Además de que el turista doméstico reducirá su presencia en destinos nacionales, influirá la incertidumbre en Estados Unidos
El turismo en España sigue creciendo pero cada vez más lentamente. El país está llegando a su límite de capacidad y eso dificulta que sigamos observando crecimientos tan abultados como en los últimos años. Si el PIB del sector repuntó un 7,9% en 2023 y un 6% en 2024, este año crecerá menos de la mitad: un 2,7%, según pronostica CaixaBank Research.
«El turismo deja atrás la fuerte expansión postpandemia y entra en una etapa de crecimiento más moderado», recogen en su observatorio sectorial, publicado este miércoles, en el que pronostica un crecimiento de esta rama de la economía superior a la media nacional, que sitúan en el 2,5%, pero muy inferior al registrado en los últimos ejercicios.
El crecimiento previsto del PIB del 2,7% será inferior al registrado en promedio de 2015 a 2019, del 4,6%, pero superior al de la década precedente: del año 2000 al 2007 el turismo en España repuntó un 1,7% y de 2008 a 2014, en plena crisis económica, cayó un 0,7%. La ralentización del crecimiento del sector es fruto de la combinación de un turista doméstico que viaja menos por España (en 2024 redujo sus viajes un 0,8%), en un contexto en el que los ingresos brutos de los hogares siguen creciendo pero más lentamente que el año pasado -por la moderación de alza de los salarios y otras rentas-; y de un turista extranjero que marcará récord en llegadas y elevará su gasto más de lo que crece la inflación, pero que podría verse ensombrecido por la situación en Estados Unidos.
Los autores del informe prevén que el país reciba este año 98,4 millones de viajeros internacionales, pero alertan del impacto que podría tener la evolución del turismo procedente de Estados Unidos que recientemente se ha frenado por «la moderación del aumento de la renta disponible de las familias, la depreciación del dólar frente al euro y, sobre todo, el aumento de la incertidumbre ante la nueva Administración Trump».
El ritmo de llegadas más moderado se replica de forma generalizada en todas las comunidades autónomas, si bien es más pronunciado en Cataluña y Canarias. «Entrando en detalle, Cataluña es la comunidad que más turismo internacional atrae (un 21% del total hasta abril de 2025, acumulado de 12 meses), aunque actualmente registra un descenso de las llegadas de turistas procedentes de mercados relevantes, como Alemania (-3% en lo que llevamos de año), Italia, Centroeuropa, EEUU y otros, que representan el 30% del total de llegadas.
Además, en lo que respecta al gasto por turista, Cataluña destaca negativamente por el descenso registrado en los primeros meses de 2025, en una región donde el gasto medio apenas ha crecido un 6,5% respecto al mismo periodo de 2019 (27,5% para el conjunto de España), debido al menor incremento tanto del gasto total como de las llegadas de turistas internacionales».
Los indicadores de actividad del turismo han seguido marcando máximos históricos en el primer semestre del año, «aunque con un ritmo de avance más contenido que en los años anteriores», lo que ha llevado su peso en la estructura productiva del país hasta el 13,1% del PIB en 2025, por encima del 12,6% previo a la pandemia.
Dado que para 2026 siguen esperando que el turismo crezca por encima de la economía (3,2%, impulsado por la mejora de las perspectivas económicas en la eurozona), es previsible que ese peso siga subiendo.
Los expertos de CaixaBank advierten de que la evolución del turismo procedente de Estados Unidos será determinante para el sector, ya que la pérdida de dinamismo experimentada en los últimos años «podría restar hasta 1 punto porcentual al crecimiento del PIB turístico en 2025», lo que lo dejaría en el 1,7%.
«Ante este escenario, el informe plantea la necesidad de diversificar los mercados emisores y apostar por destinos de largo radio como Oriente Medio, América Latina o Australia, que han mostrado su comportamiento especialmente sólido en los últimos años y podrían contribuir a compensar la ralentización del turismo estadounidense», concluyen.
Los españoles viajaron un 14% menos en el inicio de 2025 aunque gastaron de media 34 euros más por persona
Entre enero y marzo se realizaron 34,7 millones de desplazamientos con un 4,3% menos de gasto acumulado.
Mientras España no deja de recibir cada vez más visitantes internacionales, el turismo entre los residentes flaquea. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) este lunes, los españoles realizaron entre enero y marzo 34,7 millones de viajes, un 14,3% menos que en el mismo periodo de 2024. A diferencia del año pasado, en esta ocasión el primer trimestre no contó con el impulso de la Semana Santa, que cayó en abril. El desajuste del calendario se dejó notar tanto en el número de desplazamientos como en el volumen de gasto, que disminuyó un 4,3% en el acumulado a pesar de que cada viajero desembolsó de media 34 euros más por persona que el año pasado.
