LAS DIMISIONES POR LOS CURRÍCULUMS ‘FAKE’ SITÚAN UNA SOMBRA DE SOSPECHA SOBRE LA CLASE POLÍTICA

Señalados por falsear sus currículums, varios políticos dimiten en España

Tres dimisiones en diez días: el escándalo de los políticos y sus falsos y fluctuantes currículos

 

 

 

Carreras universitarias sin terminar, títulos inventados… Los políticos españoles llevan semanas cruzándose acusaciones sobre las falsedades descubiertas en los currículums de cargos de partidos de izquierdas y derechas que se han visto forzados a dimitir tras ser señalados.

 

La controversia arrancó el 21 de julio, cuando el ministro de Transportes -el socialista Óscar Puente, habitual de los enfrentamientos en la red social X- apuntó incoherencias en el currículum de la diputada del PP Noelia Núñez. Instada a aclarar las disparidades entre los currículums que había presentado, la diputada acabó admitiendo que había comenzado estudios en estas materias, pero sin obtener los títulos. «Recalco que ha sido una equivocación y que no ha habido ánimo alguno de engaño por mi parte», se defendió Núñez, de 33 años y con miles de seguidores en las redes, el 22 de julio, poco antes de anunciar la dimisión de todos sus cargos.

 

Tras su caída, partidos de izquierda y derecha emprendieron una carrera contrarreloj para encontrar errores, falsedades o imprecisiones en los currículums académicos de sus rivales políticos.

 

Así, el presidente regional de Andalucía, Juan Manuel Moreno (PP), recibió acusaciones de haberse atribuido en el pasado una licenciatura en Administración de Empresas; la delegada del gobierno en Valencia, Pilar Bernabé (PSOE), una licenciatura en Comunicación Audiovisual, e incluso Óscar Puente fue señalado por haber calificado de «máster» una formación de nivel inferior.

 

Estas acusaciones, en muchas ocasiones difíciles de verificar y de las que los aludidos se defienden, llevaron a varios políticos a pedir más transparencia, mientras otros se apresuraban a modificar sus currículums.

 

El jueves, el socialista José María Ángel, comisionado del gobierno para la reconstrucción de las zonas de la región de Valencia afectadas por las inundaciones del año pasado, renunció a su cargo tras una denuncia anónima que lo acusaba de haber usado un título falso para conseguir un puesto de funcionario.

 

Y el viernes, el responsable de Mundo Rural del gobierno regional de Extremadura, Ignacio Higuero, presentó su dimisión tras haber asegurado que tenía una licenciatura en Marketing por una universidad privada que por entonces no ofertaba esa titulación.

 

Este país siempre ha funcionado por arrebatos pero lo cierto es que el estallido de la polémica tras la dimisión de Noelia Núñez es solo un nuevo episodio de una práctica que ya existía mucho antes, pero que no redundó en la dimisión de los dirigentes con el CV inflado.Lo cierto es que en España seguimos padeciendo de un mal crónico: la ‘titulitis’», y también es cierto la falta de escrúpulos de algunos políticos, que perpetúan una política de apariencias, donde el currículum se convierte en una herramienta de marketing personal.

 

La dimisión, después de fuertes presiones, de Noelia Núñez de sus cargos en el PP y la Cámara Baja ha supuesto un cambio de paradigma que se ha contagiado al resto de partidos. Apenas dos semanas después del estallido de la polémica, un antiguo consejero de Vox en Extremadura, ahora en el PP, y el comisionado del Gobierno central para la DANA y expresidente del PSPV han caído tras hacerse público que sus títulos universitarios no son reales.

 

Ángel e Higuero han dejado sus cargos tras descubrirse que los títulos que figuraban en su historial no existían como tal, es decir, la Universidad CEU San Pablo y la Universidad de Valencia no impartían las licenciaturas de las que ambos presumían en el momento en el que supuestamente las habían obtenido. Si hay que tener en cuenta que el exdirigente socialista además utilizó su título falseado para acceder a la función pública.

