LA VERDAD SOBRE EL EMPLEO: ESPAÑA DESTRUYE MÁS PUESTOS DE TRABAJO DE LOS QUE CREA

Los expertos alertan de que por cada dos empleos que se crean en la empresa privada, hay un nuevo funcionario

Este pasado viernes hemos conocido que, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el paro bajó en 193.400 personas en 2023, lo que supone un 6,4% menos que en 2022, mientras el empleo creció en 783.000 puestos de trabajo (+3,8%), cerrándose el ejercicio por encima de los 21 millones de ocupados y por debajo de los 3 millones de parados.

Ambos datos son mejores que los de 2022, año en el que el desempleo bajó en casi 80.000 desempleados y la ocupación aumentó en 278.900 personas. Sin embargo, también son peores registros que los de 2021, cuando la vuelta a la normalidad tras la pandemia llevó a generar 840.700 empleos y a reducir el paro en más de 600.000 personas.

El otro dato que no destaca la encuesta, pero que se desprende del análisis de la estadística, es que en estos momentos, y valorando el estudio del último trimestre del año, en España se destruyen ya más puestos de trabajo que los que se crean. Y el registro no solo es negativo en esta comparación. También lo es cuando se cotejan los registros de las personas que entran en la actividad -considerados potenciales ocupados- y los que salen. En números, en el último trimestre de 2023, 1.341.000 personas entraron en la ocupación, frente a 1.379.500 que salieron. Además, 1.366.100 entraron en el paro, pero solo 1.346.100 lograron salir. Asimismo, 1.278.900 entraron en la actividad, frente a 1.477.600 que salieron.

En su conjunto, el análisis describe un mercado laboral en el que se destruyen más puestos de trabajo que los que se crean.

 Desaceleración de la economía

Así lo observa José Luis Fernández Santillana, director del servicio de Estudios de Unión Sindical Obrera, USO, quien destaca que la EPA del cuarto trimestre ya está reflejando «claramente la desaceleración de nuestra economía y esto ha empezado a ponerse de manifiesto en partir del segundo semestre del año».

Por tanto, se aprecia que ya «hay una caída de la ocupación, una caída que no es mayor porque el empleo público crece, mientras el empleo privado decrece. Además -añade-, «se ha producido un notable aumento de la contratación tiempo parcial, en detrimento del empleo a tiempo completo. Y por otra parte -apunta-, en el conjunto del años la ocupación crece más que las horas trabajadas y eso merma nuestra productividad».

En este punto, Santillana señala también, que al analizar los flujo de entrada y salida de la ocupación «vemos que salen más personas que las que entran; y eso implica que tenemos un mercado de trabajo poco estable y muy volátil, de manera que se crea ocupación y se destruye mas de la que se crea».

«Eso -insiste- también se pone de manifiesto con la contratación indefinida, porque se finalizan mas contratos (mueren) que los que se hacen y, también los flujos de entrada al desempleo hacen que entren mas personas que las que salen, y se incrementa el desempleo de larga duración (mas de un año)».

Más empleo público y caída del privado

Un análisis que no pasa desapercibido para Randstad, quien observa moderados descensos de paro y ocupación en el cierre de 2023, con tasa de paro en el 11,8%, no sin destacar que, si bien la ocupación descendió en 19.000 personas, exclusivamente en el sector privado, «el sector público vuelve a marcar récord histórico».

En detalle, el empleo privado disminuyó este trimestre en 77.600 personas, hasta 17.653.600, mientras que el empleo público aumentó en 58.600, hasta 3.593.300. Algo que ha sido destacado por la patronal CEIM, para quien resulta sorprendente el incremento de casi 70.000 nuevos empleados públicos en 2023, de forma que, por cada dos empleos que se han creado en el sector productivo, hay un nuevo funcionario.

Entretanto, el número de jóvenes en paro menores de 25 años subió en 17.400 personas en 2023, lo que supone un 3,7% más que en 2022, situándose la cifra total de jóvenes en situación de desempleo en 481.500 al finalizar el año pasado.

De este modo, la tasa de paro juvenil se situó en el 28,36% a cierre de 2023, tasa nueve décimas inferior a la del ejercicio anterior (29,26%), pero medio punto superior a la del tercer trimestre de 2023, cuando el desempleo de los jóvenes menores de 25 años se situó en el 27,82%.

