LA SEGURIDAD SOCIAL NO QUIEBRA PORQUE NOS HACEMOS “TRAMPAS AL SOLITARIO”

El día que el Estado frene sus ingresos por cualquier motivo: que la economía se ralentice, que aumente el paro y disminuyan las cotizaciones y se dejen de recaudar la cifras que se están recaudando por las subidas de precios vamos a tener un problema.

 

El día que los ingresos por cotizaciones sociales sufran un estancamiento, como ha pasado en épocas anteriores y, por tanto, se reduzcan los ingresos de la Seguridad Social tendremos, con toda seguridad, que acometer una reforma del organismo porque entrará en imposibilidad de pagar sus compromisos.

 

En el año 2022, con unos ingresos de 169.781 millones de euros, la Seguridad Social cerró con unos gastos de 214.445 millones y un déficit real de 44.612 millones, que se taparon con 38.622 millones de euros con transferencias del Estado para que, para que el déficit nominal presentado a Bruselas fuese de 5.896 millones. Es decir, para evitar la quiebra de un organismo el año pasado le tuvo que traspasar casi 39.000 millones. Así y todo, presentó un déficit de casi 6.000 millones.

Pero en 2023 no sólo no han mejorado las cosas, sino que, a pesar de que los ingresos han subido en 16.885 millones de euros (casi el 10%), como los gastos se han disparado también un poco más que el 10%, el déficit real de la Seguridad Social ha llegado a 49.407 millones de euros y se ha salvado la cara frente a Bruselas con el envío de 41.109 millones de euros, para decirle a la Comisión Europea que el déficit ha sido de 8.211.

 

Así que la situación ha vuelto a salvarse porque la Administración Central de Estado ha tirado de la caja de Hacienda y desde el Tesoro Público, mes a mes, le ha indo enviando dinero hasta sumar más de 41.000 millones, además de tener que acudir a los mercados a pedir en nombre de la Seguridad Social, otros 10.000 millones de euros. El déficit real ha subido en casi 4.800 millones de euros, a pesar de que los ingresos por cotizaciones crecen en 16.885 millones, pero como los gastos suben en 21.686 millones, el problema se convierte en una enfermedad crónica de muy difícil solución.

 

Entramos en un 2024 en el que el gasto en pensiones contributivas ha superado los 12.000 millones al mes, que van a generar otros casi 11.000 millones más de gasto en 2024. La mala noticia es que en enero los ingresos por cotizaciones han caído en 200 millones con respecto a diciembre con la necesidad de generar 1.330 millones más de ingresos mensuales.

 

Junio está a la vuelta de la esquina y cuando llegue la doble paga de todas las pensiones y se den cuenta de la terrible situación en que se van a encontrar ya será tarde para arreglar algo este año la situación y si, según algunos se barruntan, en octubre tenemos elecciones, el 2025 esto va a explotar y más si tenemos en cuenta que la inflación este año va a ser muy parecida a la del año pasado y, por lo tanto, los gastos de las contributivas en 2025 se van a disparar en otros 11.000 millones como mínimo.

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