 

Se achaca estas prácticas a un «sentimiento de inferioridad» o a una «meritocracia mal entendida». No está escrito en ningún sitio que para ser político haya que tener una carrera o un máster y este afán por engordar fraudulentamente los currículums tiene que ver con la generalización del acceso a la educación superior. Parece que el que no va a la universidad es porque no quiere. Aunque es “normal» que los cuadros directivos de la Administración deban tener una formación, eso no implica que tenga que ser una formación universitaria».

 

Hay una cierta necesidad de una parte de políticos que son conscientes de la vergüenza que supone gestionar presupuestos de miles de millones sin tener estudios pero es muy extraño que suceda esta práctica en un momento en el que hay muchas posibilidades de comprobar el fraude.

 

Son llamativos los casos del ahora presidente de la Junta, Juanma Moreno, cuya declaración en el Congreso fue menguando desde una licenciatura en Administración y Dirección de Empresas y varios másteres al grado en protocolo que tiene ahora. La diferencia es que fue el propio dirigente popular quien modificó su currículum y la situación no fue desvelada por los medios, aunque cuando se convirtió en líder del PP andaluz, en 2014, hubo una cierta polémica que no supuso ningún problema para su carrera política.

 

El hecho de que haya casos aislados no le preocupa tanto a la gente como que la sensación sea generalizada y se advierte a los partidos que no deben sacar pecho después de una de estas dimisiones. Más compleja aún es la posición de Diana Morant, líder del PSPV y también ministra de Universidades, que ha salido en defensa de su compañero al destacar que lo importante es «la hoja de servicio».

 

El currículo de Pedro Sánchez

Las falsificaciones de sus subordinados son un juego de niños al lado de las suyas

La dimisión del comisario del Gobierno para la Dana valenciana no se acompañó del preciso bochorno, la solicitud de disculpas ni, mucho menos, sobre como encontraría el camino para rehabilitarse y compensar un poco a la sociedad por el daño causado.

 

Esa actitud es la más inteligente si es sincera: el ser humano es de fácil perdón, como es bueno por naturaleza, le gusta vivir y dejar vivir sin líos y llega a ser indulgente si percibe en el otro un propósito real de penitencia y contrición y el pecado no tiene consecuencias irreversibles.

 

Pedro Sánchez es el primero de los defraudadores pues ostenta un doctorado logrado con una tesis plagiada escandalosamente y convive con una catedrática de pega (no licenciada)  que negoció en La Moncloa, citando al rector, la creación de su chiringuito imputado. “Pelillos a la mar” cuando se convive diariamente con corrupciones de mucho más peso.en

 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez cometió varios plagios en su tesis doctoral , leída en noviembre de 2012 en la Universidad Camilo José Cela, de la que era profesor. Sánchez la ha tratado de ocultar durante los últimos años y solo se puede consultar en formato papel en la biblioteca de la citada universidad madrileña. Titulada «Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público (2000-2012)», tras un exhaustivo análisis del documento se ha corroborado la existencia de decenas de corta-pegas que constituyen lo que se denomina «falta de integridad académica».

 

Todas las universidades prohíben y castigan el apropiarse de ideas y textos de los demás. Entre los autores plagiados están los economistas Julio Cerviño y Jaime Rivera, profesores de la Universidad Carlos III de Madrid, en concreto un artículo que habían publicado justo cinco años antes de la defensa de la tesis de Sánchez. Además, el presidente del Gobierno copió y pegó contenido de informes oficiales sin entrecomillar, incluida una presentación en Powerpoint del Ministerio de Industria de Miguel Sebastián. Por otro lado, cometió lo que se denomina autoplagio o contenido duplicado , al insertar en su tesis, sin cita alguna, dos artículos que había publicado meses antes en revistas científicas junto a otro profesor.

 

Falsificar un título está muy feo, y suele reflejar el complejo de políticos que ni han estudiado ni tienen oficio externo conocido y tratan de camuflar la obscena funcionarización de una ocupación efímera con esos adornos académicos de cartón piedra: se inscriben a un curso de guitarra por correspondencia pero intentan que parezca un máster de la Sorbona en Física cuántica.

 

Pero el peor y más impune está en la cima, enfadado, tramando algo y lloriqueando, con su falso título de presidente expedido por la Facultad de Extorsiones de Waterloo, completado por un cursito de tropelías avanzadas en la escuela de verano de La Mafia.

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