Madrid y Andalucía lideran el empleo

Por comunidades autónomas, el paro bajó en 2023 en 13 comunidades autónomas, especialmente en Madrid y Andalucía, y todas las regiones crearon empleo, a excepción de Castilla y León y La Rioja, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En valores absolutos, los mayores descensos anuales del desempleo se dieron en Madrid, que redujo el número de parados en 54.200 personas (-13%), Andalucía (-40.500 parados, -5,3%), y País Vasco (-22.600 desempleados, -25,1%). En el caso de Madrid, su tasa de paro ya se sitúa dos puntos por debajo de la media nacional (9,72%), de forma que uno de cada cinco nuevos ocupados en España trabajan en Madrid, el 45% de la reducción del paro nacional se ha producido en Madrid y la tasa de actividad está cinco puntos por encima (63,60%).

Por contra, el desempleo subió en 2023 en cuatro comunidades más Melilla. En concreto, aumentó en Canarias, con 27.300 parados más (+16,2%); Castilla y León (+7.700 desempleados, +7,9%); Baleares (+4.700 parados, +6,8%) y La Rioja (+1.300 desempleados, +9,9%). En la ciudad autónoma de Melilla se incrementó en 2.400 parados.

En cuanto a la ocupación, quince comunidades crearon empleo en 2023 y sólo Castilla y León y La Rioja perdieron trabajadores, con la destrucción de 4.400 y 2.700 empleos, respectivamente.

Débil pulso de la economía

Y mientras los sindicatos felicitan al Gobierno por los resultados de esta última EPA, patronales como CEIM Confederación Empresarial de Madrid-CEOE, señalan que en 2023 la tasa de paro se ha reducido en un punto porcentual solamente, situándose en el 11’76%, con un total de 2.830.600 parados y, esto, para los Empresarios de Madrid, «es particularmente negativa la tasa de actividad, porque no aumenta ni medio punto en doce meses, y alcanza solamente el 58’99%, lo que refleja -mantiene la patronal que preside Miguel Garrido-, un débil pulso de la economía y del mercado de trabajo.

Por su parte, Cepyme, la Confederación de Empresarios de la Pequeña y Mediana Empresa, además de saludar los datos del cierre de 2023, señalan no obstante que, pese a ello, «el buen desempeño del mercado laboral engloba algunos datos preocupantes, como la desaceleración del sector servicios a cierre de ejercicio, cuando este periodo incluye la campaña navideña». «El sector servicios -apunta la patronal que preside Gerardo Cuerva- perdió 123.400 ocupados en el último trimestre de 2023, cuando un año antes la caída fue de 70.200, y la ocupación total cayó en 19.000 trabajadores a cierre de ejercicio. Y, esta evolución -apostilla Cepyme– es una posible señal de desaceleración económica que precisa atención en orden a evitar que se prolongue en los siguientes trimestres».

CEOE también ha hecho una valoración de los últimos datos de la EPA, aunque, en todo caso, advierte que el escenario de incertidumbre, la caída de la cifra de negocios, el deterioro de los niveles de confianza y el aumento de costes empresariales comienza a tener un impacto negativo en la contratación de las empresas, algo que también detecta el economista José Carlos Díez, como refleja en un tuit.

Para CEOE, el acierto de haber evitado espirales de precios y salarios en este último año ha contribuido favorablemente a la evolución del mercado laboral. Además, la firma del V Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) ha supuesto un marco de estabilidad y de reducción de incertidumbre que, sin duda, ha favorecido estos buenos resultados.

Sin embargo, considera que hay que mantener la prudencia de cara a este año 2024 «tanto por la desaceleración de la actividad económica que ya se está experimentando como, por la incertidumbre que generan medidas que perjudican los costes empresariales y la productividad y que afectan negativamente al mercado laboral».

El empleo público roza ya los 3,6 millones de trabajadores

El número de empleados públicos batió un nuevo récord en 2023. A cierre del año pasado eran ya 3.593.300 personas, 67.100 más que un año antes, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE). Es la cifra más elevada de toda la serie histórica, que arranca en el año 2002.

