2022 fue un año negro para este colectivo, con 246.316 parados en diciembre, los mismos que había en el mes de enero de 2022
El Gobierno sigue sacando pecho de la reforma laboral que aprobó a finales de 2021 una vez comprobados los resultados obtenidos un año después. La reforma tenía como principales objetivos acabar con la precariedad laboral en España; romper con los contratos basura y mejorar la calidad del empleo
La cifra total de parados se ha reducido en 268.252 personas en los últimos doce meses hasta cerrar en 2.837.653. Aunque algunas de las variaciones están algo desvirtuadas por la difícil situación que se vivió durante algunos meses del pasado ejercicio por los efectos económicos de la pandemia, la reducción del paro se ha extendido tanto a hombres (-10,48%), como a mujeres (-7,34%); a jóvenes menores de 25 años (-12,06%), como a mayores (-8,37%). También a todas las actividades económicas. El número de desempleados inscritos en el SEPE a finales del año en el sector agrícola se ha reducido un 22,17%; en el de la construcción, un 11,95%; en el de la industria, un 9,51%, y del del sector servicios, un 7,82%.
Pero hay un colectivo para el que, parece, no está escrita la reforma laboral del Gobierno: el de los sin empleo anterior. El número de parados que no habían trabajado antes se mantuvo estable a lo largo de todo el ejercicio 2022, de acuerdo con los datos recogidos en el SEPE: en enero había 246.301 parados sin empleo anterior y a cierre de diciembre, 246.316, quince más.
Los parados registrados en el SEPE en diciembre del pasado año que no han trabajado antes suponen el 8,68% de la cifra total de desempleados. Más de las dos terceras partes, 167.356, son mujeres y de éstas, el 40,71%, es decir, 68.130 personas, tienen más de 44 años. La tercera parte del total de este colectivo de desempleados (82.953 personas) tiene más de 44 años y no ha trabajado nunca y otra tercera parte del colectivo, el 32,6% del total, corresponde a jóvenes que ni siquiera han llegado a cumplir los 25 años.
Al comienzo de la crisis financiera internacional, en 2008, el antiguo Inem realizó una encuesta sobre las probabilidades de que los parados encontraran un puesto de trabajo. Una de las conclusiones más llamativas fue que los peores resultados los ofrecía el colectivo de personas sin empleo anterior, con un nivel de ocupabilidad muy bajo para más de la mitad de sus integrantes, fundamentalmente por carecer de experiencia laboral, que en algunos empleos para los que se requiere una baja cualificación sigue siendo un factor decisivo.
Andalucía concentra cerca de la tercera parte de los parados que nunca han trabajado antes en España: 80.795 de un total de 246.316, el 32,8%, que representan el 11,11% del total de desempleados y en Cádiz el porcentaje sube hasta el 13,29%. También llaman la atención del País Vasco donde un 11,76% de los parados registrados en esa comunidad no ha trabajado nunca y en Álava son el 12,64% y en Vizcaya son el 12,20%.



