La España improductiva: 22,3 millones de ocupados trabajan menos horas que los 21,7 millones de hace un año
No es oro todo lo que dice el Gobierno que reluce en la economía y en particular en el empleo. Si hace un año había 21.684.700 ocupados en el mercado laboral, según la estadística de la Encuesta de Población Activa (EPA), en el segundo trimestre de 2025 la cifra llegó al récord de 22.268.700 que ha aireado Pedro Sánchez. Pero, ahora se trabajan menos horas. Es decir, independientemente de que al menos uno de cada seis empleos es sólo por unas horas (sin contar los efectos perniciosos en la estadística de la contratación de fijos discontinuos), se han creado 584.000 empleos en el último año. Lo que supone un crecimiento relativo del 2,7% (una décima menos que el crecimiento del PIB). Sin embargo, con ese incremento sustancial de nuevos ocupados ha decrecido curiosamente un 0,5% el número total de horas trabajadas respecto al año anterior.
Se trata de la primera caída registrada con el actual Gobierno sin contar con la que se produjo en 2020 del 26% como consecuencia del COVID-19. Todo esto quiere decir que hay muchas más personas ahora trabajando y que aparecen en las estadísticas oficiales, pero acumulan menos horas. Por tanto, se produce un nuevo descenso de la productividad laboral. Es la consecuencia del reparto de los puestos de trabajo y de las jornadas existentes entre varios empleados, del incremento de la precariedad, de los bajos salarios y del aumento del pluriempleo y la pluriactividad para sobrevivir a la espera de un futuro subsidio porque este modelo de crecimiento, basado en los servicios, ya no da más de sí a pesar de que la economía crece de momento por encima de la media europea.
Después de muchos años, tras una nueva vuelta de tuerca de la precariedad laboral y salarial se comienza a hablar en España de empobrecimiento de quienes tienen trabajo aunque muchas contrataciones se revistan estadísticamente de indefinidas. Al menos el 12% de los empleados se encuentran ya en situación de pobreza porque no pueden trabajar más horas de las que desearían y su sueldo no supera el 60% del salario mediano porque tienen una remuneración baja.
Así, si entre abril y junio de 2024 el conjunto de los ocupados realizó 701.895 horas efectivas semanales, en el segundo trimestre de 2025 sólo ha alcanzado las 698.368 (unas 3.500 menos que anualizadas superarían las 180.000) a pesar del aumento de esos 584.000 ocupados. Desde que Sánchez llegó a La Moncloa en 2018 el empleo estadístico ha crecido un 15% (más de 2,9 millones) pero el número de horas sólo han aumentado la mitad (cerca del 8%) en estos siete años como consecuencia de esa baja intensidad laboral en la que destaca también la reducción de horas de los trabajadores por cuenta propia (autónomos). También se aprecia que la reforma laboral de 2022 del PSOE y Sumar no ha servido para incrementar la productividad y el número real de horas trabajadas: hay un 8% más de ocupados desde entonces pero el número de horas sólo ha aumentado un 5%.
En estas cifras del INE se observa que va a seguir esta tendencia de pérdida de horas trabajadas aunque crezca el empleo por ese ‘desfase’ del mercado laboral. Así, el número de horas efectivas que se realizan en jornada completa ha caído un 1% (ha llegado a 644.752 horas en 2025 frente a las 650.647 en el mismo periodo en 2024) mientras que las que se contratan a tiempo parcial han subido un 4,6% y han alcanzado el récord de 53.615 horas semanales frente a las 51.247 en el año precedente. Es decir, crecen las cifras de las horas trabajadas en los colectivos con mayor precariedad y vulnerabilidad laboral mientan se reducen entre quienes tienen una jornada completa. También llama la atención el aumento del 2%, hasta las 37.602 horas semanales, entre los denominados subempleados, es decir, del conjunto de ocupados que desea trabajar más horas, que está disponible para hacerlo y cuyas horas efectivas de trabajo son inferiores a las que habitualmente realizan los empleados a tiempo completo en la actividad en que se desarrolla su empleo principal.
Por actividades, es en el Comercio y en la Industria Manufacturera dónde más horas se trabaja semanalmente (casi el 30% del conjunto nacional). Sin embargo, mientras que en el Comercio se ha producido un exiguo aumento del 0,7% de horas (hasta 104.131), en la Industria se ha registrado un descenso en este trimestre de 2025 de casi el 1% (90.608 horas frente a las 91.223 en el mismo periodo en el año anterior). Esta caída se ha acentuado curiosamente en la hostelería (-3,4%) ya que se han trabajado 59.565 horas semanales frente a las 61.565 en 2024 (unas 2.000 horas menos) a pesar de ser uno de los sectores con mayor dinamismo laboral por su elevada precariedad: el 50% de los ocupados tiene empleo a tiempo parcial involuntario ya que el trabajador no puede acceder a una jornada completa y el 52% realiza menos de 40 horas semanales de trabajo mientras se produce un incremento de ocupados del 10% respecto al año anterior. Lo mismo ha sucedido en la Agricultura, con descensos de casi el 2% de las horas; del -5,1% en la Educación (de las 45.000 horas semanales de 2024 se ha pasado a 43.000) y del -2,8% en las Actividades Sanitarias (de las casi 61.000 del año actual se ha llegado a las 59.000 en 2025). Por su parte, en la Construcción, al aumentar la contratación en estos meses de tiempo más estable, ha crecido el número de horas trabajadas un 1% hasta las 52.304 y el alza es de casi el 6% en las Actividades Administrativas hasta alcanzar las 34.630 horas semanales totales.
Por ocupación, se observa que prácticamente la mitad de los 22,3 millones de ocupados existentes que le sale a la EPA realiza menos de 39 horas semanales de trabajo. Sin embargo, hace un año este colectivo alcanzaba el 46% de los 21,7 millones de empleados. Es decir, ha aumentado el porcentaje de quienes realizan menos horas de las legalmente establecidas para una jornada completa en la actualidad (40 horas). La otra mitad de ocupados (incluyendo los 787.000 que dicen no saber cuántas horas hacen) supera las 40 horas de trabajo semanal, pero es en este segmento dónde se aprecia un descenso respecto al año anterior de casi el 3%. Es decir, los ocupados que más horas hacían en 2024, trabajan menos horas en 2025.
Todo ello lleva a fijar un número medio de horas semanales por todos los ocupados que llega a las 32,5 en el empleo principal (39,4 horas entre los autónomos y 31,4 los asalariados), una hora menos que hace un año. En 2018, cuando Sánchez llegó a la Presidencia del Gobierno el número medio llegaba a 35,4 horas. Por sectores, en la Agricultura se trabaja ahora 38,2 horas de media mientras que en las Actividades Administrativas se llega a 29,9 y en las Recreativas a 29,1 horas. Lo que es evidente es que la precariedad laboral, los salarios y la productividad sigue siendo una de las asignaturas pendientes de la economía española. Pero, no se puede hacer nada si no se cambia el modelo de crecimiento. Éste era el objetivo de los fondos europeos.


