones no entienden las problemáticas propias de sus respectivos colectivos. En este caso, los más críticos con la gestión que hacen los políticos de sus necesidades son los millennials (31-44 años) y los más indulgentes los silent (de 69 años en adelante), que en 2026 tendrán un incremento del 2,7% en los ingresos mensuales que perciben.

Criterio de la edad al margen, los votantes de Vox son los que menos confianza tienen en que puedan cobrar una pensión pública cuando se jubilen: el porcentaje de los que creen que no la recibirán -42,4%- es similar al de los que sí esperan que el Estado del Bienestar siga funcionando. Los más optimistas respecto a su futuro cuando dejen de trabajar son quienes apoyaron al PSOE en las últimas elecciones generales (65,4%), seguidos de los que hicieron lo propio con Sumar (63,3%) y, a una distancia notable, los del PP (51,4%).

 

Todos creen que las instituciones no entienden sus problemas

Según el sondeo, realizado entre el 22 y el 29 de diciembre con una muestra de 2.182 entrevistas, en el último año se ha incrementado la cifra de los ciudadanos que de media preferirían trabajar más y ganar más también -del 19,7% al 24,8%- y se ha reducido los que accederían a una bajada en sus nóminas a cambio de tener más tiempo libre -del 24,1% al 23,5%-. También ha caído casi cuatro puntos, hasta el 45,6%, la opción que sigue siendo la mayoritaria: mantenerse como hasta ahora.

En esta cuestión laboral, los jóvenes de entre 18 y 29 años sitúan como prioridad la el que aumenten sus ingresos a fin de mes aunque sea a costa de tener que estar más tiempo trabajando, al igual que en general los simpatizantes del partido de Santiago Abascal. En el resto de las franjas de edad y de opciones políticas, en cambio, se da mayor importancia al status quo

 

 

 

Todas las generaciones están total o bastante de acuerdo en que las anteriores a la suya les dejaron un mundo mejor que el que tenemos ahora, un porcentaje que en el caso de los Z (15-30 años) se sitúa en el 58,6% y en el de los boomers -que fueron los niños de la posguerra- se dispara hasta el 73,1%. Por afinidad política, los mas agradecidos con el legado de sus antecesores son los votantes de Vox (83,1%), seguidos de los del PP (77,5%) y los que menos los del PSOE (63,3%) y los de Sumar (50,6%).

 

De media, la mayoría de los encuestados por Sigma Dos percibe que sus coetáneos tienen peores condiciones de futuro (52,6%) y laborales (53,7%) que el resto de grupos de edad. Por contra, consideran que se encuentran en una mejor situación para disfrutar del ocio (61,3%), viajar (63%) y formarse (62,8%).

Fuente: La mayoría de jóvenes culpa a los mayores de «apropiarse de su futuro» y asume que no cobrarán PENSIONES | El Panel

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