El turismo de residentes mantuvo así la tendencia a la baja observada en los tres trimestres anteriores, cumpliendo un año completo en negativo en cuanto a número de viajes. Después de un 2024 en el que los desplazamientos se redujeron un 0,8% con respecto a 2023, en los tres primeros meses de 2025 tampoco se consiguieron alcanzar los 40,56 millones de escapadas realizadas a comienzos del año pasado, una cifra todavía inferior a los 41,77 millones de 2019. Los desplazamientos nacionales se resintieron más que los internacionales. Entre enero y marzo de este año se contabilizaron 30 millones de viajes por el interior de España y 4,7 millones al extranjero, un 16,1% y 1% menos respectivamente que en 2024.
Entre quienes optaron por moverse dentro del territorio nacional, las comunidades más visitadas fueron Andalucía, Cataluña y Madrid, que concentraron respectivamente el 15,3%, 12,7% y 9,5% de los viajes, recibiendo entre 5,3 y 3,3 millones de desplazamientos. Estas tres regiones fueron también desde las que viajaron más personas hacia otros lugares, dado que son las más pobladas. En cualquier caso, al descontar el efecto del tamaño de cada comunidad, los más viajeros siguieron siendo los residentes en Madrid, con 882 escapadas por cada mil habitantes. No obstante, los siguieron los castellanoleoneses y los aragoneses, con 813 y 779 viajes respectivamente por cada mil habitantes.
Mientras España no deja de recibir cada vez más visitantes internacionales, el turismo entre los residentes flaquea. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) este lunes, los españoles realizaron entre enero y marzo 34,7 millones de viajes, un 14,3% menos que en el mismo periodo de 2024. A diferencia del año pasado, en esta ocasión el primer trimestre no contó con el impulso de la Semana Santa, que cayó en abril. El desajuste del calendario se dejó notar tanto en el número de desplazamientos como en el volumen de gasto, que disminuyó un 4,3% en el acumulado a pesar de que cada viajero desembolsó de media 34 euros más por persona que el año pasado.
El turismo de residentes mantuvo así la tendencia a la baja observada en los tres trimestres anteriores, cumpliendo un año completo en negativo en cuanto a número de viajes. Después de un 2024 en el que los desplazamientos se redujeron un 0,8% con respecto a 2023, en los tres primeros meses de 2025 tampoco se consiguieron alcanzar los 40,56 millones de escapadas realizadas a comienzos del año pasado, una cifra todavía inferior a los 41,77 millones de 2019. Los desplazamientos nacionales se resintieron más que los internacionales. Entre enero y marzo de este año se contabilizaron 30 millones de viajes por el interior de España y 4,7 millones al extranjero, un 16,1% y 1% menos respectivamente que en 2024.
Entre quienes optaron por moverse dentro del territorio nacional, las comunidades más visitadas fueron Andalucía, Cataluña y Madrid, que concentraron respectivamente el 15,3%, 12,7% y 9,5% de los viajes, recibiendo entre 5,3 y 3,3 millones de desplazamientos. Estas tres regiones fueron también desde las que viajaron más personas hacia otros lugares, dado que son las más pobladas. En cualquier caso, al descontar el efecto del tamaño de cada comunidad, los más viajeros siguieron siendo los residentes en Madrid, con 882 escapadas por cada mil habitantes. No obstante, los siguieron los castellanoleoneses y los aragoneses, con 813 y 779 viajes respectivamente por cada mil habitantes.
La menor actividad turística en el arranque del año se tradujo también en un menor gasto total, aunque la caída no fue tan pronunciada como en el número de viajes, dado que quienes sí visitaron otros lugares hicieron desembolsos más cuantiosos. Los españoles gastaron entre enero y marzo un total de 11.175 millones de euros en sus viajes —6.481 millones dentro del país y 4.694 millones en el extranjeros—, con un monto medio de 322 euros por persona, un 11,7% más que en 2024. En los viajes internos la mayor parte de este dinero fue a parar a bares y restaurantes —concentraron el 26,7% del gasto total pese al descenso anual del 10,8%—, mientras que en las salidas al extranjero el transporte es lo que más pesa —el 35,8% del total y un incremento del 5,9%—.
El presupuesto de los viajes al extranjero creció más que el de las escapadas dentro del país: se incrementó un 8,2% hasta alcanzar los 1.000 euros, mientras que el gasto medio por persona de los viajes nacionales subió un 5,9% hasta los 216 euros. Al incremento del gasto desembolsado del otro lado de la frontera contribuyó el alargamiento de las estancias en el extranjero, cuya duración media aumentó un 10,1% hasta rondar los 8 días —con un gasto medio de 127 euros diarios—. En cambio, a nivel nacional la duración media de los viajes fue de 3 días. Sufrieron un leve acortamiento compensado por una subida del 7,5% en el gasto diario hasta los 72 euros de media.