También creció con fuerza el empleo privado a lo largo del año pasado, hasta cerrar el 2023 con 17.653.600 trabajadores. El incremento, de 716.000 personas respecto al cuarto trimestre de 2022, provocó que la cifra total de empleados privados se situara en niveles de 2007.

En todo caso, sin el fuerte incremento del empleo público, España no habría logrado rebasar aquellos niveles previos a la crisis financiera. El año 2007 se cerró con 17.748.400 trabajadores privados y 2.969.500 públicos. Según el histórico del INE, hubo 20.717.900 ocupados en total.

El 2023, con 94.800 trabajadores privados menos, marcó un máximo de 21.246.900 ocupados totales en el país. Son 529.000 más que 16 años antes, en 2007. Esos son los empleos públicos adicionales que se han generado desde entonces. Desde 2018, con Pedro Sánchez como presidente, se han creado 518.600 puestos, según el INE.

Función Pública también hace públicos sus registros a través del Boletín Estadístico de personal al servicio de las Administraciones Públicas, que recientemente ha sufrido un cambio metodológico que ha aflorado casi 300.000 empleos más. Se ha incorporado al personal en formación o prácticas y aquellos trabajadores con contratos temporales de menos de seis meses.

Con esta modificación se ha elevado el número total de empleados públicos hasta los 2.967.578 a julio de 2023. Se aproxima más a las cifras que proporciona el INE, aunque aún hay una diferencia de 625.000 personas. La plantilla previsiblemente crecerá aún más con las últimas ofertas públicas de empleo anunciadas.

Los sindicatos, sin embargo, denuncian falta de personal en educación y sanidad, y han trasladado al Ministerio que ahora dirige José Luis Escrivá, exministro de Seguridad Social en la anterior legislatura, su preocupación por el envejecimiento de la plantilla. Según sus cálculos, más de la mitad de los efectivos de la Administración Pública Estatal se jubilarán en los próximos 5-10 años.

A esto se suman las subidas salariales. De momento, el Gobierno firmó con los sindicatos un plan plurianual de subidas que alcanzaban el 3,5% en 2022, el 3% en 2023 (a falta de otro 0,5% variable) y el 2% en 2024 (que también podría ser superior si la inflación sorprende al alza). Las dos subidas aplicadas en 2023 (3% en total) ya elevaron la factura en 4.600 millones de euros.

Con todo, la liquidación del gasto en nóminas del conjunto de las Administraciones Públicas de 2023, que incluye los sueldos de los políticos y que se conocerá en el mes de marzo, superará con creces la barrera psicológica de los 160.000 millones, según las estimaciones más conservadoras del Ministerio de Hacienda.

Por poner en perspectiva el dato, es igual que el total de fondos europeos que puede recibir España a través del programa Next Generation EU entre 2021 y 2026. Un nuevo récord de esta ‘bola de nieve’ de masa salarial (sueldos y cotizaciones), que no para de aumentar pese a las recomendaciones de Bruselas de reducir el gasto estructural y reducir el déficit y la deuda hasta niveles más sostenibles.

La lacra del paro: un tercio de los desempleados son mujeres mayores de 45 años

Siempre se ha puesto el foco en el paro juvenil, donde España lidera la tasa dentro de la Unión Europea y también de la Organización para la Cooperación y el desarrollo económicos (OCDE)  Pero si hay algo que llama más la atención son las mujeres mayores de 45 años, lo que viene a ratificar el edadismo en España y que cuanto más edad, más difícil es encontrar empleo.

 

El número total de desempleados al cierre de este mes asciende a 2.707.456 personas. De este total, 937.182 son mujeres mayores de 45 años, lo que representa el 34,61%. Es importante destacar que, según estos datos, el desempleo juvenil afecta a 101.060 personas, de las cuales 92.905 son hombres y 87.638 son mujeres.

Si miramos la evolución de los datos de desempleo en España, se refleja que el paro femenino ha descendido de las 2.272.202 a las 1.524.068 personas. Y hablamos de paro femenino, ya que las estadísticas que aportan desde el Ministerio no contempla el paro femenino por rango de edad e incluyendo solamente mayores y menos de 25 años por sexo.