Por destino principal, Madrid fue la comunidad en la que se registró el mayor desembolso medio diario, llegando a los 100 euros por jornada. La siguieron Canarias (99 euros) y Baleares (84). En el extremo opuesto, en en Castilla-La Mancha, Extremadura y Castilla y León los viajeros dejaron de media entre 50 y 56 euros al día. En cambio, quienes realizaron los mayores gastos medios diarios fueron los residentes de Baleares (105 euros), seguidos por cántabros (104 euros), murcianos y catalanes (ambos 96 euros).
Los claroscuros en el turismo de residentes, donde el gasto por persona demuestra el aguante del consumo pero el número de viajes se resiente, contrastan con la época dorada que atraviesa el sector turístico nacional al calor del boom de visitantes extranjeros, que anota cifras récord mes tras mes. Entre enero y marzo, llegaron al país 17,1 millones de viajeros foráneos, un 5,7% más que en 2024, y dejaron durante su estancia un gasto total acumulado de 23.500 millones de euros, un 7,2% más que en los tres primeros meses del año pasado.
No obstante, las expectativas del sector son positivas de cara al verano. Según las previsiones de ObservaTUR, el 94% de los españoles viajará en los meses estivales, la misma proporción que el año pasado. Un 33% planea hacerlo en julio y un 35%, en agosto. Y se espera que dispongan de un presupuesto mayor que en 2024. Calculan que el gasto por persona rondará los 739 euros, marcando así un nuevo récord en la serie histórica. Son 62 euros más que hace un año.
Los hogares gastan más de lo que ingresan y disparan un 200% su necesidad de financiación
El saldo negativo de las familias se situó en los 6.871 millones en el primer trimestre, frente a los 2.216 millones registrados en el mismo periodo de 2024
El consumo y la inversión que llevaron a cabo las familias en el primer trimestre del año presionó su situación financiera. Las Cuentas no Financieras que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE) desvelan que el incremento del gasto superó el de los ingresos, arrojando un saldo negativo que triplica los niveles de 2024. Es decir, que los hogares tuvieron que tirar de ahorro o endeudarse para cubrir esta diferencia.
La necesidad de financiación alcanzó los 6.871 millones de euros, lo que supone un incremento del 210% respecto al mismo periodo de 2024 (2.216 millones). La renta disponible bruta de los hogares subió un 5,1%, hasta los 245.976 millones, respecto al mismo trimestre de 2024, impulsado por la recuperación de los salarios y el aumento del empleo. Sin embargo, las rentas de la propiedad contribuyeron negativamente al disminuir un 1,4% en términos anuales. Con todo, es el menor crecimiento en un primer trimestre desde 2021.
Por su parte, el gasto en consumo final de los hogares creció un 7,1% (hasta los 234.118 millones). Es decir, aumentó dos puntos porcentuales más que la renta disponible. El ahorro quedó así en los 11.900 millones, el 4,8% de la renta disponible, frente al 6,4% del mismo trimestre del año anterior. Pero, además, los hogares realizaron inversiones (donde destaca la vivienda) por algo más de 17.000 millones de euros. Es un 7,5% más que en el primer trimestre de 2024.
Con todo, las familias (junto con las instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares, ISFLSH, que se contabilizan como una única unidad institucional en estas cuentas) necesitaron recursos ‘extra’ por casi 7.000 millones. La necesidad de financiación implica que las familias deben cubrir este desequilibrio mediante endeudamiento neto o desinversión de activos. Es decir, o bien están recurriendo al crédito -hipotecario o al consumo-, o bien están tirando de depósitos, fondos o patrimonio para mantener su nivel de vida.
Esto no es en sí mismo negativo, pero los economistas advierten de que puede ser una señal de vulnerabilidad si se prolonga en el tiempo, y podría volverse insostenible si se produce un deterioro en el mercado laboral, una nueva subida de tipos de interés o un repunte de la inflación. En este sentido, el contexto internacional actual invita a la prudencia, con una fuerte incertidumbre en los mercados por los conflictos activos y los riesgos económicos que implican.
El vigor del consumo y la inversión ayudan a mantener la senda de crecimiento de la economía española, que avanzó un 0,6% en el primer trimestre. Supuso una ligera desaceleración respecto a trimestres anteriores, que podría haber sido mayor de no ser por el impulso de los hogares. Durante la pandemia y en el periodo pospandemia las familias acumularon un importante colchón de ahorro que les ha permitido hacer frente al incremento de precios, con un periodo de inflación que aún persiste.
Sin embargo, si el comportamiento observado en este primer trimestre se mantiene, el endeudamiento de las familias podría erosionar su capacidad de resistencia ante futuros shocks económicos. En este sentido, los economistas consultados por Vozpópuli señalan que, de cara a los próximos trimestres, el equilibrio entre consumo, ahorro e inversión será determinante para la estabilidad financiera de los hogares y, por extensión, para la solidez del crecimiento económico.







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