Según  Adecco, el porcentaje de desempleo de larga duración entre las personas mayores de 45 años se mantiene relativamente constante, fluctuando usualmente entre el 52% y el 60% cada año. Esta tasa es significativamente más alta que la tasa general de desempleo, la cual es actualmente del 42%.

La Fundación Adecco, confirma que, aunque en el pasado tener más de 45 años representaba un obstáculo en la búsqueda de empleo, en la actualidad las mayores dificultades se encuentran a partir de los 55 años. Esta situación se debe a la percepción de que las personas de mayor edad tienen menor capacidad de trabajo, menos energía y competencias digitales limitadas, lo que conduce a un incremento en los casos de desempleo de larga duración avanzado.

Por otro lado, según CCOO de Cataluña generalmente se observa que a mayor edad, mayor es la probabilidad de enfrentar desempleo de larga duración. Por ejemplo, entre las personas mayores de 55 años, el porcentaje de desempleo crónico se eleva hasta el 58%.

España debería reducir el paro en un 56 % para alcanzar la tasa europea

En su comparecencia en la Comisión de Trabajo del Congreso del pasado lunes, Yolanda Díaz mostró su deseo de que España reduzca su desorbitada tasa de paro hasta la media comunitaria, situada en el 5,9 %. Para ello, se debería reducir el número de desempleados hasta en 1,6 millones de personas, un 56,29 %. Un objetivo prácticamente inalcanzable, según la opinión de los expertos.

Uno de cada cinco parados de la Unión Europea habla español. Tenemos la tasa más alta del continente, de la OCDE y, según los datos del Banco Mundial, solo 25 países en todo el mundo tienen más porcentaje de desempleo que España, que se encuentra entre la Polinesia Francesa y Ruanda.

En España hay 2,865 millones de euros de parados, un 11,9 % del tejido laboral. La UE mantiene una tasa del 5,9 %, que aumenta al 6,4 % en la zona euro. Para que nuestro país igualara la media comunitaria tendría que reducir el total de desempleados hasta los 1,25 millones de personas, 1,6 millones menos de los actuales para dejar la tasa en el 5,2 % –si baja el número de parados españoles también lo hace el de comunitarios–.

Alcanzar un objetivo tan ambicioso, además de poco realista, tiene el problema añadido que dispararía la inflación. Esto tiene que ver con la tasa de paro estructural, también llamada tasa de paro no aceleradora de los salarios –NAIRU, por sus siglas en inglés–, que provoca un incremento de los precios

Calcular esta tasa presenta, no obstante, ciertas dificultades. Por ejemplo, poco antes de las elecciones, el Gobierno cifró este porcentaje en el 8 %, pero en el Plan de Estabilidad 2023-2026 las estimaciones para 2026 lo colocan en el 9 %. En 2018 era del 12,5 % y, en 2022, del 10,3 %.

Los motivos de la reducción en los últimos años tienen que ver con los programas de ajuste temporal de empleo aplicados durante la pandemia y la reducción de la temporalidad a base de contratos fijos discontinuos. Sin embargo, España «sigue siendo el peor alumno de la UE», señala el economista Josep Mestres en un artículo de CaixaBank Research, ya que presenta la mayor tasa de desempleo estructural de la región –un 11 % según AMECO, la base de datos de la Comisión Europea– por delante de Italia (9,2 %) o Grecia (9,4 %).

«Una alta tasa de paro estructural supone una infrautilización de la capacidad productiva de una economía, así como la exclusión laboral de una gran parte de la sociedad, por lo que combatirla es primordial», añade Mestres.

Para reducirla, este economista apunta a la necesidad de introducir reformas estructurales, así como una buena calidad institucional que, en el caso de España, se ha reducido considerablemente en los últimos años.

Finalmente, este economista también apunta a un mejor encaje de la demanda y de la oferta para reducir el paro estructural, una disfuncionalidad que se ve reflejada en el creciente número de vacantes sin cubrir.

«En este sentido, las políticas activas de empleo tienen un papel importante, puesto que acompañan a los parados en la búsqueda de empleo y en la formación en habilidades demandadas en el mercado de trabajo. En España, sin embargo, el peso del gasto en políticas activas de empleo es bajo, tanto en términos absolutos como en proporción al de las políticas pasivas», comenta.

 

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